Nahuel Gallo corrió la Media Maratón de Buenos Aires y pidió por la liberación de los presos políticos en Venezuela
El gendarme Nahuel Gallo participó este domingo de los 21 km de la Media Maratón de Buenos Aires y volvió a pedir por la liberación de los presos políticos en Venezuela. El militar argentino estuvo 448 días encarcelado en El Rodeo 1 hasta que fue liberado en marzo de este año.
En un posteo que dejó en sus redes sociales, Gallo escribió: “Ayer corrí libre. Y mientras cruzaba la meta, no pude dejar de pensar en quienes todavía no pueden hacerlo. No nos olvidemos del pueblo venezolano. Hoy sigue siendo golpeado por inundaciones, terremotos y una realidad que no cambia: una dictadura que mantiene a presos políticos privados de su libertad, mientras sus familias siguen esperando”.
Acompañado de dos fotos en donde lució una remera con el pedido de liberación, el mensaje continuó: “Se habla de amnistías y liberaciones, se generan esperanzas… pero muchos siguen olvidados. Yo sigo alzando la voz porque tengo hermanos que quedaron injustamente privados de su libertad. Hermanos colombianos que se acercan a cumplir dos años sin un debido proceso judicial, acusados bajo las mismas causas con las que me involucraron a mí: terrorismo, espionaje, conspiración y financiamiento al terrorismo".
“Y ni hablar de los falsos positivos venezolanos, personas que llevan años tras las rejas sin justicia. Ayer pude correr libre. Ellos todavía esperan poder vivir en libertad. No los olvidemos. No dejemos que sus historias se pierdan. Justicia y libertad”, completó en el escrito.
Todo se desarrolló en la Media Maratón de Buenos Aires que reunió este domingo a más de 31.000 corredores en un circuito renovado de 21 kilómetros con largada desde las 8 en la zona de Avenida Figueroa Alcorta y Dorrego. La edición contó con un lote de élite internacional encabezado por el etíope Yomif Kejelcha, quien estableció un nuevo récord mundial del circuito al finalizar en 56 minutos y 50 segundos.
No fue la primera vez que Gallo utilizó una carrera como plataforma para mantener viva la causa. El 12 de abril pasado participó de la prueba Supernova 10K en el partido bonaerense de Vicente López, donde corrió vestido de celeste —el mismo color del uniforme carcelario del penal donde estuvo detenido— junto a unos 4.000 corredores. Minutos antes de la largada, en declaraciones a TN, explicó su presencia: “Hoy corro con el motivo de que todavía hay presos políticos en Venezuela, tanto extranjeros como venezolanos. Hasta que no vea que todos están libres, no me voy a quedar tranquilo”. En esa oportunidad, precisó que en El Rodeo 1 había 23 presos extranjeros y cerca de 500 presos políticos venezolanos, y que el argentino Germán Giuliani permanecía detenido en otro centro penitenciario.
En esa misma instancia, Gallo advirtió que las liberaciones prometidas por el régimen venezolano tras la detención del expresidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no se habían materializado: “Esa esperanza de salida quedó muy nula. Hoy corro para seguir solicitando la petición de la liberación de todos los presos políticos”, sostuvo.
La historia de Gallo comenzó el 8 de diciembre de 2024, cuando fue detenido en el Puente Internacional Francisco de Paula Santander, que conecta Cúcuta, en Colombia, con Ureña, en Venezuela, mientras intentaba visitar a su familia. El régimen venezolano lo acusó de conspiración, espionaje y magnicidio —cargos que el gobierno argentino y organismos internacionales calificaron de infundados— y lo trasladó al penal El Rodeo 1, bajo control de la temida Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Durante meses, su familia no tuvo información sobre su paradero ni acceso consular. Su pareja, María Alexandra Gómez, y su madre, Griselda, reclamaron sin pausa su liberación desde Argentina y Venezuela.
La salida llegó el 1 de marzo de 2026, luego de que los presos extranjeros en El Rodeo 1 iniciaran una huelga de hambre para exigir que se les aplicara la ley de amnistía que el régimen había aprobado para los presos políticos. Después de 448 días —10.750 horas— de detención sin proceso judicial formal ni asistencia consular, Gallo regresó al país para reencontrarse con su hijo Víctor, con María Alexandra y con su madre.