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ambito.com · hace 19 horas

Charlas de quincho: Rosario y los "espontáneos", asado y teoría en Chaco y un mitín político-colegial

ámbito.com

Milei pasó por Rosario entre empresarios, un operativo impactante y un apoyo "espontáneo" que necesitó autorización. En el Council hubo austeridad, pocos aplausos y hasta Tinder. Kicillof combinó asado, teoría económica y armado político en Chaco. En Puerto Madero, un reencuentro de exalumnos reunió a buena parte de la dirigencia. Y un escándalo argentino casi termina a las piñas en el Gabinete boliviano.

Milei, Kicillof, Capitanich y Pullaro, cuatro postales de una semana en la que la política se mezcló con empresarios, asados, libros y algo de rosca rumbo a 2027.

Milei, Kicillof, Capitanich y Pullaro, cuatro postales de una semana en la que la política se mezcló con empresarios, asados, libros y algo de rosca rumbo a 2027.

Dos preocupaciones atravesaron esta semana las conversaciones del círculo rojo y el mercado. Una es inmediata y tiene nombre económico: la mora. El aumento de los atrasos en los pagos y las dificultades de empresas y familias para afrontar compromisos empiezan a ocupar cada vez más espacio en las charlas reservadas. La otra mira un poco más lejos y tiene nombre político: 2027.

No significa que empresarios e inversores descuenten una derrota de Javier Milei. Pero sí comienzan a incorporar a sus análisis una pregunta que hasta hace poco aparecía bastante menos: qué ocurriría si el proceso electoral construyera una alternativa con posibilidades reales de desplazar al oficialismo y, sobre todo, de modificar el rumbo económico. La sustentabilidad política del programa empieza así a compartir espacio con las planillas de tasas, actividad y rentabilidad.

La oposición define la estrategia para complicar al Gobierno.

Las dos inquietudes circularon por los grandes encuentros empresarios de la semana. Primero, en el Council of the Americas, donde Milei encontró un auditorio bastante más frío que en otras oportunidades. Algunos empresarios incluso prefirieron seguir su discurso desde el bar del Alvear y los aplausos más entusiastas quedaron principalmente en manos de funcionarios. Después, en la Bolsa de Comercio de Rosario, donde tasas, crédito y morosidad ocuparon buena parte de la exposición presidencial y también de las conversaciones posteriores. Dos escenarios distintos para un mismo círculo rojo que respalda el orden macroeconómico, pero empieza a mirar con mayor atención lo que ocurre debajo de la superficie.

Esta semana volverá además otro protagonista: el Congreso. Después de días de menor actividad, las cámaras retomarán ritmo y La Libertad Avanza necesitará curar las heridas que dejó la derrota por la Ley de Tierras, recomponer puentes y volver a contar votos. El Gobierno sabe que la sustentabilidad del rumbo que promete ante empresarios también se juega allí.

Mientras tanto, la oposición empieza a moverse pensando en el mismo calendario que ya miran los mercados. Axel Kicillof aceleró contactos y recorridas, desde el Council hasta Chaco, con una candidatura presidencial que todavía no anuncia pero que algunos dirigentes empiezan a proclamar por él. Hubo, por supuesto, espacio para cuestiones menos solemnes: austeridad hasta con el café, Tinder entre empresarios, un apoyo “espontáneo” con QR, asado chaqueño y un reencuentro político-colegial en Puerto Madero.

La Bolsa de Comercio de Rosario tiene una característica que la diferencia de buena parte de las grandes reuniones empresarias: entre productores, ejecutivos y hombres fuertes del agro aparecen representantes de universidades, fundaciones y organizaciones sociales. También los veteranos de Malvinas, encargados de abrir tradicionalmente el acto con la bandera. El viernes, en el festejo por los 142 años de la entidad, esa mezcla volvió a repetirse, esta vez con Javier Milei como invitado central. El auditorio, con capacidad para unas 900 personas, quedó chico para una convocatoria que, contando el cóctel posterior, reunió a cerca de 1.500 invitados.

Después llegó la hora de comer. Y la Bolsa no escatimó. Rutini, champagne, cerveza y cocktails acompañaron estaciones con boeuf stroganoff, ñoquis, langostinos, sushi, fiambres, trucha, empanadas, mollejas, chorizos y carnes asadas. Una de las atracciones fue la pasta preparada dentro de una enorme horma de queso. El menú ayudaba también a graficar una particularidad de la convocatoria: podían cruzarse grandes propietarios y empresarios con personas vinculadas a comedores y organizaciones sociales. La propia Fundación de la Bolsa mantiene programas junto con la universidad para la enseñanza de oficios.

Javier Milei, en la Bosa de Comercio de Rosario.

Pero entre copa y copa también hubo política. La conversación rosarina dejó una impresión bastante extendida: la seguridad mejoró y la ciudad empezó a recuperar movimiento después de los años más duros de violencia narco. Los fines de semana regresaron visitantes y sobre la costa continúa una transformación urbana que los locales comparan, con las proporciones del caso, con Puerto Madero: terrenos ferroviarios, viejos silos y espacios antes degradados van dejando lugar a nuevos desarrollos.

El reconocimiento por la mejora, sin embargo, no se traduce automáticamente en loas por Maximiliano Pullaro. Algo de ese clima se coló en el auditorio: si bien es el primer mandatario que podría buscar una reelección tras haber logrado la reforma constitucional, no está dicha todavía la última palabra en materia electoral, máxime cuando los libertarios podrían partir el voto al megafrente oficialista de radicales, PRO y el socialismo. Se podría volver a instaurar un escenario de tercios que hasta le daría chances a un peronismo local que sigue golpeado tras la última experiencia de gestión, fallida, de Omar Perotti. Una postal interesante de una provincia donde las estadísticas de seguridad empiezan a jugar a favor del oficialismo, pero no necesariamente alcanzan para garantizar continuidad.

Para ser verdaderamente competitivos, necesitamos que el enorme esfuerzo que hace nuestra región vuelva en desarrollo.Hoy, el 94% de los impuestos que pagan nuestros productores son de carácter nacional; por eso, el camino es trabajar juntos por una ley en el Congreso que… pic.twitter.com/ciLTbP2Kvm

La llegada de Milei cambió por completo el paisaje. El operativo fue mucho más fuerte que el desplegado durante su visita del año anterior. La Bolsa quedó aislada por vallados que se extendían unas dos cuadras en distintas direcciones y hubo cortes y desvíos en el microcentro rosarino. Para ingresar al perímetro había que estar acreditado. Y tener el correspondiente QR.

La paradoja apareció mientras Milei desarrollaba su larga exposición sobre tasas, crédito y morosidad —con una escala inicial involuntaria en Buenos Aires, cuando agradeció primero a la Bolsa porteña antes de corregirse—. Afuera se escuchaban bombas de estruendo de quienes protestaban contra su presencia. Adentro, mientras tanto, comenzaba a prepararse una escena bastante más amable para las cámaras.

Frente al edificio nuevo de la Bolsa hay una pequeña plaza. Durante buena parte del acto estuvo prácticamente vacía por una razón sencilla: no se podía llegar hasta allí caminando. El cerco de seguridad lo impedía. Sin embargo, cerca del final apareció un micro con militantes oficialistas. El contingente consiguió atravesar el dispositivo y ocupar la plaza para esperar al Presidente. Así nació el “apoyo espontáneo”.

Entre los invitados de la Bolsa la escena provocó risas. Todos acababan de atravesar controles y sabían que llegar hasta ese lugar sin autorización era imposible. Las fuerzas encargadas del operativo, además, estaban avisadas de la llegada del grupo. La "espontaneidad", al menos esa noche, también necesitaba permiso.

Cuando terminó su discurso, Milei salió a saludarlos. Hubo celulares, selfies, gritos y unos minutos de contacto con la militancia. Santiago Oría, el autopercibido cineasta y director, encargado de registrar buena parte de la épica presidencial, filmó la escena. Todo duró apenas unos minutos.

IMPRESIONANTE la salida de @JMilei de la Bolsa de Comercio en Rosario. https://t.co/pmLtSBk9Uv

Después el Presidente siguió su camino y los invitados volvieron al cóctel. Entre el sushi, las mollejas y las copas quedó flotando una pregunta bastante más divertida que las discusiones sobre tasas de interés que habían dominado la noche. ¿Milei sabía que el apoyo espontáneo había llegado en micro?

El Council of the Americas volvió a reunir en el Alvear a buena parte del círculo rojo, pero esta vez con algunos detalles que marcaron el clima de época. Susan Segal, presidenta y CEO de Americas Society/Council of the Americas, volvió a hacer del hotel su base de operaciones, pero hubo una diferencia importante: el ajuste también llegó al Council y no mandaron refuerzos de la entidad desde Estados Unidos, que usualmente ayudan en la organización del evento.

El otro desafío fue gastronómico. La jornada arrancó temprano y, como manda la tradición de los eventos para empresarios, había facturas para acompañar el café. El problema fue que el encuentro se fue estirando y las facturas no estaban pensadas para semejante resistencia. La agenda terminó prolongándose hasta casi las dos de la tarde, a base de agua y jugos de fruta.

“Está bien con el ajuste, está bien con la austeridad, pero ni un café se sirvió”, comentó más de un asistente fastidiado. Además, el VIP este año fue muy restrictivo. Por lo tanto, los únicos que gozaron de alguna colación de media mañana fueron los que ingresaban a un sector absolutamente limitado, donde estaba Susan Segal, presidenta del Council of the Americas, las principales autoridades y los disertantes. Poco, si se tiene en cuenta que el grueso de los concurrentes, que deambulaba por otras salas generales, había pagado más de 150 dólares.

Javier Milei y un frío recibimiento en el Council of the Americas.

El momento más descontracturado llegó de la mano de Ignacio Torres, que decidió sacar a los empresarios de la habitual conversación sobre inversiones, RIGI y energía para llevarlos, aunque fuera por unos segundos, al terreno de las aplicaciones de citas. Durante el panel sobre energía que compartió con Rolando Figueroa, el gobernador de Chubut recordó que dos años atrás había preguntado cuántos tenían ChatGPT y solo la mitad había levantado la mano. Esta vez, según comprobó, prácticamente todos lo usaban. Pero entonces fue un paso más allá: “¿Cuántos tienen Tinder acá?”, preguntó. La ocurrencia provocó risas y hasta algunos empresarios levantaron la mano.

El cierre estuvo a cargo de Javier Milei. Algunos empresarios directamente siguieron el discurso desde el bar del Alvear, en una escena bastante más relajada que la del salón principal. Adentro, en tanto, el clima fue frío. Los aplausos aparecieron poco y, cuando aparecieron, los arrancaron principalmente los integrantes del Gabinete y funcionarios del Gobierno. Tampoco hubo demasiado entusiasmo frente a los chistes del Presidente, una diferencia notable respecto de otras presentaciones ante públicos empresarios. El mandatario habló durante una hora, cruzó a los empresarios por la competencia y volvió a defender el rumbo económico frente a un auditorio que, esta vez, pareció bastante menos dispuesto a acompañar cada giro de la exposición. Diversos integrantes del círculo rojo prometieron una dura respuesta para el 2 de septiembre, cuando se celebre el Día de la Industria.

El círculo rojo y un tibio recibimiento a Javier Milei.

Una hora después de finalizado el evento principal y cuando los reflectores se habían apagado, los ministros bonaerenses Carlos Bianco y Augusto Costa ingresaron al Hotel Alvear, preparando el terreno para la llegada del mandatario provincial. Minutos más tarde, se sumó el gobernador Axel Kicillof, completando la comitiva oficial bonaerense que fue cordialmente recibida en las instalaciones por los representantes de COAS. Se trata del único líder de la oposición de peso que se acercó al lugar de la cumbre. Su visita coincidió estratégicamente con la estadía de Susan Segal, presidenta del Council of the Americas.

La empresaria recibió al gobernador peronista. El encuentro se extendió durante poco más de una hora, ya que ambos tenían otros compromisos, pero quedó planteada la intención de continuar la conversación.

En ese intercambio, según trascendió, Kicillof fue muy crudo al describir el escenario económico argentino y cuestionó el contraste entre los indicadores que exhibe el Gobierno y la realidad cotidiana. Su planteo apuntó a que la llamada "macro ordenada" que sostiene la administración de Milei no es percibida de esa manera por los argentinos, especialmente frente al deterioro de las condiciones de vida.

La agenda internacional de Kicillof siguió el viernes. Tras su reunión en Montevideo con el presidente uruguayo Yamandú Orsi, el gobernador mantuvo encuentros con dos congresistas demócratas estadounidenses: Jesús "Chuy" García, representante de Illinois, y Pramila Jayapal, de Washington, referente del ala progresista de ese partido.

Ambos legisladores se mostraron muy interesados en la situación de la Argentina bajo el gobierno de Javier Milei y expresaron preocupación por el impacto de la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump. Kicillof, en tanto, les planteó un panorama particularmente duro sobre la situación económica y el impacto que tiene sobre la población.

Aunque el encuentro tuvo un formato protocolar, no pasó desapercibido que la consulta llegara justo a él: en un contexto donde la oposición argentina todavía no despeja el interrogante sobre el candidato que la representará en 2027, la escala de Kicillof en la agenda de dos legisladores demócratas de peso no deja de ser un dato a observar.

Pero antes del raid rioplatense, Kicillof, en modo campaña, había pasado por Chaco. La excusa formal era hablar de Adam Smith y John Maynard Keynes, pero en la provincia casi nadie se hizo el distraído. Axel Kicillof llegó para presentar De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento económico y terminó protagonizando una jornada con bastante más política que teoría económica. Hubo CGT, empresarios, cerca de 40 intendentes, dirigentes de distintas vertientes del PJ y un Aula Magna de la Universidad Nacional del Nordeste colmada pese a una lluvia que acompañó buena parte de la visita.

La construcción del desembarco tuvo dos arquitectos. Por el lado bonaerense estuvo Andrés "Cuervo" Larroque. Del chaqueño, el diputado Sebastián Benítez Molas, hombre de confianza de Jorge Capitanich, que desde hace tiempo trabaja como puente entre el peronismo provincial y el espacio de Kicillof. El resultado dejó conformes a los organizadores: esperaban una buena recepción, pero la convocatoria terminó superando sus cálculos.

La foto que más interesaba, sin embargo, no era la académica. Cerca de 40 intendentes, algunos llegados desde puntos alejados de la provincia, se encerraron durante más de una hora con el gobernador bonaerense. Sin cámaras, hablaron sobre la situación nacional, el futuro del peronismo y la necesidad de construir una alternativa para 2027.

Kicillof, con la CGT en Chaco.

El intendente de Machagai, Juan Manuel "Juanchi" García, encontró una fórmula para evitar las formalidades: dijo que Kicillof no es todavía "el candidato formal", pero sí un "candidato natural" del peronismo. La frase circuló durante la visita y resumió bastante bien el motivo por el cual una presentación de un libro de historia del pensamiento económico consiguió movilizar intendentes de toda la provincia.

También estuvo Capitanich, que acompañó a Kicillof en la asunción de las nuevas autoridades de la CGT chaqueña. Y aparecieron dirigentes de sectores que no siempre caminaron juntos. Entre ellos, la exsenadora María Inés Pilatti Vergara y Magda Ayala, quien estuvo vinculada a Victoria Tolosa Paz y había enfrentado internamente a Capitanich. Es que, antes de discutir candidaturas nacionales, la intención es ordenar la casa chaqueña.

Entre actividad y actividad hubo tiempo para una escala gastronómica. Kicillof comió en una tradicional parrilla de Colonia Benítez, acompañado por intendentes y legisladores. Comida regional y buena carne para una sobremesa inevitablemente política. También se sentó con representantes de los sectores productivos, comerciales e industriales encabezados por Alfredo González, expresidente de CAME y actual titular de la Confederación Económica del Chaco. Los empresarios trazaron un diagnóstico duro sobre actividad, empleo y consumo.

El final volvió a los libros. Bajo una lluvia intensa, el Aula Magna de la UNNE se llenó y hubo una fuerte presencia juvenil. Fotos, conversaciones y la exposición sobre Smith, Marx, marginalistas y Keynes. En el kicillofismo descubrieron hace tiempo que un libro puede ser también una agenda de campaña sin necesidad de llamarla campaña. Permite viajar, reunir dirigentes, encontrarse con empresarios, llenar universidades y hablar de economía sin tener que anunciar todavía una candidatura.

En los años 90, cuando Puerto Madero empezaba a convertirse en uno de los metros cuadrados más codiciados de Buenos Aires, alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires cortaban la calle Bolívar para defender algo bastante más terrenal: su campo de deportes. Distintas iniciativas habían puesto los ojos sobre aquellos terrenos privilegiados y la comunidad educativa, con el respaldo del entonces rector Horacio Sanguinetti, resistió los intentos de desprenderse del predio.

Entre aquellos adolescentes que participaban de las protestas había algunos nombres que después cambiarían los pupitres por la política nacional. Más de tres décadas después, muchos de ellos volvieron a encontrarse alrededor del mismo terreno. Esta vez no hubo cortes ni protestas. Fueron a inaugurar el nuevo Centro Deportivo del Nacional Buenos Aires, levantado justamente sobre aquel predio que sobrevivió a la transformación inmobiliaria del barrio.

El nuevo centro deportivo del Nacional Buenos Aires, en Puerto Madero.

La postal tiene algo de cápsula del tiempo. Alrededor crecieron torres de lujo, hoteles premium y algunos de los edificios más caros del país. El campo de deportes permaneció. Y ahora sumó una intervención integral sobre 12.500 metros cuadrados, proyectada y financiada por la Corporación Antiguo Puerto Madero. Canchas, gimnasio, vestuarios, espacios de usos múltiples y hasta un campo de césped sintético sobre el techo para recibir a unos 2.500 alumnos por semana.

La inauguración consiguió además algo cada vez menos frecuente: una foto genuinamente multipartidaria. Estuvieron el rector de la UBA, Ricardo Gelpi, y el vicerrector Emiliano Yacobitti; la rectora del Nacional, Valeria Bergman, y los vicerrectores Diego Barovero, Gustavo Romero y Liliana Suárez. Entre los graduados aparecieron Axel Kicillof, Andrés Larroque, Mariano Recalde, Matías Lammens, Martín Lousteau, Juan Nosiglia, Rodolfo D'Onofrio, Eduardo Casal y Juan Manuel Valdés, uno de los impulsores del emprendimiento.

También estuvo Juan Manuel Olmos, presidente del PJ porteño y expresidente de la Corporación Puerto Madero, desde donde llevó adelante buena parte de las gestiones que permitieron concretar la obra. Por supuesto, Olmos fue consultado por el armado electoral para la Ciudad en 2027, y deslizó que busca ampliar la alianza para competirle al jorgemacrismo. "Hay que analizar quién es el mejor candidato", dijo, y no ocultó sus deseos de conformar un gran frente con los exJuntos por el Cambio que comparten una mirada progresista con el peronismo porteño.

La lista se completó con dirigentes que no pasaron por las aulas del Nacional, entre ellos Facundo Suárez Lastra, además de autoridades universitarias, docentes y estudiantes.

La ceremonia dejó además una de esas fotos que suelen gustar en los aniversarios escolares. Kicillof posó junto a Manuel Belgrano, presidente del Instituto Nacional Belgraniano y chozno del creador de la bandera, y Eduardo García Caffi, expresidente del Instituto Nacional Sanmartiniano. En la imagen también apareció el vicerrector Barovero. Próceres, descendientes y políticos, todos reunidos por el Nacional.

Kicillof llegó acompañado además por sus hijos, también vinculados al Colegio. La recepción tuvo catering de la tradicional Confitería Dos Escudos, tangos interpretados por Walter Romero, profesor de Literatura del Colegio, una exhibición de esgrima protagonizada por estudiantes y graduados y la actuación del coro. Una celebración bastante acorde con una institución que puede juntar en un mismo lugar a radicales, peronistas, funcionarios judiciales, dirigentes deportivos, profesores y adolescentes sin necesidad de negociar previamente una lista de invitados.

Pero la mejor historia estaba afuera del edificio nuevo: los alumnos cortaron Bolívar, el negocio inmobiliario no avanzó, Puerto Madero creció alrededor. Treinta años después, algunos de aquellos estudiantes volvieron convertidos en dirigentes nacionales. Y el campo de deportes seguía ahí.

La detención en Bolivia del estratega digital argentino Fernando Cerimedo causó un terremoto en el Gobierno de Rodrigo Paz. Cerimedo, acusado de enviar sicarios a asesinar a su pareja, Nadia Beller, se desempeñaba como asesor del presidente Paz. Antes, ya había trabajado en los proyectos de Javier Milei y del brasileño Jair Bolsonaro, adquiriendo notoriedad continental.

Las repercusiones de su arresto encendieron la mecha en el oficialismo de vecino país, desgastado por la crisis social y los reclamos obreros que asediaron La Paz al inicio de su gestión. Tal fue la escalada que incluso dos de los funcionarios de primera línea casi se van a las manos durante una reunión de Gabinete.

Se trata del vocero presidencial, José Luis Galvez, y el ministro de Gobierno, Marco Oviedo Huerta. Incluso algunas voces indicaron que el primer mandatario boliviano había requerido atención médica el martes ante un episodio cardíaco.

El "Cerimedo gate" desató un cruenta disputa en la administración, con dos posturas bien marcadas. Un ala cree que lo más conveniente es echar del país al fundador de "La Derecha Diario", mientras que el sector antagonista sostiene que debe continuar en la cárcel. Ambos intentan despegar del escándalo al Presidente, que todavía no lleva un año en el cargo, aunque ya parecen mil.

Martín Goerling Lara: “Queremos mantener las PASO” y descartó una alianza con Milei.

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