Las redes, tabacaleras del siglo XXI, y el fin de los likes
Kaley tenía 9 años cuando empezó a abrir múltiples cuentas en redes sociales como Instagram y YouTube. Con cada like subía su autoestima y quería cada vez más. A los 10 le diagnosticaron depresión y dismorfia corporal, causada en parte por los filtros que usaba en los posteos para agrandar sus ojos y achicar su nariz.
Ahora tiene 20 y, en marzo pasado, un jurado de Los Angeles dictaminó que Meta, dueña de Instagram, Facebook y WhatsApp, y Google, propietaria de YouTube, le pagaran seis millones de dólares por crear intencionadamente plataformas adictivas que perjudicaron su salud mental.
Se consideró probado que la cantidad de "me gusta" en un posteo influyen en la aparición de sentimientos negativos entre los más jóvenes.
Los likes son un parámetro clave de las redes sociales. Ese pulgar para arriba que explica gran parte del éxito inicial de Facebook en la primera década del siglo es la forma más elegida por los usuarios para interactuar con textos, fotos y videos.
Tiene que ver con otro juicio que empezó el martes pasado en Oakland, California. En él, 29 estados de EE.UU., incluidos California y Nueva York, alegan que Meta diseñó, de manera consciente y deliberada, funciones que vuelven adictos a los chicos a sus plataformas. También que la empresa recopila datos de menores de 13 años sin consentimiento parental.
Exigen, por ello, hasta 1,4 billones de dólares en compensaciones -el valor en bolsa de Meta ronda los 1,5 billones de dólares- y cambios radicales en Instagram y Facebook:
• Eliminar las publicaciones que desaparecen o "efímeras", como las Stories de Instagram.
Según la demanda, estas funciones fueron diseñadas para mantener durante el mayor tiempo posible dentro de la plataforma a los usuarios, incluidos adolescentes y chicos.
Estos son particularmente susceptibles a este tipo de estímulos, como lo prueban diferentes estudios, ya que su cerebro se encuentra en pleno desarrollo, especialmente la corteza prefrontal.
El círculo vicioso que comienza es sencillo de explicar: la exposición a estímulos digitales genera dopamina, que provoca placer, pero para repetir la experiencia se necesita cada vez mayor tiempo frente a las pantallas, porque para el mismo efecto se necesita cada vez más dopamina.
"Demostraremos que Meta ocultó lo que sabía sobre el daño que sus productos causan a los jóvenes porque era más rentable mirar hacia otro lado", dijo en la previa del juicio el fiscal general de Kentucky, Russell Coleman.
"Los fiscales generales están en la posición ideal para lograrlo. Lo hicimos con el acuerdo sobre el tabaco en la década de 1990. Lo hicimos con las empresas responsables de la crisis de los opioides. Lo volveremos a hacer con Meta", agregó.
Los litigios colectivos -y millonarios- contra las tabacaleras consiguieron cambiar esa industria a fines del siglo XX. Gracias a una mayor difusión y educación sobre los efectos nocivos del tabaco su consumo disminuyó.
El actual juicio en California tiene un antecedente cercano y contrario a la empresa de Mark Zuckerberg: en marzo, un día antes de la sentencia en favor de Kaley mencionada en el comienzo, un juez del estado de Nuevo México multó a la compañía con 942 millones de dólares y ordenó realizar cambios como los que ahora se reclaman.
Entre esos cambios está la eliminación del recuento de "me gusta" en Instagram y Facebook para menores de 18 y limitaciones para las notificaciones push de las aplicaciones en ciertos horarios. El juez -cuyo fallo sólo tiene efecto en Nuevo México- declaró a Meta una "molestia pública" como una fábrica que contamina el aire y causa "efectos perjudiciales" a toda una población.
Si Meta sufriera otra sentencia contraria, ahora en 29 estados, los cambios seguramente afectarán a sus plataformas en todo EE.UU.. Como mínimo.
En el resto del mundo, Australia fue pionera para imponer restricciones en el uso de redes sociales a menores de 16 años. Francia la siguió. Reino Unido lo hará el año que viene, lo mismo que otros países europeos como España y Austria. Brasil estudia el tema.
En Argentina, algunos relevamientos dicen que seis de cada diez adolescentes pasan más de cinco horas diarias mirando sus celulares, pero no se han anunciado proyectos restrictivos.
El fin del juicio contra Meta en California está estimado en cinco semanas. Podría ser también el fin de las redes tal como las conocemos hasta hoy.
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín