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infobae.com · hace 10 horas · Guido López

IA en salud: más capacidad para cuidar con los recursos disponibles

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El sistema de salud argentino atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. La demanda de atención crece impulsada por el envejecimiento poblacional, el aumento de las enfermedades crónicas y la incorporación de nuevas tecnologías diagnósticas y terapéuticas. Al mismo tiempo, hospitales, clínicas y prestadores enfrentan restricciones presupuestarias, escasez de profesionales y una presión constante por mejorar la eficiencia operativa.

La pregunta es inevitable: ¿cómo hacer más con menos sin comprometer la calidad del cuidado? La respuesta no pasa únicamente por incorporar más equipamiento o aumentar la infraestructura disponible. Cada vez más, la posibilidad de sostener sistemas de salud de calidad dependerá de la capacidad de aprovechar mejor los recursos existentes. Y es allí donde la inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar central.

Durante mucho tiempo se pensó en la IA como una tecnología orientada exclusivamente al diagnóstico. Sin embargo, su potencial más transformador puede estar en otro aspecto: devolver tiempo a los profesionales de la salud para que puedan dedicarlo a lo que verdaderamente importa, que es la atención de los pacientes.

Hoy un médico, un técnico o un enfermero destina una parte significativa de su jornada a tareas administrativas, repetitivas o de bajo valor agregado. La automatización inteligente de procesos, la priorización de estudios, la optimización de agendas y la simplificación de flujos de trabajo permiten recuperar horas de trabajo clínico que pueden traducirse directamente en una mejor experiencia para los pacientes y mejores resultados sanitarios. En otras palabras, la productividad no es solamente un indicador operativo: es también una herramienta para ampliar el acceso a la atención.

Cuando un servicio de diagnóstico logra reducir los tiempos de un estudio, puede atender a más pacientes por día. Cuando un hospital automatiza procesos administrativos, puede reducir demoras y listas de espera. Cuando un profesional dispone de más tiempo para el contacto humano, mejora la experiencia del paciente y la calidad del cuidado. La innovación, entonces, no siempre consiste en incorporar más recursos, sino en utilizar mejor los que ya existen.

Un ejemplo concreto puede verse en el diagnóstico por imágenes. Tecnologías basadas en inteligencia artificial pueden ayudar hoy a acelerar significativamente estudios complejos como las resonancias magnéticas, reducir la necesidad de repetir exámenes y mejorar la calidad de las imágenes obtenidas. Esto beneficia simultáneamente a las instituciones, a los profesionales y a los pacientes: aumenta la capacidad operativa, mejora la confianza diagnóstica y reduce el tiempo que una persona debe permanecer dentro de un equipo de resonancia.

La posibilidad de escalar estas innovaciones sobre la infraestructura instalada también resulta fundamental para países como Argentina. Las plataformas tecnológicas que permiten actualizar capacidades mediante software e inteligencia artificial, sin necesidad de reemplazar equipamiento existente, ofrecen una alternativa más sustentable y accesible para los sistemas de salud.

La innovación basada en plataformas permite extender la vida útil de la infraestructura, ampliar el acceso a nuevas capacidades clínicas y acelerar la adopción tecnológica incluso en contextos económicos desafiantes. Por eso, cuando hablamos de innovación en salud, no deberíamos pensar únicamente en nuevos dispositivos o equipamientos de última generación. Optimizar los flujos de trabajo también es innovación. Reducir tiempos improductivos también es innovación. Facilitar la tarea diaria de médicos, técnicos y enfermeros también es innovación.

Innovar no significa necesariamente reemplazar lo que existe, sino encontrar nuevas maneras de ampliar sus capacidades. Hoy, el software y la inteligencia artificial abren justamente esa posibilidad: ayudar a que la infraestructura disponible sea más productiva, que los profesionales recuperen tiempo para sus pacientes y que más personas puedan acceder a una atención de calidad.

La IA no reemplazará a los profesionales de la salud. La tecnología no es el objetivo en sí mismo, sino una herramienta para ampliar la capacidad humana de cuidar: devolver tiempo a los profesionales, facilitar su trabajo y ayudar a que las instituciones aprovechen mejor sus capacidades.

El verdadero potencial de la inteligencia artificial en salud no debería medirse solamente en minutos ahorrados o procesos automatizados, sino en lo que esos minutos permiten hacer: atender a un paciente más, reducir una espera, ampliar la capacidad de un servicio o devolverle tiempo al profesional para cuidar. Después de 90 años acompañando la evolución de la salud en Argentina, ese sigue siendo el sentido de innovar: lograr que la tecnología contribuya a que una atención de calidad llegue a más personas.

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