“La Argentina ya cambió”: el mensaje de José Luis Daza al reemplazar a un Caputo enfermo en el Council of the Americas
“Tengo una labor imposible hoy: reemplazar a Toto Caputo.” Así arrancó José Luis Daza, viceministro de Economía, su exposición en el Council of the Americas, después de que el ministro debiera bajarse a último momento por un cuadro de salud. Daza no intentó imitarlo. Habló con matices propios y dejó, hacia el final de la conferencia realizada en el Hotel Alvear, uno de los mensajes más citados del día: “La Argentina ya cambió. El cambio es, creo yo, permanente”.
Daza —que conoce a Susan Segal, presidenta del Council, desde 1988, cuando coincidieron en Tokio— situó el quiebre en la elección de Javier Milei. “La Argentina cambia cuando decide elegir a un presidente cuyos símbolos son las motosierras, que anuncia a toda la población que venía a reducir el tamaño del Estado. En ese momento, para mí, fue cuando la Argentina comunica al mundo que había cambiado”, dijo.
Pero el cambio más relevante, subrayó, no fue solo el ajuste fiscal, sino la decisión de hacerlo sin reestructurar la deuda, algo que en su lectura explica el acompañamiento posterior del FMI, con dos tercios de un desembolso de US$20.000 millones el primer día del programa.
Con un gráfico que mostró el resultado fiscal primario y financiero de la Argentina desde 2010 —de un déficit primario de 3,8% del PBI en 2016 y 2017 a un superávit de 1,8% en 2024 y 1,4% en 2025—, Daza planteó que la Argentina es hoy el único país del G20 con superávit fiscal. Y que ese resultado ya no es un dato de un gobierno, sino un consenso social.
“Estamos frente a una Argentina que cambió y hoy existe validación transversal, como lo veo yo, desde los sectores más de izquierda a los sectores más de derecha. Hoy en Argentina hay una aceptación del rol esencial del equilibrio fiscal. Para mí esto es un cambio profundo. La Argentina ya cambió”, dijo.
El viceministro repasó también la mejora en las calificaciones crediticias —las tres agencias subieron la nota del país en el último año y coincidieron, según dijo, en que “esto no es un ajuste cíclico, es un cambio permanente”— y se detuvo en el cambio de matriz productiva: por primera vez, la energía exporta más que el agro. Ese giro, señaló, todavía no fue dimensionado por la sociedad.
La Argentina gradúa unos 6000 ingenieros por año y va a necesitar 18.000, además de soldadores, electricistas y mecánicos: “Esto va a desparramar por toda la sociedad, esto se va a trasladar a toda la sociedad”, dijo, con el ejemplo del multiplicador que generó el cobre en la economía chilena.
Daza apeló también a la teoría de la convergencia económica para justificar su optimismo sobre el crecimiento futuro y citó las comparaciones de Uruguay y Chile con la Argentina en ingreso per cápita desde los años 80 y 90.
En la sala estaba Ernesto Talvi, asesor uruguayo del Ministerio de Economía y amigo de Daza desde la infancia, cuando este último vivió en Uruguay por el destino diplomático de su padre; también participaron del evento economistas de organismos multilaterales, entre ellos Morgan Doyle, gerente general del Departamento del Cono Sur del BID.
Como cierre, Daza destacó un cambio de comportamiento en la población: por primera vez ante un shock político y financiero, como el previo a las elecciones del año pasado, los argentinos dolarizaron, pero mantuvieron los dólares dentro del sistema financiero, y el esquema cambiario no debió modificarse, algo que atribuyó también al respaldo de Estados Unidos en octubre pasado.
La conferencia, que había arrancado con las palabras de Mario Grinman y de Susan Segal, continuó con un fuerte operativo de la Policía Federal Argentina en los alrededores del Alvear, debido a que el presidente Javier Milei fue el encargado de dar el discurso final del encuentro.
© Copyright 2026 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Dirección Nacional del Derecho de Autor DNDA - EXPEDIENTE DNDA (renovación) RL-2023-95334553-APN-DNDA#MJ.Queda prohibida la reproducción total o parcial del presente diario.