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perfil.com · hace 10 horas · Pablo Broder

Los peores momentos del Presidente Milei

Javier Milei

A poco más de un año para las próximas elecciones presidenciales, el Presidente Milei está atravesando el peor momento de su gestión, con caídas profundas de su imagen y de la consiguiente intención de voto favorable, junto a un aislamiento personal alejado de la sociedad, a pesar de algunas recientes kilométricas entrevistas que brinda a medios amigos.

Mientras que la sociedad que lo acompaño en su momento con el voto celebró, y sigue anhelando (al igual que el autor de estas reflexiones) la posibilidad de un cambio que extirpe la enfermedad popukirchnerista por siempre, comienza a alejarse ante un cumulo de errores, desesperanzada ante el peligro de un hipotético retorno del pasado.

En este escenario, el desgaste de su valoración pública y las oscilaciones en su imagen e intención de voto responden a una combinación múltiple de factores:

Brecha macroeconómica entre la macroeconomía y el bolsillo Aunque el gobierno logró reducir la inflación mensual respecto a los picos iniciales y equilibrar las cuentas públicas, la desaceleración del consumo, la caída del poder adquisitivo del salario y el aumento del endeudamiento de los hogares debilitaron la paciencia social. El discurso centrado en el equilibrio fiscal impacta de forma directa en sectores como jubilados, trabajadores informales y clase media.

Estilo discursivo y confrontación directa: La retórica presidencial inflexible y de permanente enfrentamiento con diversos sectores (gobernadores, legisladores, universidades, medios de comunicación y gremios) ha alimentado la polarización. Si bien este estilo fortaleció su núcleo duro inicial, con el paso del tiempo genera fricción con sectores moderados cuyos votos fueron clave en el balotaje.

La idea de “ir por todo” proyecta imágenes de inestabilidad y dificulta la gestión política"

Efecto torre de cristal: un Presidente carente de empatía hacia la población que sufre las consecuencias de un (bienvenido en su momento) proceso de transformación y sinceramiento económico, encerrado en sus ecuaciones económicas exclusivamente, a la vez que se profundiza la falta de dialogo con quienes fueron, son y serán sus imprescindibles aliados, encerrado en una política rígida en el armado de listas electorales

Errores de cálculo: enfrentarse con la población por la insistencia en reformas a ultranza, sin dimensionar la relativa menor incidencia que su solución tendría en las cuentas publicas (Caso Garrahan, discapacitados, millones de argentinos endeudados, etc.).

Debilidad legislativa y fallas de negociación: La Libertad Avanza (LLA) cuenta con una minoría relativa tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. La dificultad para articular alianzas parlamentarias estables y duraderas ha derivado en derrotas legislativas frecuentes y en una altísima dependencia del veto o de decretos de necesidad y urgencia.

Conflictos internos y denuncias de corrupcion: Las disputas públicas y desacuerdos en la cúpula del poder, incluidas las marcadas distancias con la vicepresidenta, la salida acelerada de funcionarios, las crecientes denuncias de corrupción, y el centralismo del llamado "triángulo de hierro"..

La idea de “ir por todo” proyecta imágenes de inestabilidad y dificulta la gestión política, especialmente en su relación con aliados.

Desgaste por controversias y gestión diaria: Fallas en la implementación de políticas públicas, sumadas a denuncias e investigación de irregularidades administrativas en distintas dependencias del Estado, afectaron la narrativa del discurso anticorrupción y "anti-casta".

Coordinación opositora en el Congreso: Distintos bloques, algunos permanentes aliados, lograron articular mayorías circunstanciales para frenar iniciativas del Ejecutivo, impulsar comisiones investigadoras y aprobar proyectos con alto impacto presupuestario.

Resistencia territorial y de gobernadores: Los gobernadores provinciales, ante los recortes de transferencias no automáticas y el freno a la obra pública, han endurecido sus reclamos en la Justicia y en el Congreso, condicionando el apoyo a proyectos clave del Gobierno nacional.

Capitalización de la protesta social y sectores movilizados: Gremios, universidades públicas, movimientos sociales y agrupaciones de jubilados han logrado mantener alta visibilidad en la calle, articulando demandas sociales con propuestas políticas opositoras.

Candidatos alternativos: se comienzan a hacer presentes en los medios, nombres, que sin recaer en el populismo, puedan concretar los objetivos que no logra plasmar la actual gestión.

A pesar del cuadro descripto y del deterioro en los índices de aprobación respecto al inicio del mandato, el escenario hacia el ciclo electoral mantiene interrogantes abiertos: la oposición fragmentada aún enfrenta sus propios problemas de imagen pública, lo que deja el desenlace sujeto a si el Gobierno logra transmitir un mensaje más esperanzador.

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