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clarin.com · hace 18 horas · Clarin.com - Home

Cómo es la cárcel de Palmasola, el "pueblo prisión" al que irá Fernando Cerimedo: hacinamiento, guerra narco y la visita del papa Francisco

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Fernando Cerimedo, consultor político y ex asesor del presidente Javier Milei, está detenido en Bolivia, acusado de haber atentado, sicarios mediante, contra su pareja. Tras el pedido de prisión preventiva elevado por la Fiscalía, será trasladado al penal de Palmasola. Un "pueblo prisión", como quedó retratada en el teatro. Un infierno de muerte y hacinamiento, según los informes.

Esa cárcel surgió como una prisión de máxima seguridad para 400 personas, pero ahora hay 6 mil reclusos. Entre sus paredes se libran batallas narco, asesinatos con el Comando Vermelho y protestas extremas. Un combo sobre el que el papa Francisco trató de llamar la atención. "Reclusión no es exclusión", dijo el sumo pontífice en julio de 2015.

Palmasola es el complejo carcelario más grande de Bolivia. Está ubicado en Santa Cruz, ciudad capital que, a nivel del mar, alberga al gigante de cemento que fue construido a finales de la década del '70. Inicialmente iba a albergar a 600 reclusos. Hoy lo habitan cerca de 5 mil y será ahora una estación en el camino jurídico del estratega digital argentino.

Ocupa 34 hectáreas en la ciudad más poblada de Bolivia. Según reportes de la Defensoría del Pueblo, casi un 80% de sus ocupantes están en forma preventiva, esperando el desarrollo de sus respectivas causas judiciales.

Marcelo Arce Mosqueira, en una de sus detenciones. Foto EFE

En marzo de este año, Marcelo Arce Mosqueira, hijo del expresidente Luis Arce que es investigado por el presunto delito de legitimación de ganancias ilícitas, fue enviado allí por 140 días. Lo investigaban por acumulación de bienes que no corresponderían a sus ingresos declarados: 18 bienes inmuebles, 20 vehículos y al menos dos transacciones sospechosas.

Palmasola no es una cárcel como esta clase de lugares fueron reflejados en series de televisión e incluso documentales. El mote de "pueblo prisión" tiene su explicación a través de algunas características que marcan su singularidad.

Entre ellas, se destaca que funciona como un asentamiento autónomo. Los guardias de seguridad casi no tienen presencia adentro del lugar, pero sí afuera, donde vigilan el muro exterior. Allí los reclusos deben construir, comprar o alquilar sus propias viviendas, además de organizar su propia economía y comercio interno.

Un helicóptero custodia los muros de Palmasola, antes de una visita del papa Francisco. Foto AP

Los presos manejan tiendas, restaurantes, mercados y servicios dentro del penal y a partir de ello, administran sus bienes y tiempos dentro del penal. En el interior, el orden de los pabellones queda en manos de organizaciones formadas por los propios internos, como la "Disciplina Interna".

Alberga a miles de reclusos, muchos de ellos junto a sus familias o hijos que viven con ellos dentro del predio, simulando la dinámica social de una pequeña localidad aislada.

Palmasola es considerado, por el hacinamiento en el que viven sus internos por la superpoblación del lugar y por la violencia que reina, entre otros factores, un verdadero infierno. En esos momentos, la gestión interna de los presos queda desbordada.

Cómo es el penal de Palmasola, el "pueblo prisión" al que irá Fernando Cerimedo: infierno, guerra narco y la visita del papa Francisco

Los reclusos vienen llamando la atención sobre el nivel de hacinamiento desde hace al menos dos décadas. En 2004, un centenar de ellos se hicieron enterrar por propia voluntad como medida de presión para que el Congreso modificara leyes sobre prisiones. Otros, en cambio, optaron por la crucifixión.

Uno de los desbordes más problemáticos ocurrió el 23 agosto de 2013. Fue cuando se desato un enfrentamiento entre facciones: los miembros de un bloque de celdas atacaron en plena madrugada a una banda rival en otro, con el uso de tanques de propano como lanzallamas

Los atacantes, además, agujerearon la pared de otras cárceles para iniciar la ofensiva. Todo terminó con 35 muertos.

Además de las víctimas fatales, cerca de 70 personas resultaron heridas. Entonces hubo otra oleada de pedidos para reformular el sistema penitenciario.

"Tenemos que asumir autocríticamente que en los centros penitenciarios en muchos casos están mandando los internos, que el sistema penitenciario no tiene un suficiente control del Estado", admitió el por entonces ministro de Gobierno, Carlos Romero.

Palmasola tiene su propia obra de teatro. En Buenos Aires se montó en el expenal de Caseros.

Esa guerra interna entre bandas narco fue el puntapié para que el director suizo Christophe Frick le dedicara a Palmasola una obra de teatro. Palmasola, un pueblo prisión, la bautizó. Llegó a representarse en Buenos Aires, en la excárcel de Caseros.

Apenas un año antes, policías se "acuartelaron" en ese penal de Santa Cruz y saquearon las oficinas de Inteligencia del edificio, con quema de documentos y archivos.

Policías bolivianos se "acuartelaron" en Palmasola en 2012. Foto EFE

Entre las bandas presentes en el penal se encuentra actualmente el Comando Vermelho brasileño. En noviembre de 2025, dos de sus integrantes confesaron haber asesinado a Remberto López, líder de la banda "Nuevo amanecer". Lo acribillaro dos semanas después de que llegara desde Cochabamba.

En julio de 2015, el papa Francisco saludó a los presos y a sus hijos. "No podía dejar Bolivia sin venir a verlos, sin dejar de compartir la fe y la esperanza que nace del amor entregado en la cruz", comenzó su discurso.

"El que está ante ustedes es un hombre perdonado, un hombre que fue y es salvado de sus muchos pecados. Yo también tengo mis errores y debo hacer penitencia. No tengo más para darles y ofrecerles que Jesucristo'', agregó el entonces Sumo Pontífice nacido en la Argentina.

El papa Francisco en su visita a Palmasola. Foto AP

Tres reos describieron al papa Francisco la desesperación y penas que pasan dentro de la cárcel de Palmasola.

Uno de los presos aseguró que fue testigo del asesinato de otro prisionero. Otro describió su sorpresa al ver a tanta gente dormir en el piso como animales.

Presos de Palmasola hacen gestos durante la visita del papa Francisco, en 2015. Foto Reuters

"Reclusión no es lo mismo que exclusión –que quede claro–, porque la reclusión forma parte de un proceso de reinserción en la sociedad", dijo Francisco.

"Son muchos los elementos que juegan en su contra en este lugar: el hacinamiento, la lentitud de la justicia, la falta de terapias ocupacionales y de políticas de rehabilitación, la violencia, la carencia de facilidades de estudios universitarios, lo cual hace necesaria una rápida y eficaz alianza interinstitucional para encontrar respuestas", profundizó al llamar la atención sobre los testimonios que habían dado los presos.

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