Un respiro para el riesgo país: baja a 509, tras alcanzar su mayor nivel en 3 meses
El riesgo país amagó con cortar once jornadas consecutivas de suba, pero en el cierre de la rueda volvió a levantar la cabeza. Este miércoles, el índice que mide el diferencial de tasa que paga Argentina por sobre Estados Unidos arrancó con una baja que lo llevó de los 511 puntos básicos de ayer a los 502, pero rebotó y terminó en máximo de 517 puntos -el valor más alto desde mayo pasado-.
Los bonos argentinos en dólares en Wall Street bajaron 1,2%. Comenzaron el día con alzas y se fueron desinflando hasta que, pasado el mediodía, cotizaron en rojo y volvieron a poner presión sobre el riesgo país, que avanzó 1,2% en la rueda y 20% en lo que va del mes.
En tanto, las acciones subieron más de 5%. Y en Buenos Aires, el índice Merval perdió 0,6%.
Por otro lado, el martes se vio una mayor presión sobre las tasas denominadas "overnight" (a un día). "La caución a un día pasó de 24,4% a 25,4% TNA, un incremento de 100 puntos básicos respecto al viernes. Así, alcanzó su nivel más alto desde febrero de este año, el episodio anterior de tensión, excluyendo una jornada puntual de junio", dijeron en PPI.
El dólar se mantuvo en $ 1.515 en el Banco Nación, mientras el mayorista subió 0,13%, a $ 1.497. En ese marco, el Banco Central compró US$ 15 millones.
Para explicar la escalada del riesgo país desde Mills Capital apuntaron que "al riesgo idiosincrático de Argentina se le sumó el aumento del riesgo global como consecuencia de la guerra de Medio Oriente, la suba del petróleo, el impacto en la inflación global, la guerra de Ucrania-Rusia, la suba de la tasa americana de 30 años a 5,28%, niveles nunca vistos desde la crisis suprime, y la suba exponencial de la tasa de 30 años de Japón a 4,15%. Al ser Argentina high beta magnifica los impactos de la curva de rendimientos americana. El mercado, más allá de la continuidad del programa, está diciendo que el costo del dinero subió para todos, y Argentina no es excepción".
Alan Versalli, estratega de Cocos, planteó que se combinan tres efectos detrás de la suba del riesgo país: el estancamiento de los salarios y de la economía real, el clima político incierto y el contexto internacional adverso.
"Los datos de julio no ayudan: la producción automotriz cayó 5,4% mensual, los despachos de cemento bajaron 4% y los patentamientos se hundieron 17,7% mensual y 30% interanual. Los sectores más dinámicos (agro, energía, minería) explican apenas el 13% del PBI, un motor insuficiente para traccionar al resto. Asimismo, los salarios para el sector privado formal, que retrocedió 0,9% en junio", detalló.
"A raíz de lo anterior, las encuestas muestran un deterioro en la imagen del Gobierno, con la actividad económica y el desempleo como las principales preocupaciones. A esto se suma la proximidad de las elecciones presidenciales de octubre de 2027 y las tensiones legislativas recientes (como las que dejó la Ley de Tierras), en un escenario de disputa directa entre el oficialismo y el kirchnerismo. Como los Bonares y Globales vencen a partir de 2029 —bajo una administración distinta a la actual—, cualquier ruido político de mediano plazo pesa sobre el precio de esos bonos", precisó Versalli.
En este escenario, los bonos del Tesoro americano a 30 años rinden más de 5% anual, el nivel más alto desde 2007, lo que le quita atractivo relativo a los activos emergentes más riesgosos.
"Ni siquiera los positivos datos macro vienen despertando ya el mismo entusiasmo, dado que las miradas en esta etapa se concentran en la política y la micro. Lo que los inversores buscan evaluar a través de dichas señales se sintetiza en las chances de reelección, y de ahí de los vaivenes en la probabilidad implícita en los instrumentos financieros", agregó el economista Gustavo Ber.
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