De la inflación a la pobreza: el discurso de Milei, contrastado con las cifras oficiales
“Frente a la precariedad intelectual, a la ignorancia y a la mala intención, la primera respuesta es al mejor estilo de Milton Friedman: primero los datos”. La frase la dijo ayer el presidente Javier Milei, en el cierre del Council of the Americas, ante empresarios, gobernadores y funcionarios.
Durante casi una hora de discurso, el primer mandatario repasó los resultados de su gestión en materia de inflación, crecimiento, empleo, salarios, pobreza, apertura y cierre de empresas, y equilibrio fiscal, con cifras que buscaban mostrar una recuperación acelerada de la economía.
Un repaso por las estadísticas oficiales más recientes —elaboradas por el Indec, el Banco Central (BCRA) y la Secretaría de Trabajo, entre otros— confirma varios de esos datos, pero también matiza otros.
Milei sostuvo que la inflación pasó de 211% cuando asumió a 31,5% actual, una baja del 85%. El dato es correcto: 2023 cerró con una inflación de 211,4%; 2024, en 117,8%, y 2025, en 31,5%.
Para este año, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el BCRA proyecta que el índice cierre en torno al 27,5%.
En su discurso, el Presidente recordó entre risas la promesa del “recital”: si la inflación de agosto arrancaba con cero, dijo, iba a festejar con un show de rock. Sin embargo, lo que había dicho en rigor fue otra cosa.
El 19 de marzo, en el cierre del Foro Económico del NOA en Tucumán, había sugerido: “Es de esperar que para el mes de agosto de este año la inflación minorista arranque con cero, les guste o no les guste”. Sin embargo, en julio la inflación minorista fue 2,1% y las consultoras privadas esperan que la de agosto —que el Indec dará a conocer en septiembre— ronde el 1,8%.
El dato con el que Milei ilustró en el Council of the Americas la aceleración a la baja fue otro: el de la inflación mayorista, que en julio fue de 0,8%.
El Presidente afirmó que en 2024 la economía creció 6% y que en 2025 lo hizo 4%, con una expansión acumulada de “más de 10 puntos porcentuales” en sus dos primeros años. Los números oficiales muestran un cuadro distinto.
El PBI cayó 1,6% en 2023 y 1,7% en 2024, el primer año de gestión libertaria, marcado por el ajuste fiscal. Recién en 2025 la economía mostró una recuperación, con un crecimiento de 4,4% según el Indec.
Para este año, además, la actividad crece por debajo de lo previsto, algo que reconoció el propio presidente del BCRA, Santiago Bausili. Según el REM, a principios de 2026, los economistas proyectaban una expansión de 3,5% del PBI; en la última encuesta, de julio, la estimación bajó a 2,7%.
Milei remarcó que la tasa de desempleo no subió pese a la reasignación de recursos que generó su programa económico. Los datos del Indec muestran, en cambio, una suba leve pero sostenida. La desocupación era de 5,7% en el cuarto trimestre de 2023, subió a 6,4% un año después y a 7,5% a fines de 2025. El último dato disponible, del segundo trimestre de 2026, la ubica en 7,8%, equivalente a 1,8 millones de personas desocupadas.
En economías de alta inflación como la argentina, la variable de ajuste ante una crisis suele ser el salario antes que el empleo, lo que explica en parte por qué la desocupación se mantiene relativamente acotada.
Detrás de ese número también creció la informalidad, que pasó de 42% de la población ocupada en el primer trimestre de 2025 a 44,2% en igual período de 2026, un alza de más de 500.000 trabajadores no registrados a nivel país.
Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que releva la Secretaría de Trabajo, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 la cantidad de asalariados privados formales se redujo en 241.176 personas. La industria manufacturera concentró el 35,5% de esa caída, con 85.561 puestos menos, y la construcción, el segundo sector más golpeado, perdió 62.747 empleos. Entre ambas actividades explican el 61,5% de la reducción de asalariados privados formales desde noviembre de 2023.
El Presidente aseguró que los salarios no cayeron. El Índice de Salarios que publicó el Indec ayer muestra que, en el primer semestre de 2026, las remuneraciones registradas subieron 15,5% y acumularon 29,7% en los últimos 12 meses, contra una inflación de 16,8% y 33,5%, respectivamente, en los mismos períodos. Los salarios registrados le vienen perdiendo terreno a los precios.
Pero la comparación relevante para el discurso de Milei es contra noviembre de 2023, mes previo a su asunción. Desde entonces, los salarios registrados del sector privado todavía están 3,6% abajo, y los públicos —nacionales y provinciales—, 16,5% abajo. En promedio, el conjunto de los salarios registrados se ubica 8,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
El Indec releva ese índice sobre la base de tres segmentos: privados registrados (50% del total), públicos registrados (30%) y privados no registrados o informales (20%). Este último tramo, el de los salarios informales, es el que muestra la recuperación más marcada desde el cuarto trimestre de 2023, según estimadores privados, aunque el propio Indec releva ese dato con cinco meses de rezago y todavía no hay una serie oficial consolidada.
Milei dijo que sacó a más de 14 millones de personas de la pobreza y que la indigencia bajó de 20% a 6% y la pobreza infantil, de 70% a 42%. La serie del Indec muestra una trayectoria más sinuosa que una caída lineal.
En el segundo semestre de 2023, la pobreza afectaba al 41,7% de la población, unos 19,4 millones de personas. En el primer semestre de 2024 —con el impacto pleno de la devaluación y el ajuste de tarifas— llegó a un pico de 52,9%, cerca de 25 millones de personas, seis millones más que seis meses antes, de las cuales 8,5 millones eran indigentes.
Recién en el segundo semestre de 2024 empezó a bajar, a 38,1% (17,9 millones de personas), y la tendencia continuó en 2025, cuando cerró en 28,2% (unos 13,5 millones de personas).
En términos absolutos, la pobreza bajó cerca de 11,5 millones de personas desde el pico del primer semestre de 2024, pero la caída contra el nivel de fines de 2023 es de casi 6 millones de personas, muy por debajo de los ‘más de 14 millones’ que reivindicó Milei.”
El próximo dato, correspondiente al primer semestre de 2026, se conocerá el 24 de septiembre; el mercado espera un nivel cercano al 30%.
El Presidente sostuvo que, aunque cierran empresas, “aparecen empresas que contratan de repente 10 personas” y que el saldo neto es positivo. Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, sistematizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), muestran lo contrario. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la cantidad de empresas cayó en 30.633 —2371 solo en mayo, el último dato disponible—, de 512.357 a 481.724 unidades productivas, una contracción del 6% del total.
En el mismo período se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados —70.217 en mayo—, de 9.857.173 a 9.445.560, una caída del 4,2%.
Milei repasó el ajuste fiscal como el logro central de su gestión: un déficit consolidado de 15 puntos del PBI al asumir, resuelto en el Tesoro en un mes y en el BCRA en seis. El viceministro de Economía, José Luis Daza, ilustró ayer un tramo de ese proceso con un gráfico del Ministerio de Economía que muestra la corrección: el resultado primario pasó de un déficit de 2,9% del PBI en 2023 a un superávit de 1,8% en 2024, y el resultado financiero, de un rojo de 4,6% a un superávit de 0,3% en el mismo lapso, una mejora de casi 5 puntos del PBI en apenas un año.
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