¡¿Con qué necesidad?!
Una idea puede ser buena o mala. El problema es cómo y cuándo la largás. Eso que mi padre me enseñaba con el tono académico que siempre le faltó -solo pudo terminar la escuela primaria- me ha servido de mucho. No quiere decir que todo mi esfuerzo por intentar contextualizar un atropello mental haya resultado siempre exitoso. Pero rescato que ese freno inhibitorio muchas veces me salvó.
De haber desoído el consejo, más de una vez me habría encontrado haciéndole un piquete al Océano Pacífico o compitiendo por el Premio Nobel a la Inmolación.
Vayamos a un ejemplo reciente. No parece mal que una diputada, mujer ella preocupada por los temas de género, se haga eco de estudios médicos y psicológicos sobre el orgasmo femenino. Está en todo su derecho. Tampoco que, como han logrado sus pares en otros países, inste a la Legislatura chaqueña de la que forma parte a adherir al Día del Orgasmo Femenino que se conmemora el 8 de agosto de cada año. El tema es -volviendo a las lecciones de don Oscar- cuándo y cómo se le ocurrió a Teresa Cubells presentar un proyecto en ese sentido. Lo hizo en medio de una sesión parlamentaria en la que se debatían cuestiones económicas y de seguridad. Pero lo más curioso fue el cómo. Dijo que la iniciativa busca avanzar “acallando las voces de les machirules”. Querida Tere: de los 32 legisladores chaqueños, 16 son hombres y sus votos cuentan. ¡¿Con qué necesidad les zampaste el neologismo?!
El modo tiene tanta importancia como el sentido de la oportunidad. Por caso, y saliendo un poquito del tema pero no tanto si consideramos que también refiere a cuestiones vinculadas con la salud, ¿hace falta pasar por los canales de cable publicidades de medicamentos para hongos en los pies a la hora de la cena? Ya sé que eso se arregla apagando la tele, pero para mucha gente sola es su única compañía y parece injusto que tenga que cenar en silencio cuando bien podría ver un programa que la distienda, en lugar de recomendaciones para morir sanita, bella y rejuvenecida.
Si no son los hongos, son otras cuestiones que suelen proliferar por zonas aledañas donde más se acumulan las micosis, generalmente por debajo de la cintura. Y no es una publicidad al pasar. Son muchas. Analgésicos, antiinflamatorios, digestivos, protectores gástricos, antialérgicos, antigripales, suplementos alimentarios y de autocuidado, vitaminas, lociones… Curiosamente, la mayoría refieren a afecciones de mujeres: o nos enfermamos más que los hombres o somos más propensas a la automedicación o los laboratorios saben que consumimos el triple que ellos. Entonces, ¿para qué gastar creatividad, esfuerzo y dinero en publicidades para seducir a les machirules?. Perdón. Se me escapó.
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