Mark Walter negocia vender su participación en el Chelsea en medio de un escándalo que también salpica a financistas argentinos
La estructura societaria del Chelsea Football Club podría cambiar en las próximas horas, mientras que su principal figura extradeportiva atraviesa uno de los momentos de mayor exposición de su carrera. La posibilidad de un cambio accionario en el club de la Premier League se enmarca en una serie de decisiones patrimoniales que Mark Walter viene tomando en las últimas semanas, mientras crece la presión regulatoria sobre el entramado financiero que construyó a lo largo de tres décadas en Wall Street. El inversor es fundador de las compañías financieras Guggenheim Partners, que gestiona activos por valor de más de USD 300.000 millones, y TWG Global.
Según informó el Financial Times, Walker y su socio Todd Boehly y Mark Walter negocian vender sus participaciones en el Chelsea al accionista mayoritario, Clearlake Capital. De acuerdo con fuentes al tanto de las conversaciones, un eventual acuerdo podría destrabar tensiones que se arrastran desde hace años dentro del grupo propietario del club londinense, que adquirió la franquicia en 2022 por 2.500 millones de libras, cuando el oligarca ruso Roman Abramovich debió desprenderse de ella tras las sanciones impuestas por la invasión a gran escala de Ucrania.
Las negociaciones no ocurren en el vacío. El Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos investigan si Walter y las compañías de seguros que controla incurrieron en fraude al otorgar préstamos no declarados a firmas afiliadas, en un esquema que, según las autoridades, involucró miles de millones de dólares canalizados a través de una red de intermediarios. En ese entramado aparece ABS Capital Company, una firma fundada por exejecutivos argentinos de Guggenheim Partners, entre ellos Juan Ball, cuyo hermano Diego Ball ya había sido objeto de revisiones regulatorias por sus vínculos financieros con Walter años atrás.
De esta manera, la salida del Chelsea se suma a otras decisiones patrimoniales de Walter, como la reciente venta de Los Ángeles Lakers, y responde en gran medida a la necesidad de generar liquidez para sanear los préstamos bajo investigación. Desde la compra del club en 2022, además, el bloque encabezado por Boehly y Walter mantuvo diferencias con Clearlake por el rumbo estratégico de la institución.
Aunque el fondo de inversión controla más del 60% del Chelsea, comparte en partes iguales el control y la gobernanza con Boehly, quien preside la entidad. Las tratativas actuales llegan luego de varios intentos de negociación que se fueron interrumpiendo con el tiempo, sin que hasta el momento exista certeza sobre si finalmente se concretará una operación.
El nombre de Walter está asociado a Los Angeles Dodgers, campeones este año de la Major League Baseball. Además, hasta hace pocas semanas fue dueño de Los Ángeles Lakers, de la NBA.
El Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos investigan si Walter y sus empresas incurrieron en fraude o encubrieron vínculos financieros entre las aseguradoras que controla y una serie de compañías afiliadas. El foco de la pesquisa está puesto en Delaware Life, Clear Spring y EquiTrust, tres aseguradoras vinculadas a sus negocios, que habrían otorgado préstamos a empresas relacionadas a través de una red de intermediarios sin cumplir con los requisitos de divulgación exigidos por los reguladores de Delaware.
Un relevamiento interno de esas aseguradoras detectó entre 16.000 y 20.000 millones de dólares en préstamos no declarados, lo que encendió las alarmas entre las autoridades y aceleró una reacción defensiva por parte de Walter, que inició la venta de activos para evitar una rebaja en la calificación crediticia de sus compañías. El propio empresario y personas de su entorno entregaron sus dispositivos electrónicos a agentes federales, después de que estos interceptaran su avión privado en Chicago en septiembre de 2025.
El caso no es enteramente nuevo. En 2016, un abogado de compliance de Guggenheim Partners había detectado que algunas inversiones personales de Walter se financiaban a través de una firma llamada ABS Capital Company y reportó un entramado de sociedades anónimas. La SEC recibió entonces denuncias de empleados y exempleados sobre operaciones de autopréstamo y transferencias poco claras entre aseguradoras, aunque archivó esa investigación en 2019. La reciente aparición de los préstamos no declarados reactivó el interés de los reguladores, que según trascendió comenzaron a mirar el caso a partir de una denuncia interna sobre irregularidades contables en un acuerdo de financiación en Medio Oriente.
Uno de los nombres centrales en el expediente es el de ABS Capital Company (ABS Capco), firma fundada por exejecutivos argentinos de Guggenheim Partners que funcionó como uno de los principales canales para derivar fondos de las aseguradoras hacia otros negocios de Walter. Este año, la aseguradora EquiTrust prestó 500 millones de dólares a un grupo de compañías constituidas por el argentino Federico Hermida, directivo de ABS Capco. Otras firmas, como Amistad Financial, Bradford Allen y Hudson Trading, también recibieron o distribuyeron préstamos de origen similar, canalizados a través de sociedades de responsabilidad limitada cuya propiedad resultó difícil de rastrear para los investigadores.
Juan Ball es el co-chairman de ABS Capital Company desde 2015. Junto al empresario Pablo Stalman, participó con Walter en la compra conjunta de una propiedad valuada en 85 millones de dólares en Malibú, sin utilizar fondos de Guggenheim ni de las aseguradoras, según confirmaron ambas partes ante la SEC en 2018, cuando el organismo amplió su investigación sobre la unidad de gestión de activos de la firma.
De largo recorrido en Wall Street, Ball fue presidente de Guggenheim Partners Latin America, además de haber ocupado cargos directivos en Lehman Brothers, Bear Stearns y Banco Santander. Una propiedad de su familia en el barrio porteño de Barrio Parque fue adquirida, ya desvinculada de esta causa, por el magnate tecnológico Peter Thiel.
La eventual salida de Walter y Boehly del Chelsea se da, según el Financial Times, en medio de una ola de operaciones en el negocio del deporte profesional, en la que multimillonarios y fondos institucionales tratan cada vez más a los clubes como una clase de activo financiero.