La política mete ruido en la economía
En los últimos dos o tres meses el clima político fue incrementando su temperatura y el gobierno sufrió varios traspiés. En el ámbito legislativo hay proyectos que naufragaron o que quedaron mutilados como la eliminación de las PASO o la reforma a la ley de tierras. En el ámbito del Poder Ejecutivo, el jefe de gabinete Manuel Adorni debió renunciar luego de meses de intentar esquivar este desenlace.
En paralelo a estos acontecimientos, la imagen y aprobación del presidente Milei va cayendo en las encuestas. El rumbo del gobierno era aprobado por el 45% de las personas a principio de año mientras que ahora por sólo el 33%. En contrapartida, la desaprobación subió del 59% al 64%. La imagen positiva de Milei, para el mismo período, bajo del 48% al 33% y el rechazo creció hasta el 58%.
Hasta ahora nadie de la otra vereda asoma como posible contendiente, pero falta más de un año para las elecciones presidenciales y todavía pueden pasar muchas cosas. Hace pocos días se dio una reunión que hace unos meses hubiera sido impensable. Se juntaron Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner para delinear una estrategia en conjunto. Esta reunión no hubiera existido si la probabilidad de vuelta del peronismo al gobierno en 2027 fuera nula. Hasta gobernadores sin ningún prestigio se animan a amenazar con expropiaciones en el caso que el peronismo vuelva al gobierno. Están empezando a seguir una máxima de los montoneros: cuanto peor, mejor (para ellos).
Este ruido político, muestra una tendencia a la baja de la probabilidad de reelección de Milei y, por lo tanto, de la continuidad de las políticas económicas racionales. Como las expectativas tienen un gran impacto sobre el comportamiento de la gente y este se refleja en la economía, se deteriora el riesgo país (subió de un mínimo de casi 400 pb a 520) y la actividad económica demora su reactivación.
Una situación similar se vivió durante 2025. El traspié de La Libertad Avanza en las elecciones bonaerenses generó en forma inmediata una caída en los precios de los activos financieros (los no financieros se mueven más lentamente y es mucho más difícil de medirlo) y una corrida sobre el dólar. Cuando se corría el riesgo de caer en el círculo vicioso de que la mayor probabilidad de pérdida de las elecciones por parte de Milei generaba más desconfianza lo que aumentaba la probabilidad de derrota de Milei y así sucesivamente, apareció un hecho disruptivo que fue el préstamo de Estados Unidos para hacer frente a la corrida cambiaria. Ese evento cortó la dinámica negativa, la volvió virtuosa y desembocó en los resultados de las elecciones nacionales favorables para el gobierno.
El clima actual se empieza a parecer al de los meses previos a las elecciones de medio término. Seguramente la oposición intentará seguir sembrando tempestades, especialmente a medida que se acerquen las elecciones presidenciales de 2027. Saben que la inestabilidad juega en su favor.
El desafío del Gobierno es recrear nuevamente el cambio de expectativas y reducir la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico. De lograrlo, el rumbo económico se enderezará solo.