Cerró un histórico hipermercado y despidió a todos sus empleados
Después de más de dos décadas de actividad, el hipermercado Libertad de Mendoza bajó sus persianas en forma definitiva. El cierre se dio en medio de un proceso de reestructuración que atraviesa a toda la cadena a nivel nacional y dejó como saldo inmediato la pérdida de decenas de puestos de trabajo, además de un interrogante que todavía no tiene respuesta: qué pasará con el predio que ocupaba el local.
El desenlace mendocino se enmarca en una operación de alcance nacional. En marzo, el grupo salvadoreño Calleja, controlante de Hipermercados Libertad desde 2024, acordó la venta de 12 de las 14 sucursales de la cadena al grupo La Anónima, de la familia Braun. La operación incluyó locales en Córdoba, Tucumán, Rosario, Salta, San Juan, Rafaela, Posadas y Santiago del Estero, además de un centro de distribución ubicado en Córdoba. El esquema no contempló la compra de los inmuebles, sino la firma de un contrato de alquiler a 30 años, y significó el traspaso de alrededor de 1.600 empleados que se sumaron a la nómina de La Anónima con mantenimiento de su antigüedad y condiciones laborales.
De las 14 sucursales que Libertad tenía en el país, solo dos quedaron fuera de ese acuerdo: la de Resistencia, en Chaco, y la de Godoy Cruz, en Mendoza. En mayo, la propia empresa confirmó esa exclusión a través de un comunicado publicado en sus redes sociales, en el que anunció el cierre de sus hipermercados para el 28 de ese mes y aclaró de manera expresa que las sucursales de Chaco y de Mendoza no pasarían a integrar la red de La Anónima. Mientras el local chaqueño logró encontrar comprador, el mendocino continuó bajo la órbita de Libertad SA sin una definición sobre su continuidad.
La incertidumbre sobre el futuro de la sucursal de Godoy Cruz se profundizó durante mayo y junio, cuando el local comenzó un proceso de liquidación total de su mercadería, con descuentos que llegaron al 80% en distintos rubros. Las góndolas y heladeras fueron quedando vacías semana tras semana hasta que, el domingo 16 de agosto, el hipermercado bajó sus persianas en forma definitiva, después de 26 años de funcionamiento en la provincia.
Según pudo saber Infobae, el cierre afectó a 75 trabajadores: 68 bajo el convenio colectivo de empleados de comercio y siete con cargos gerenciales. La dotación de la sucursal era considerablemente mayor meses atrás: en marzo había más de 90 empleados, pero entre abril y junio más de 30 optaron por retiros voluntarios con propuestas de indemnización inferiores al 60% de lo que les correspondía por ley.
El otro eje del conflicto pasa por las condiciones de las desvinculaciones. Según medios locales, la empresa presentó a los trabajadores tres alternativas de pago para las indemnizaciones: 75% en seis cuotas, 80% en nueve cuotas o 100% en doce cuotas. Ninguna de esas propuestas contempló el pago del monto total en un solo pago, lo que generó el rechazo de los empleados y de la organización gremial que los representa.
El conflicto tuvo una primera instancia de negociación en una audiencia realizada en la Subsecretaría de Trabajo de la provincia, de la que participaron representantes de la empresa y del Centro de Empleados de Comercio de Mendoza. Al no alcanzarse un acuerdo, las partes pasaron a un cuarto intermedio y definieron continuar las conversaciones en un nuevo encuentro.
Además de la situación de los trabajadores, uno de los interrogantes que dejó el cierre es qué uso tendrá la superficie que ocupaba el hipermercado. Entre los interesados en una parte del predio apareció el grupo Benedetti, propietario de Granja Benedetti, una cadena con presencia en el formato de minimercados en el Gran Mendoza. Su titular, Marcelo Benedetti, reconoció públicamente el interés de la firma en el espacio, aunque aclaró que todavía no existe una decisión definitiva y que, de concretarse, no se trataría de un local tradicional de la cadena sino de un formato distinto, pensado para aprovechar las dimensiones del establecimiento.
En resumen, hasta el momento no hay definiciones sobre el destino que tendrá la superficie que ocupaba el hipermercado. Por lo pronto, el resto del complejo, conformado como un centro comercial, sigue abierto para el público.
El cierre del Hiper Libertad del país se da en un contexto de deterioro del consumo masivo, que golpea de manera transversal al comercio minorista. A nivel nacional, las ventas de los supermercados cayeron 2,8% en el primer semestre del año respecto de igual período de 2025, de acuerdo con datos oficiales, una tendencia que se replica en otros canales de venta y que explica, en parte, procesos de reestructuración como el que atravesó Hipermercados Libertad en los últimos meses.
En Mendoza, el cierre del hipermercado se suma a un escenario de contracción del empleo comercial que ya venía manifestándose en la provincia antes de que se conociera la fecha definitiva del cierre, y que deja abierta la pregunta sobre qué otros locales podrían atravesar un proceso similar en los próximos meses.