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infobae.com · hace 6 horas · Juan Gasalla

Reservas del Banco Central: por qué agosto podría cerrar con la compra de dólares más baja de 2026

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Agosto se encamina a terminar como un mes financiero negativo, con el dato sobresaliente del ascenso del índice de riesgo país, otra vez en la zona de los 500 puntos básicos, el desplome del precio de los bonos en dólares del 5% en promedio, y también saldo desfavorable para las acciones, a excepción de las compañías petroleras, beneficiadas por el salto de la cotización global del crudo.

Detrás de este movimiento -con foco particular en el nivel de precios de la deuda argentina- los agentes de mercado miran lo que está sucediendo con las reservas del Banco Central.

El conteo bruto sigue en torno de USD 50.000 millones, un número redondo y destacado, pues se trata de un monto máximo en siete años, con creciente aporte de la revalorización de las tenencias de oro.

Pero más allá de eso, la pronunciada desaceleración en agosto en el ritmo de compras de divisas que efectúa el ente monetario de forma casi ininterrumpida desde el 2 de enero genera cierta inquietud, pues estas divisas líquidas determinan el balance neto de las reservas y, por lo tanto, la capacidad de libre disponibilidad de efectivo con la que cuenta el Gobierno para actuar en el mercado de contado y honrar los vencimientos de deuda con acreedores externos. ¿Cómo hay que analizar esta información? Algunas referencias que toma el mercado:

Portfolio Personal Inversiones subrayó que el presente ritmo de intervenciones oficiales en la plaza “convertiría a agosto en el mes más pobre en términos de compras desde el inicio del programa de acumulación en 2026, incluso por debajo de los USD 55 millones diarios de enero, hasta ahora el peor registro mensual”.

Ignacio Morales, director de Inversiones de Wise Capital, destacó que “el estancamiento responde a la mayor demanda de cobertura cambiaria de los privados”, cuando “el dólar mayorista operó nuevamente muy cerca del límite de los 1.500 pesos”.

“El Banco Central y el Tesoro reforzaron su trabajo conjunto. Ambas entidades buscan absorber moneda local y frenar exabruptos en la cotización. La estrategia oficial persigue una triple meta: contener el tipo de cambio, regular las tasas y sumar reservas internacionales. No obstante, el mercado analiza con cautela el costo monetario de estas intervenciones. El recorte de liquidez genera dudas sobre la estabilidad del esquema a mediano plazo”, describió Morales.

Max Capital no descarta que “con el paso del tiempo, sería necesaria alguna combinación de una moneda más débil y tasas más altas para normalizar las condiciones monetarias, y estamos viendo la segunda parte de ese ajuste, aunque creemos que en algún momento entre septiembre y octubre será necesario un ajuste del tipo de cambio. No esperamos un equilibrio con nada dramático, sino una depreciación inferior al 5% y tasas en torno al 30%, similares a las que vemos actualmente”.

Brian Torchia, gerente de Finanzas Corporativas de Pgk Consultores, consideró que “la cobertura de moneda extranjera debería tener mayor protagonismo en aquellas empresas cuyo flujo de negocio esté asociado de forma más directa a esta variable, ya que sería consistente con su negocio”.

La cobertura de moneda extranjera debería tener mayor protagonismo en aquellas empresas cuyo flujo de negocio esté asociado de forma más directa a esta variable, dijo Brian Torchia (Foto: Reuters)

“Si bien pueden armarse colocaciones de este estilo con un perfil más especulativo o de cobertura mediante diversificación, es necesario destacar que la dinámica que ha mostrado el dólar a lo largo del año ha sido más bien en forma de ‘L’ acostada, es decir, extensos momentos de estabilidad seguidos de pequeñas correcciones. Así pues, es importante tener en cuenta que colocaciones de este estilo pueden verse afectadas o ralentizadas en su evolución nominal producto del reordenamiento permanente de expectativas”, graficó Torchia.

El 19 de agosto, el BCRA reglamentó las nuevas condiciones para ampliar el acceso a créditos en dólares para empresas que no generan divisas , una medida que flexibiliza las reglas que regían para este tipo de financiamiento.

La disposición fue establecida mediante la Comunicación “A” 8467, que habilita a las entidades financieras a destinar hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera a préstamos para personas jurídicas que no estén comprendidas entre los prestatarios vinculados con actividades de comercio exterior. Si la medida prospera, la provisión de divisas extra al mercado podría alcanzar cerca de USD 6.000 millones que garantizarían en el corto plazo el curso de estabilización cambiaria.

El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, defendió la flamante medida de la entidad, que habilita a los bancos a otorgar créditos en dólares a empresas no exportadoras, aunque para intentar alejar los fantasmas de lo ocurrido en diciembre de 2001, aseguró que desde el Gobierno no esperan un ‘boom’ de préstamos en dólares a empresas, aunque indicó que servirán para empujar la construcción.

“Lo que buscamos es agregar un grado de flexibilidad, pero en un contexto prudente, donde estamos seguros de que no estamos poniendo en riesgo ninguno de los elementos que nos llevaron a la crisis de 2001. Hay segmentos de la economía que tienen suficiente vinculación con el sector externo o con los activos reales, que no son puramente exportadores, que pueden beneficiarse del financiamiento en moneda extranjera”, dijo Bausili, en una presentación organizada por FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas).

Martin Mazza, director de MM Investments, consideró que la ampliación del crédito en dólares “puede funcionar como un amortiguador en un eventual levantamiento del cepo. El efecto más interesante puede verse hacia adelante. Una parte de la demanda que hoy sostiene las ON locales responde a que existen dólares dentro del sistema con alternativas de inversión todavía limitadas. A medida que se terminen de eliminar las restricciones cambiarias y los inversores puedan mover su capital con mayor libertad, esa demanda debería empezar a competir con bonos del Tesoro estadounidense, deuda corporativa internacional y otros activos. Eso, naturalmente, podría generar presión alcista sobre las tasas de las ON argentinas”.

“En ese escenario, esta medida puede funcionar como un amortiguador. Si los bancos tienen capacidad para prestar hasta USD 5.800 millones adicionales, muchas empresas van a tener una alternativa al mercado de capitales y podrían necesitar emitir menos ON. Menor oferta de nuevas emisiones puede ayudar a compensar parcialmente una eventual caída de la demanda y evitar una corrección demasiado brusca de la curva corporativa. Además, los dólares que los bancos presten deberán ingresar al mercado de cambios cuando las empresas necesiten utilizarlos en pesos. Eso también puede generar una nueva fuente de oferta de divisas y contribuir a que una mayor flexibilización cambiaria se produzca de manera más ordenada”, destacó Mazza.

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