La soja funciona como caja y el maíz como fuente de liquidez
De acuerdo con los datos aportados por el Monitor Agroindustrial elaborado por CIARA-CEC, los productores tienen sin vender un total de 42,144 millones de toneladas entre soja y maíz.
El informe detalla que hay 28,424 millones de toneladas de soja sin vender, equivalentes al 57% de la cosecha 2025/26, de las cuales 21,157 millones de toneladas están en manos de los productores para ser vendidas en el mercado disponible, y 7,268 millones de toneladas están entregadas a fijar y pendientes todavía de fijar precio. De la campaña anterior, 2024/25, quedan 2,335 millones de toneladas sin precio, cifra equivalente al 5% de la producción.
Las ventas de soja en esta campaña, a precio hecho y por fijaciones, totalizaron en julio 4,044 millones de toneladas, versus 3,489 millones de toneladas vendidas en junio y 4,315 millones de toneladas, que constituyeron el récord de ventas en el primer mes de la cosecha. Entre las dos cosechas de soja, los productores tienen sin vender un total de 30,759 millones de toneladas. A un precio FOB de US$ 480 por tonelada, este volumen equivale a US$ 14.764 millones.
En el caso del maíz campaña 2025/26, los productores tienen sin vender 13,720 millones de toneladas, de las cuales 7,7 millones de toneladas corresponden a maíz disponible en manos de los productores y 6,016 millones de toneladas a maíz entregado a fijar y pendiente de fijar precio. Este volumen sin vender equivale al 34% del saldo exportable estimado en 40 millones de toneladas. De la cosecha anterior, 2024/25, quedan sin vender 3,5 millones de toneladas, cifra equivalente al 11% del saldo exportable proyectado en 32 millones de toneladas.
Entre las dos cosechas de maíz, los productores tienen sin vender un total de 17,220 millones de toneladas. A un precio FOB de US$ 230 por tonelada, este volumen equivale a US$ 3.960 millones. Entre la soja y el maíz sin vender, el valor total equivale a US$ 18.724 millones.
La dinámica del mercado sigue mostrando que el productor considera a la soja como reserva de valor y no tiene apremio por vender sus existencias. El productor podrá optar por vender soja en caso de tener que cumplir compromisos de pago, comprar insumos para la siembra de los cultivos de verano o contratar algún servicio de siembra, pulverización o fertilización.
Además, el productor sabe muy bien que la soja es un producto con demanda durante todo el año, en el que exportadores y aceiteras pujan por la compra de soja disponible. En este caso, son las aceiteras las más necesitadas de comprar soja física, pues sus existencias se van reduciendo y necesitan compensar, al menos, la molienda.
En el caso del maíz, hoy la demanda está muy firme, ya que los exportadores necesitan cubrir su posición short (vendida), que en estos momentos es de 1,348 millones de toneladas. La exportación ya tiene compradas y fijadas 28 millones de toneladas de maíz, mientras que las ventas o DJVE son por 29,4 millones de toneladas; de ahí surge la diferencia en contra de los exportadores.
La estrategia de los productores es vender el maíz tardío o de segunda a medida que se va cosechando, directo de la tranquera al puerto. Por el momento, el mercado se mantendrá firme hasta que los exportadores puedan cubrir su posición vendida.
A modo de conclusión, podemos decir que la soja es la caja y el maíz es la liquidez.
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