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infobae.com · hace 5 horas · Andrés Rodríguez

¿Esta es la patria que soñó San Martín?

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Se cumple un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad del “Padre de la Patria”, el General Don José de San Martín. De más está decir que siempre es un buen momento para recordar a uno de los próceres más importantes, no solo de nuestro país, sino también de la región, pero en esta oportunidad sentí una nostalgia especial que me llevó a bucear en sus reflexiones más profundas sobre lo que soñaba para esta bendita Nación y por lo que tanto luchó.

Por suerte, se ha conservado una gran cantidad de documentos, escritos y cartas que dan cuenta sobre sus pensamientos, su ética intachable, su inquebrantable defensa del pueblo y el respeto por las instituciones de un país libre. Tras más de 200 años de historia, es preciso revisar periódicamente si, como dice el título, esta es la patria que soñó San Martín.

Ya en primer término, su anhelo de una región mancomunada y hermanada parece estar cada vez más lejos. El MERCOSUR que tanto esfuerzo logró conseguir, actualmente está en vilo por líderes cada vez más individualistas. Ni hablar de los agravios desmedidos de los últimos meses de nuestro presidente a su par brasileño simplemente por diferencias ideológicas.

Sin embargo, para no ahondar en cuestiones de relaciones internacionales y conflictos diplomáticos, decidí limitar estas palabras al ámbito doméstico, a nuestra Argentina y a lo que esperaba San Martín para nosotros. El libertador hacía especial énfasis en la unidad de los patriotas.

“Divididos seremos esclavos: unidos estoy seguro que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares, y concluyamos nuestra obra con honor” (Documentos del Archivo del General San Martín, Buenos Aires, 1910, Mendoza, 13 de marzo de 1819, t. VI, p. 148). Decidí empezar por esta cita, porque me parece que para desentrañar la incógnita del título es menester dividir entre el pueblo y sus dirigentes.

Soy un ferviente admirador de la capacidad que tienen los argentinos para lograr sus objetivos cuando se unen. El pueblo está unido, así que en esta parte nuestro prócer debe estar orgulloso (diría que casi en una de las pocas cosas) de nosotros. El último ejemplo claro es la oposición colectiva al artículo de la Ley de Tierras que pretendía poner a disposición de manos extranjeras un mayor porcentaje de nuestro territorio.

En ese preciso instante, el gen patriota argentino que heredamos de San Martín se despertó y generó una hermandad entre todos nosotros. Personalidades del espectáculo y el deporte, sin importar orientación política, se plegaron a la defensa de nuestro suelo. Es cierto, y hay que recordarlo, la victoria frente a Inglaterra en el Mundial de Estados Unidos y la bandera que rezaba “Las Malvinas son argentinas”, hizo tomar mayor conciencia de la importancia de nuestra soberanía.

Ahora bien, qué pasa con el fragmento de “depongamos resentimientos particulares”. El pueblo lo cumple, pero no así los dirigentes. Nuestros actuales representantes a nivel nacional viven estancados en discusiones fútiles y se detienen en nimiedades ideológicas justamente particulares. Párrafo aparte, y merece una columna especial, es el nivel de violencia discursiva, y muchas veces represiva, que podemos apreciar a menudo. Insulto, agravios y descalificaciones están a la orden del día para quien tan solo esboza algún tipo de disentimiento.

Adentrándome en el extenso repertorio de la bibliografía de Don José, llegué a una advertencia que parece premonitoria en este contexto de “anarcocapitalismo”. “Las consecuencias más frecuentes de la anarquía son las de producir un tirano” (Adolfo P. Carranza: Correspondencia del General San Martín, Op. cit., Montevideo, abril de 1829, p. 155).

Ya en aquellos tiempos alertaba sobre los peligros de una anarquía, independientemente de si se la maquilla o se la disfraza. El novedoso Ministerio de Desregulación no hace más que permitir ciertos rasgos anárquicos en muchos sectores del Estado. El resultado de esto ya lo evidenció nuestro prócer en la cita del párrafo anterior.

“El mejor gobierno, no es el más liberal en sus principios sino aquel que hace la felicidad de los que obedecen empleando los medios adecuados a este fin” (Documentos del Archivo del General San Martín, Buenos Aires, 1910, Grand Bourg, 26 de septiembre de 1846, t. IX, p. 399). Esta reflexión tiene casi dos siglos de antigüedad y está más vigente que nunca.

Un liberalismo dogmático no es sinónimo de buena administración. Poco sentido tiene que todos los esfuerzos del Ejecutivo estén direccionados a cumplir a rajatabla con una ideología si eso no hace feliz al pueblo. Una clase maestra de empatía y respeto por lo colectivo por sobre lo individual.

Para concluir, me gustaría recoger esta frase: “El pueblo jamás se empieza a mover por raciocinio sino por hechos” (Documentos del Archivo del General San Martín, Buenos Aires, 1910, Santiago, 1 de enero de 1819, t. VII, p. 163). De nada sirve prometer que podemos llegar a ser tal o cual país (que consideran como modelo) si el pueblo no recibe indicios de eso.

El pueblo está atravesando momentos complejos y soportando penurias económicas esperando una recompensa futura. En un momento puede aplicarse cierta lógica y comulgar con reacomodamiento macroeconómico, pero, como dice el libertador, se necesitan hechos. Si todo el esfuerzo de la sociedad no tiene ninguna recompensa en la mayoría, jamás va a haber un apoyo genuino a un modelo, independientemente de la orientación política o la ideología.

No voy a dar mi opinión sobre la respuesta del titular. Eso lo dejo para cada uno de los lectores. Simplemente, retomé, en esta fecha tan especial, algunas consideraciones del padre de la patria para ayudar a que cada uno, introspectivamente, la conteste conscientemente.

Los viejos que sobran