Los insólitos argumentos de Milei, el alerta de los gobernadores y la queja del embajador de EE.UU.
El presidente Javier Milei parece haber tomado nota de las dudas que generó la ausencia de diez días en lo que respecta a la actividad presencial, no a los posteos en redes sociales o las entrevistas; al trabajo en concreto. En verdad, sin agenda oficial pública, nadie sabe qué hace el mandatario en sus días de residencia en Olivos. Recién la semana pasada volvió a los discursos y este lunes, después de un tiempo, a la Casa Rosada y a una reunión de gabinete. El presidente tiene muy poca interacción con actores de la sociedad, incluso, con sus propios funcionarios. Una cuestión de estilo, quizás.
No obstante el Gobierno parece sumergido en un laberinto del que no logra salir, el del endeudamiento de los argentinos y los niveles históricos de morosidad. Si bien es cierto que heredó una crisis económica por la pésima gestión kirchnerista, se trata de un fenómeno que creció exponencialmente durante la gestión libertaria, a partir del 2025.
Milei y sus ministros se han preocupado por desligarse del problema, indicando que se trata de un asunto entre privados, es decir, entre los bancos o billeteras que aplicaron tasas exorbitantes, y las personas. No es suficiente para impedir que el problema se convierta en una de las principales preocupaciones de la sociedad; cualquier ínfima mejora salarial va a pagar un crédito y alimenta el malestar en un clima electoral que el Ejecutivo decidió adelantar.
Esa atmósfera provoca que el propio Milei recurra a débiles argumentos. Afirma que uno de los motivos del endeudamiento es la compra de televisores para ver el Mundial de fútbol. Distintos informes de consumo señalan que para ver a la selección se vendieron poco más de un millón de televisores, menos que en 2022 con Alberto Fernández y que en 2018 con Mauricio Macri. Respecto del gobierno de Cambiemos, las ventas cayeron un 32%. Fantaseando con que todos los que compraron una TV dejaron de pagar -algo poco probable-, sería un millón de deudores frente a los 5,7 millones que dejaron de pagar sus deudas por 90 días o más, además de los 20 millones que contrajeron deudas. Datos.
El Presidente también atribuyó la morosidad al aumento de las apuestas online. Es probable que parte de aquéllos préstamos hayan sido destinados a esa práctica. Sin embargo, fue el oficialismo quien dejó caer un proyecto de la oposición para prevenir la ludopatía, con media sanción en Diputados y que restringía la publicidad indiscriminada del juego y el acceso de los menores. Regulaba, además, a todos los operadores. El Gobierno salió a “corregir” este punto con otro proyecto, más lábil y permisivo. Ocurre que entre los operadores están las billeteras virtuales que, según las propias empresas legales del juego, son los principales medios de pago usados en la actividad de las ilegales o clandestinas.
A tal punto el endeudamiento se ha transformado en un factor político y electoral, que un gobernador, ante el pedido de cada vez más personas, debió interceder ante un banco privado para que refinancie los préstamos a una tasa menor y que la primera cuota pueda ser pagada en 90 días, para darle algo de aire al deudor.
Los gobernadores no salen de su asombro al constatar que luego de su reclamo para obtener subsidios a las tarifas eléctricas para las zonas muy calurosas -uso del aire acondicionado- la Casa Rosada demoró apenas seis días para comprometerse a un esquema de subsidios. Ocurrió la semana pasada, cuando fueron recibidos por Diego Santilli y el ministro Luis Caputo.
Uno de los mandatarios, experimentados en lidiar con la Nación desde siempre, constataron que “hay desesperación en el Gobierno por cerrar un acuerdo político cuánto antes”. Ergo, el precio de un acuerdo o de un voto en el Congreso para acompañar un proyecto del oficialismo subió tanto como las tasas de los préstamos personales.
Enumeran que todas las provincias sufrieron una importante baja de fondos por la baja de la recaudación dada la caída del consumo, y que la Nación les recortó el fondo de incentivo docente, subsidios a transportes, medicamentos para los puestos de salud -algunos oncológicos-, además del mantenimiento de rutas nacionales.
Las inversiones a través del RIGI y el boom energético y minero son una gran noticia, pero está lejos de la panacea. Un funcionario norteño apunta, a modo de ejemplo, que en los casos de la plata y el litio, su provincia se queda apenas con el 3% de lo extraído sobre el precio de costo, mientras que la Rosada se lleva el 4% de retenciones sobre el precio de venta. Y otro dato es clave. En ese distrito la minería emplea 12 mil personas, pero el turismo 25 mil y el comercio 30 mil.
Producto del impacto de la situación económica de la micro, al menos en la región norte la imagen de Milei en 2025, previo a la elección, superaba el 50%, mientras que hoy el denominador común es del 30-35%. Por eso los gobernadores buscan retrasar lo más que puedan un acuerdo con Nación por la reforma política; no quieren anticipar un entendimiento un año antes de la elección, cuando tienen dudas sobre qué va a pasar con la economía.
Apartado Federico Sturzenegger por Karina Milei de las decisiones de la agenda política del Gobierno para evitar confrontaciones gratuitas con los gobernadores aliados, el oficialismo encara una hoja de ruta legislativa en la que, por primera vez, tendrá en cuentas proyectos de interés de las provincias.
No obstante, Sturzenegger sigue siendo respaldado a rajatablas por Milei y su protagonismo está lejos de extinguirse. Pese a que sus propuestas le trajeron un dolor de cabeza al Gobierno con la administración de Donald Trump, representado aquí por el embajador norteamericano Peter Lamelas.
Además de las quejas de Lamelas por la contratación de la empresa china Huawei por parte de una cooperativa neuquina, y de asegurarse que China quedara afuera de varias licitaciones -Belgrano Cargas, Hidrovía, AMBA 1-, también requirió de la intervención del diplomático de Trump otro tema, como el proyecto de ley de Sturzenegger que abría indiscriminadamente la navegación comercial a empresas extranjeras.
El texto permite a las navieras locales cambiar de bandera sus buques, pasando a estar registrados en otros país y abrir totalmente el cabotaje marítimo a extranjeras que quieran dar el servicio.
Fue así que Fernando Claudio Morales, titular de la Liga Naval Argentina, advirtió directamente al embajador estadounidense, a través de una carta, en la que aseguraba que el proyecto del ministro de Desregulación beneficiaba a la flota comercial y estatal de China, representada a través de la firma COSCO, la única capacitada para "operar la totalidad del tráfico fluvial y marítimo de cabotaje a valores de dumping".
El debate trascendía el costo de fletes o la eficiencia económica; involucraba a quién controlará en los próximos años parte de la infraestructura logística y energética de la Argentina. En un escenario internacional en el que la principal preocupación para la Casa Blanca, pasó a ser la expansión de empresas estatales chinas sobre puertos, corredores marítimos e infraestructura crítica en distintas regiones del mundo.
El encuentro entre Lamelas y Santilli en el despacho del jefe de Gabinete, a fines de julio, podría haber estado relacionado con ese planteo. Lo cierto es que la intervención del embajador de EE.UU. y una oportuna llamada a un despacho gubernamental puso en conocimiento de Sturzenegger, y luego de Karina Milei, sobre el conflicto de intereses en puerta que podría escalar a Trump. Finalmente, el proyecto de "El Coloso" fue frizado, sin que se vislumbre su tratamiento. Y todas sus propuestas pasaron a depender de la aprobación de "El Jefe", y de la mesa política.
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