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infobae.com · hace 5 horas · Roberto Cachanosky

Al problema de endeudamiento de las familias se le puede sumar el de las empresas

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El tema de la mora de los hogares sigue creciendo, según el último informe de bancos del BCRA. El Gobierno afirmó que no va a hacer nada al respecto porque se trata de un problema entre particulares. Eso es cierto, pero también lo es que hubo una caída del salario real por la aceleración de la inflación, una suba de la tasa de interés para frenar al dólar y una persistente pérdida de empleo formal.

Si bien el Gobierno sostiene que los salarios informales están subiendo con fuerza, conviene hacer una aclaración. Los datos que publica el Indec sobre salarios informales surgen de una estimación y no de información precisa, como ocurre con los salarios del sector privado formal y del sector público. Pero el punto más relevante es otro: el dato publicado en mayo pasado tiene un rezago de cinco meses. Es decir, el aumento informado del 3,5% en mayo debe compararse con la inflación de diciembre de 2025, que fue del 2,8%. En términos reales, el incremento fue del 0,7 por ciento.

Ahora bien, ¿hay otra alternativa a la que propone el Gobierno, según la cual se trata de un problema entre particulares? Las opciones que se me ocurren son las siguientes:

Lo lógico sería que los bancos negocien con los deudores los plazos y las tasas de interés para darles aire. Eso implicaría bajar las tasas, extender los plazos y enviar a pérdida parte de los intereses devengados, con lo cual en el futuro pagarían menos Impuesto a las Ganancias.

Si el BCRA no modifica la categoría de atraso, mucha gente va a quedar en el radar de incumplidor y habrá un tendal de familias sin acceso al crédito ni a las tarjetas, con un consumo todavía más trabado que ahora.

Mi visión es que este es un problema entre privados, pero también que fue creado por el propio Gobierno, que está generando más desocupación y caída del ingreso real.

Entre mayo de 2026 y noviembre de 2023, último mes del gobierno kirchnerista, el sector privado formal perdió 241.746 puestos de trabajo, tomando los datos desestacionalizados. En tanto, el sector público redujo 79.865 puestos entre Nación, provincias y municipios.

En términos porcentuales, el sector privado formal perdió el 3,8% de los puestos de trabajo y el sector público, el 2,3%. El mayor ajuste sigue pasando por el sector privado.

Esta es una economía que no está generando nuevos puestos de trabajo. Es cierto que cada persona es responsable de sus actos, tanto del lado del deudor como del acreedor. El punto es si la gente se endeuda porque no puede llegar a fin de mes.

Si a una familia le caen los ingresos reales, no es sencillo, por ejemplo, cambiar a los hijos de colegio si asisten a uno privado, laico o parroquial. El chico sufre ese cambio porque pierde a sus amigos. Un padre trata de sostener ese gasto todo lo que puede.

Tampoco es sencillo reducir el gasto en transporte. Si suben el boleto del colectivo, del tren y del subte, no se le puede pedir a la gente que vaya caminando al trabajo todos los días.

Con la prepaga pasa lo mismo. Uno puede bajar de categoría, pero una vez que llega a la más barata, quedarse sin cobertura implica terminar en un hospital público que, lamentablemente, no tiene el equipamiento de un sanatorio privado.

Si la familia alquila y tanto el alquiler como las expensas se disparan, tampoco es fácil mudarse a algo más económico.

Pintura acuarela de una escena urbana con un autobús y un tren. A la derecha, personas preocupadas leen una factura mientras tuberías con medidores muestran altos costos.

Además, todos los aumentos de tarifas de los servicios públicos, que estaban atrasados, no fueron acompañados por una baja de los impuestos que figuran en las boletas de luz, gas y otros servicios. Vale recordar que esos impuestos son un porcentaje del cargo fijo y del consumo, que aumenta mes a mes. Por lo tanto, las familias enfrentan también un fuerte aumento de la carga tributaria en ese rubro.

Este tema, que es muy complicado, no puede tratarse de manera tan superficial diciendo que nadie le puso una pistola en la cabeza a las personas para que tomaran crédito.

En todo caso, si las familias gastaron más de lo que les ingresó, es porque el sector privado obtiene sus ingresos del favor del consumidor. El sector público, en cambio, consigue los suyos de manera compulsiva, a través de los impuestos, por lo cual puede dosificar la baja del gasto al ritmo que quiera.

Conviene aclarar que gran parte de la baja del gasto público fue una licuación provocada por una llamarada inflacionaria, con impacto sobre los ingresos privados, tanto por pérdida de puestos de trabajo como por aumentos salariales por debajo de la inflación.

Cuando Javier Milei y Adrián Ravier dicen que las familias tienen que usar menos la calefacción y abrigarse mejor, o cuando Milei afirma que nadie le puso un revólver en la cabeza a la gente para que se endeudara, omiten que el Gobierno, como obtiene sus ingresos de forma compulsiva, sostiene que no puede bajar la carga impositiva al sector privado porque pondría en riesgo el equilibrio fiscal.

Ahora el Gobierno autorizará a los bancos a otorgar préstamos en dólares a las empresas privadas, aunque el flujo de ingresos de esas compañías sea en pesos.

Pila de billetes de cien dólares estadounidenses junto a billetes argentinos con escudo y números de serie, sobre papel rugoso.

Desde el punto de vista de la libertad económica no hay nada que objetar, pero suena extraño que la empresa tenga que vender en el MULC los dólares que recibe en préstamo de los bancos. La pregunta es cuál es el objetivo: aumentar la capacidad prestable de los bancos o contener el tipo de cambio mediante la venta en el MULC de los depósitos en dólares de la gente.

Además, el mercado sabe que hay atraso cambiario y que, en algún momento, esa situación se corregirá. Quienes tomen préstamos en dólares con ingresos en pesos van a tener serios problemas para afrontar la devolución.

Ya está el problema de las familias que no pueden pagar sus créditos y ahora puede agregarse el de las empresas. Y atención: en los años electorales suele haber una tendencia a dolarizar carteras.

Es el sector privado el que tiene que resolver el problema de su endeudamiento, y cuando digo sector privado hablo de familias y bancos. Pero la falta de empatía del Gobierno se manifiesta en su indiferencia ante un sector privado que necesita mayores ingresos en una economía deprimida y con más carga tributaria, mientras el sector público los obtiene de forma compulsiva vía impuestos.

La solución para las familias pasa por que el BCRA baje los encajes bancarios para que disminuya la tasa de interés y porque el Tesoro deje de llenar a los bancos con bonos. De esa forma aumentará la capacidad prestable de los bancos y bajará la tasa de interés.

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