Luigi Tenco y el disparo que no logró matarlo
Se paró frente al público de San Remo, olvidó la letra de la canción que él mismo escribió, volvió a su habitación de hotel, la 219 del Savoy, y -dicen- se pegó un tiro.
Ocurrió en enero de 1967, y sin embargo Luigi Tenco sigue siendo una llaga, una incógnita y una de las voces más maravillosas que engendró Italia. Un barítono aterciopelado que contó con devotos extremistas en la Argentina.
Una generación aún le agradece a “San” Tenco haber descubierto a través de él la “canzone d´autore” y el amor (o ambas cosas a la vez), pero no le perdonan el final. Con una pistola Walther PPK calibre 7.65 se apuntó a la sien luego de dejar una carta de despedida. ¿La escribió él? ¿Se disparó? ¿Atravesaba una depresión? ¿Estaba ligado a la mafia? ¿Alguien de la industria necesitaba callarlo?
“Amé al público italiano y dediqué inútilmente cinco años de mi vida. Hago esto no porque esté cansado de la vida (todo lo contrario) sino como acto de protesta”, decía la nota manuscrita que endilgaba la culpa al jurado del festival. El festival no se suspendió, sino que los organizadores esquivaron el cadáver y dieron como ganadores al dúo Iva Zanicchi y Claudio Villa. La paradoja fue el triunfo del dueto con la canción Non pensare a me, que reza “No pienses en mí, simplemente sigue tu camino (...) La vida continúa, el mundo no se detendrá, el sol no se apagará contigo”.
Esa vieja frase que instalaron los productores con colmillos para no detener el negocio, se hizo carne aquel invierno: “El show debe continuar”. Se dijo que Tenco no soportó el fracaso y que tenía problemas de pareja con la cantante Dalida, pero no que la industria lo devoró, o que los facturadores de liras no se percataron de su vulnerabilidad.
Un año antes de su ¿suicidio?, Luigi visitó Buenos Aires en un paso arrasador. Participó de la telenovela El amor tiene cara de mujer, descubrió la música de Palito Ortega, fue entrevistado por Juan Carlos Mareco y se fue exultante, sin pistas de que un disparo pudiera atravesarlo 12 meses después.
En 2005 -sí, 38 años después- el caso se reabrió en Italia. “Molestaremos la paz del pobre Luigi por amor a la historia de la música”, declaró un fiscal que mandó a exhumar el cuerpo para obtener precisión de la trayectoria de la bala. Se estableció un orificio de salida y asunto cerrado. “Fue suicidio de manual”, detallaron una vez que devolvieron el cuerpo a la Tierra. Tenco seguía vestido con el traje con el que se presentó a cantar. A esa altura esas odas a la soledad y al amor doliente que eran sus poesías ya eran leyenda.
En enero de 2027 se cumplirán 60 años de su muerte. Para entonces, probablemente, su tumba en Ricaldone, en la región del Piamonte, se llene de flores. Incluso, tal vez llegue una serie de streaming. Los testigos habrán muerto, la bala maldita seguirá sin aparecer, así como la respuesta a la pregunta ¿cómo es posible que naciera alguien capaz de cantar así?
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