¿Se adelantó el nerviosismo electoral? Los bonos argentinos empiezan a incorporar el riesgo por las elecciones de 2027
El mercado comenzó a mostrar señales de una mayor cautela frente al escenario político que se dibuja en el horizonte. A pesar de que todavía falta un año para las elecciones presidenciales de 2027, la incertidumbre que promete atraer la campaña electoral ya se siente en las mesas bursátiles.
Fue una semana de nerviosismo entre los operadores del mercado. Las tasas de interés volvieron a recalentarse por una política monetaria contractiva que afecta la actividad para contener al dólar. Son movimientos que pueden encarecer los próximos movimientos del Tesoro.
Además, entre inversores llamó la atención la última licitación en dólares con un roll-over por debajo de lo esperado. A eso se suma que la tasa implícita de algunos bonos quedó prácticamente en el mismo pico que tocaron durante el “caso Adorni”, el peor momento del año para el Gobierno; que hay inversores queriendo reducir su exposición en plazos; que el tipo de cambio real implícito entre curvas deja la lectura para algunos papeles de que el mercado espera una depreciación real de, al menos, 5%; y que, en ese contexto, los bonos CER, de tasa fija y duales cayeron “fuerte” en las últimas ruedas.
Como informó LA NACION, esto provocó que en las últimas semanas el riesgo país pasara de la zona de los 400 a los 500 puntos y mostrara un desacople —por riesgo local, principalmente— de lo que sucede entre los emergentes. El indicador elaborado por JPMorgan cerró el viernes pasado en 505 puntos: subió 75 unidades en agosto, es decir, un 17,4%.
“Se rompieron las curvas de rendimientos en la Argentina. Cada vez más se preparan para un escenario electoral caótico”, advirtió un informe de Delphos Investment. En ese sentido, esta semana la tasa implícita en la curva de Bonares (con vencimiento en 2027 y 2028) saltó al 15,9% anual, cuando dos semanas atrás rondaba el 11%.
Este fenómeno se veía desde antes en la curva de títulos CER (activos que ajustan por inflación), los cuales tienen tasas en la zona del 11% anual. Mientras que el tipo de cambio real implícito entre curvas deja la lectura de que el mercado espera una depreciación real de, al menos, 5%. “Se percibe a los inversores en modo ‘esperando lo mejor, preparados para lo peor’”, resumieron desde Delphos.
“Hay mayor nerviosismo en el mercado, cuando un mes atrás había mucho optimismo. Eso se reflejó en la suba del riesgo país, de 400 a 500 puntos básicos. Todo el driver fue local y fue político, porque hubo una baja de apoyo al Gobierno. Eso se transmitió también en la curva de pesos, y las tasas de interés subieron, un poco también para controlar el dólar y la inflación. En el medio tuvimos un contexto internacional bastante calmo, por lo que el motivo fue local. No te diría que arrancó el trade electoral, pero sí que hay una mayor cautela. El riesgo país estaba muy bajo o había incorporado mucho optimismo; ahora se calmó un poco, por eso cayeron los bonos”, explicó Fernando Marull, socio de FMyA.
Generalmente, las elecciones suelen ser eventos turbulentos para los activos argentinos. El año pasado, el resultado de las legislativas en la provincia de Buenos Aires gatilló un período de incertidumbre que deterioró tanto a las acciones como a los bonos argentinos, y que terminó por impulsar las tasas de interés al alza con efectos que se siguen viendo al día de hoy.
También está en el recuerdo de los inversores la crisis que se desató después de las PASO de 2019, cuando Alberto Fernández se impuso en las urnas frente a Mauricio Macri, un evento que no estaba descontado en precios. Al día siguiente, se materializó un “lunes negro”, el peor de la Bolsa argentina y uno de los más oscuros registros que hay en el mundo: el Merval tuvo un desplome del 48% en dólares, el dólar se disparó 23% y el riesgo país trepó de 879 puntos a 1467 puntos en una sola rueda (y días más tarde rozó los 2000 puntos). Si bien no se espera algo similar, ese recuerdo reciente explica el temor de los inversores ante las sorpresas políticas.
“Hay un dato que ayuda a fechar cuándo empezó ese reacomodamiento: los forwards entre los bonos 2027 y 2028, que reflejan la tasa implícita que el mercado ya fija hoy para deuda corta que se pagará recién después de la elección, están en niveles del 15% anual, prácticamente el mismo pico que tocaron durante el ‘caso Adorni’, el momento políticamente más difícil del año. O sea, sin que haya un evento de esa magnitud en curso, el mercado ya le está asignando a octubre 2027 un riesgo comparable. Eso sí me parece temprano en términos históricos; estamos a más de un año de la elección presidencial, no en la previa inmediata donde típicamente se concentra el trade electoral”, sumó Fernando Camusso, director de Rafaela Capital.
En el mismo sentido, remarcó que los bonos CER, de tasa fija y duales cayeron “fuerte” en las últimas ruedas. Y los duales, que devuelven el capital después de las elecciones, son uno de los activos más castigados. “Es coherente con inversores empezando a acortar duration para no quedar expuestos del otro lado de octubre 2027″, sumó.
De todos modos, para el experto, esta semana en particular el contexto internacional sí impactó. A diferencia de sus colegas, remarcó que el bono del Tesoro de EE.UU. a 30 años llegó a máximos desde 2007, y esa suba de tasas largas alcanzó a Francia, Alemania, Reino Unido y Japón. El efecto también llegó hasta la Argentina, que actualmente tiene al riesgo país ubicado por arriba de los 500 puntos.
“Sobre si es muy temprano para hablar de esto: para mí no. El mercado no espera a que la elección esté en el calendario inmediato para empezar a mover posiciones; empieza en cuanto encuentra la señal de precio que le permite cuantificar el riesgo, y esa señal ya apareció. Lo que sí es inusual es que aparezca con tanta anticipación”, cerró Camusso.
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