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infobae.com · hace 9 horas · Lucrecia Eterovich

Moody’s anticipó el fin del “riesgo kuka”: el ajuste fiscal continuará “independientemente de quien gane las elecciones”

Infobae

A pesar de que resta más de un año para las elecciones presidenciales y todavía no hay definiciones sobre la mayoría de las candidaturas, las agencias calificadoras ya imaginan posibles escenarios para la Argentina. En tal sentido, Moody’s subrayó que, independientemente de quién resulte electo, con o sin Javier Milei, “es probable que las políticas continúen”.

El informe más reciente de la agencia estadounidense planteó que la economía argentina atraviesa una etapa en la que las reformas “han pasado de ser un ajuste inicial de carácter cíclico a una mejora más duradera del perfil crediticio soberano”.

En tal sentido, el reporte sostuvo que tres factores marcan esta transición: la disciplina fiscal sostenida y la desregulación; las finanzas externas, que se están convirtiendo en una fuente de fortaleza estructural más que en una vulnerabilidad; y la consolidación de las políticas actuales, lo que aumenta la probabilidad de que persistan más allá del gobierno actual, independientemente del resultado de las elecciones de 2027.

“Es probable que las políticas actuales continúen independientemente del resultado de las elecciones de 2027. Ya sea bajo un segundo mandato del presidente Javier Milei o bajo un gobierno sucesor, esperamos que se mantengan la mayoría de las reformas económicas, lo que permitirá la continuidad del ajuste fiscal y el proceso de estabilización macroeconómica”, afirmó el documento.

Para Moody's, el presidente Javier Milei tiene una alta probabilidad de obtener un segundo mandato, respaldado por un apoyo popular relativamente duradero y por recientes avances electorales. (Foto: Reuters/Angela Ponce)

En el plano político, los analistas advirtieron que si bien los riesgos políticos siguen siendo una consideración clave de cara a las elecciones presidenciales del 2027, la probabilidad de una reversión brusca de las políticas disminuyó significativamente en comparación con ciclos electorales anteriores. A juicio de Moody’s, ante una eventual victoria de la oposición, es probable que se genere una desaceleración o una modificación selectiva de las políticas de ajuste, más que en un retroceso importante.

Es que el programa de políticas del gobierno de La Libertad Avanza pasó de ser una respuesta inicial de emergencia a convertirse en un “marco para la normalización sostenida de las condiciones económicas”. Cuya ancla fundamental ha sido la política de déficit cero basada en superávits fiscales sostenidos, lo que supone un cambio significativo respecto de años anteriores.

El informe resaltó la eliminación del financiamiento monetario, la normalización de la política monetaria y del régimen cambiario. Según la calificadora de riesgo, la combinación de estas políticas redujo la volatilidad macroeconómica, fortalecido la confianza y fomentado la recuperación de la actividad del sector privado, al tiempo que evitó el resurgimiento de los desequilibrios del tipo de cambio o de la balanza de pagos que llevaron a la crisis de 2023.

A su vez, para Moody’s, las autoridades libertarias cambiaron cada vez más su enfoque, desde la compresión de la demanda hacia reformas del lado de la oferta diseñadas para aumentar la productividad, fomentar la inversión privada y expandir la capacidad exportadora. Entre las medidas más importantes, citó la reforma laboral.

En materia de actividad económica, remarcó la reorientación estructural hacia sectores con mayor dinámica de exportación y aumento de la productividad, con foco en hidrocarburos y tanto productos agrícolas como servicios. Aunque con la contracara negativa para los sectores intensivos en mano de obra que enfrentan costos de ajuste durante el proceso de “reequilibrio económico”.

Esa economía “a dos velocidades” se percibe mes a mes en los datos oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec): las industrias vinculadas a la actividad primaria crecen con fuerza y traccionan la suba, mientras otros rubros como industria, comercio y construcción caen o se mantienen estancados.

En este último informe, la agencia dio a conocer que espera un crecimiento del 3,4% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2026 y del 3,5% del PBI en 2027, respaldado por el aumento de la inversión privada, la mejora de los ingresos reales y la continuidad de la estabilización macroeconómica. Se trata de proyecciones más optimistas que las de las consultoras y bancos relevados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). A juicio de estos analistas, el crecimiento del PBI real será de 2,7% este año.

Por otra parte, el reporte señaló que la Argentina “avanza hacia un equilibrio fiscal y externo, mientras que su capacidad exportadora se está expandiendo rápidamente”. “Esto marca un claro alejamiento de episodios de estabilización anteriores que dependían en gran medida del endeudamiento externo”, sumó.

Esa evaluación se evidencia en que, durante 2026, las tres grandes agencias calificadoras a nivel mundial —Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch Ratings— elevaron la calificación crediticia de la Argentina. Esto implica, en la práctica, que más fondos de inversión pueden adquirir bonos soberanos argentinos. Si bien esa noticia fue bien acogida por los mercados y ayudó a reducir el riesgo país hasta los 403 puntos básicos, el empeoramiento de las condiciones externas y factores locales revirtieron la baja e impulsaron el indicador de JP Morgan hasta los 532 puntos básicos actuales.

Para Moody’s, el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) juega un rol central en la estrategia del Gobierno para atraer capital a largo plazo hacia sectores capaces de incrementar de manera significativa la capacidad de exportación, como los hidrocarburos y la minería. Destacó que los proyectos presentados ya suman aproximadamente USD 142.000 millones mientras el Gobierno negocia en el Congreso otras iniciativa como el “Súper RIGI” para ampliar el campo de inversión a industrias del futuro.

En ese sentido, también valoró que el BCRA ya compró más de USD 13.000 millones, lo que llevó a las reservas brutas a superar los 50.000 millones de dólares. “Las compras de dólares se han producido sin generar presiones significativas sobre el tipo de cambio ni sobre las condiciones financieras, lo que sugiere que los flujos subyacentes de moneda extranjera se han vuelto más sólidos”, marcaron.

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