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infobae.com · hace 2 horas · Mariana Verón

Golpeado, el Gobierno busca amparo en Macri y relaja los dogmas

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El Gobierno acusó el golpe que sufrió la semana pasada, cuando vio desmoronarse en el Congreso su obsesión reformista. Karina Milei activó la vía política: reabrió el acercamiento a Mauricio Macri, ordenó emprolijar la agenda legislativa y limpió de nuevas polémicas la reforma de la Ley de Inocencia Fiscal. Antes de que el escándalo creciera, dio de baja la posibilidad de que los funcionarios puedan adherir al beneficio impositivo. Consiguió dictamen, casi sin debate. Abandonó los dogmas. En la otra vereda, el peronismo olió sangre. Por primera vez, el principal espacio opositor reaccionó rápido y salió a mostrarle a los libertarios que está vivo y en construcción de su oferta electoral. Los dos polos ratificaron sus pertenencias.

El diálogo entre Karina Milei y Macri dejó mucho más que la reunión posterior del jefe de Gabinete, Diego Santilli, con sus socios históricos, Cristian Ritondo y Fernando De Andreis. En el Pro creen que fue la admisión de que solos no pueden avanzar. Las versiones de quién marcó primero el contacto del otro difieren. Cerca del expresidente dicen que llamó Karina. En el Gobierno apuran con que Macri fue al pie. La novela dice bastante de la tensión que se mantiene. Lo cierto es que el diálogo no fue el último lunes. Fue anterior. Se fue construyendo. Arrancó antes del mundial. Fueron contactos informales. Eduardo y Martín Menem con De Andreis por un lado, Santilli y Ritondo, por el otro. “Se venían acercando y decantó en un llamado de Karina a Macri”, aportan cerca del ex presidente. Le bajan el precio a quién tomó la iniciativa. Lo central es el contenido, dicen. En lo que sí parece haber acuerdo es en la desconfianza mutua. Macri insiste. “Soy escéptico”, transmitió. Lejos del entusiasmo que pareció mostrar el Gobierno, el expresidente lo contó casi como un ultimátum. Dijo, palabras más, palabras menos, que el Pro tiene el álbum de fotos completo con La Libertad Avanza, dando a entender que ya no quiere apostar demasiado al reunionismo, pero que igual había ordenado que fueran para darle una nueva oportunidad a Milei. “Evitamos los temas sensibles”, contó uno de los actores del diálogo. Hablaba de las candidaturas y el acuerdo electoral, que nadie imagina hasta llegado fin de año.

“Si no hay acuerdo en la Capital, no hay nada”, refuerza el concepto un dirigente amarillo.

¿Eso supone mantener su alianza para que Milei logre reelegir? “Es una declaración muy lavada”, se atajan quienes promueven una alternativa. El problema de su espacio es que está partido. Uno, que camina hacia la fusión completa con los libertarios, encarnados en Ritondo; el otro, el que quiere ser una opción electoral, en el que se ubica Hernán Lacunza. El exministro ratifica su idea de mantener su candidatura presidencial. Y de hecho, alertó sobre la última medida del Gobierno para facilitar los préstamos en dólares. “Ya hicimos eso a fines de los noventa y terminamos con la pesificación asimétrica, no cometamos los mismos errores”, reclamó. Lo mismo dijo Guido Sandleris, expresidente del Banco Central, que expuso que la regulación pos derrumbe “permitió que la Argentina atravesara todas las crisis cambiarias desde 2001 sin sufrir una crisis bancaria. No fue casualidad: fue el resultado de haber aprendido una lección muy costosa”.

Reunión del Gobierno y PRO en Casa Rosada santilli, de andres, ritondo, martin menem y lule menem

Al debate se sumó Andrés Neumeyer, profesor de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella y ex economista jefe del Banco Central durante la gestión de Federico Sturzenegger. Quienes conocen ese vínculo sostienen que el ministro piensa parecido. “Somos muchos los que pensamos que este relajamiento no es una buena idea. Relajar la política crediticia en las puertas de un año electoral mientras se discute la independencia del BCRA tampoco es una buena idea”, escribió en X. “Federico se quedó conforme cuando se definió que fuera solo para las empresas”, expresó un integrante del ala política.

El problema que tendrá el macrismo es explicar, cada 15 días, qué avances tuvieron las negociaciones. Para que se cierre el acuerdo electoral falta una eternidad. Eso pactaron los interlocutores, encontrarse cada dos semanas, para armar, en principio, una agenda parlamentaria conjunta.

La impaciencia por la falta de resultados económicos va tomando la discusión de la mesa política. Luis Caputo insiste que necesita tener ordenado el frente electoral para bajar la incertidumbre económica. “Por eso se reactivaron los contactos”, refuerzan los negociadores. Creen, de todas maneras, que con eso no alcanza y apuntan a la reactivación que no llega. “A contramano de lo que todos piensan, la política es lo que más ordenado está, el problema es la economía”, ratifican cerca de Santilli, empoderado tras el aval a su candidatura en la provincia de Buenos Aires por parte de los interlocutores del Pro.

El empleo tampoco muestra señales positivas. Desde la asunción de Milei se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados, de los cuales 70.217 se dieron en mayo.

Sobre el debate mesa política versus mesa económica, la consultora 1816, de las más leídas en el mercado, pone el dedo en la llaga en su último informe. “Los últimos datos económicos tampoco ayudan a mejorar las expectativas de los inversores con respecto a la actividad y a las perspectivas políticas de mediano plazo. No porque las cifras agregadas sean preocupantes, sino más bien porque siguen consolidando la idea de una economía muy heterogénea, con energía y minería volando y con los sectores más tradicionalmente intensivos en mano de obra sin terminar de recuperarse”, apuntó.

Caputo no muestra a la mesa política herramientas para salir del estancamiento económico en las zonas más afectadas y eso inquieta al resto del gabinete. Sólo presentó la idea de los créditos en dólares. Según Suramericana Visión, la consultora del exministro Martín Guzmán, “el sector en el que puede haber algún impacto es la construcción, no así la industria”. Y agrega: “Va creciendo el riesgo de que esas regulaciones continúen flexibilizándose y que así se empiece a construir un riesgo sistémico en el sector financiero, algo que no se registró bajo el esquema que prevaleció desde la crisis de 2001”.

Caputo pide ordenar el escenario político, pero hay voces internas que le piden iniciativa. Foto: Reuters

La semana cerró con una nueva suba del riesgo país, que alcanzó niveles máximos desde principios de junio pasado al cerrar en 472 puntos. Lo que pasa en Estados Unidos no queda en Estados Unidos. Las mejoras en los datos de inflación y creación de empleo en el país gobernado por Donald Trump no alcanzan para despejar las dudas del mercado respecto de un aumento de tasas de la FED para este año, lo que reduce el atractivo de los bonos argentinos. La próxima reunión será el 16 de septiembre.

Pasaron ocho días desde la última aparición en público de Javier Milei. Recluido en la quinta de Olivos, el Presidente no tuvo actividad en toda la semana. No sólo no se mostró, sino que tampoco estuvo en la Casa Rosada. La última vez que se lo vio fue tras su viaje por Ecuador y Colombia. Chateó con algunos funcionarios y legisladores, y recién el viernes por la noche se conoció que había estado con el economista Sebastián Galiani. El invitado lo contó en X, pero a las horas desapareció el mensaje. Decía así. “Anoche tuve el gran placer de cenar con el presidente Milei, y debo decir, sus famosas milanesas son exquisitas. Encontré al Presidente compenetrado con la gestión, convencido, como siempre, del rumbo de cambio que le está dando a la Argentina y pensando ya en muchas de las reformas que quedan pendientes para un segundo mandato. Hablamos mucho de ópera y la conversación fue muy amena. Es un guerrero, conoce bien las fuerzas de resistencia que enfrenta y, aun así, ha avanzado muchísimo. Ojalá sea reelecto”. Milei volverá a mostrarse mañana en el acto por el 17 de Agosto en Plaza San Martín, a las 15.

El golpe que padeció el Gobierno en el Senado, y el cambio rotundo de la agenda parlamentaria, despertó al peronismo. La contracumbre de los sectores en disputa dejó un mensaje en claro: el compromiso de preservar la herramienta de las PASO para definir las candidaturas presidenciales. Fue una clara ratificación de pertenencias, lejos aún de los acuerdos. De la reunión participaron todos los gobernadores agrupados bajo el amplio paraguas opositor. Desde Axel Kicillof (Buenos Aires), pasando por Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), además del senador y ex mandatario Gerardo Zamora (Santiago del Estero). El compromiso es que nadie sacará los pies del plato, que ya es mucho. La convocaron los jefes de bloque, José Mayans y Germán Martínez. Por supuesto estuvieron Sergio Massa y Máximo Kirchner. Ninguno opuso resistencia. Mayans lo habló previamente con Cristina Kirchner, a quien vio el lunes. “Me parece bien, convocá”, le dijo la ex presidenta.

Axel Kicillof - Sergio Massa - Máximo Kirchner

El sector de Kicillof salió conforme del encuentro. Entienden que el compromiso por la interna partidaria es lo que necesitan para disputar la candidatura sin dedo. En ese escenario, el desafío se le presenta sobre todo a Cristina. ¿Quién será su candidato? ¿A quién va a apoyar en una interna que tiene de un lado a Kicillof? El candidato de Cristina es Cristina. Al menos por ahora, es lo que transmiten desde San José 1111. La posibilidad de que el comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas avale la medida cautelar que presentó por la violación de sus derechos políticos debería definirse en octubre. No tratará la cuestión de fondo, si estuvo bien o mal condenada, sino la urgencia. Cerca de la expresidenta confían en una decisión favorable, por eso mantienen la expectativa en público de que sea ella la candidata.

Esa sola posibilidad abre paso a un mundo de especulaciones porque hay algo innegociable en su historial electoral. Cristina no competirá contra nadie. “No está nada descartado, ella va a definir por lo que indique el contexto, como hizo con Scioli, Alberto y Massa”. Nadie descarta en su entorno que, llegado el momento, apoye a Kicillof. Massa cree que con Kicillof no alcanza, que hay que abrir hacia opciones de centro, donde se ubica él. Es poco probable que Cristina apoye a Massa en una interna contra Kicillof, pero todo es posible. De ahí la necesidad de tener un candidato puramente kirchnerista. “La decisión no se va a tomar por enojo, ella quiere que el peronismo gane”, insisten a su lado. También reconocen que el PJ no está en condiciones de llevar adelante una interna abierta en caso de que el Gobierno logre suspender las PASO. Esa imposibilidad se da, por un lado, por falta de recursos económicos y por otro, porque los gobernadores vaciaron el partido cuando asumió Cristina.

El peronismo aspira a la ruptura de los bloques del centro. Se ilusionan con un paso al costado del diputado por Misiones Oscar Herrera Ahuad, por ejemplo, que integra el bloque de Innovación Federal, los siempre aliados del Gobierno. Son cuatro los representantes de esa provincia. La pelea del gobernador Hugo Passalacqua y Carlos Rovira precipitaría consecuencias en la Cámara de Diputados. Ese es el próximo paso de la cumbre del hotel Emperador. En el Senado, el bloque Independencia, del gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, ya se desmarcó del Gobierno, igual que los misioneros. Hay legisladores que manifiestan distancia con la Casa Rosada. A lo que fue el desprendimiento de adhesiones por la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, se suman más voces. La semana pasada, la senadora por Salta, Flavia Royón, reiteró su rechazo al FAL, el fondo de cese laboral que comenzará a regir en noviembre. Busca derogarlo y ya tiene presentado un proyecto. Para el peronismo, es cuestión de tiempo para que comiencen a maridar las agendas de esos sectores.

Patricia Bullrich está preocupada. Sabe que perdió el apoyo de los 44 senadores y que cada vez le será más difícil conseguir votos. Los dos santacruceños hasta se fueron del grupo de whatsapp. “Si articulan los peronistas, no sacás nada más”, reflexionan cerca de la jefa de bloque de los libertarios. De la última reunión de mesa política, sin foto, salió la idea de promover iniciativas que tengan que ver con temas de educación y una agenda más social. Todavía no presentaron nada. Ella reclama que la Casa Rosada arregle sobre todo con el radicalismo para poder acercarse al número que requiere la eliminación de las primarias.

El otro punto en que se concentrará la oposición es en instalar el debate por el estado de las rutas y la coparticipación del impuesto a los combustibles, que cayó el año pasado cuando los aliados de la Casa Rosada le quitaron apoyo al proyecto horas después de haberlo promovido. Pasado mañana se abrirá la comisión de Obras Públicas para empezar a debatir el tema con la participación de más de 100 intendentes de todo el país. Para la oposición, se adelantó la campaña. Para el Gobierno, se le consumió el crédito político en el Congreso.

En medio de los dos polos crece una corriente novedosa: el ningunismo. Son aquellas personas que no se identifican con ningún partido político, y son mayoría. El dato surge del estudio de Creencias Sociales del Observatorio Pulsar.UBA que se conocerá pasado mañana, que establece que el 42% de los consultados no se identifica con ninguna opción partidaria. En tres años alcanzó el valor más alto de la serie. El trabajo determina además que el desinterés por la política vuelve al centro de la escena. El 63% declara estar poco o nada interesado, 18 puntos más que en 2025, que ya fue un problema. Y qué pasa con el centro. Parece ser por ahora un refugio antes que una postura política moderada. En una escala de 1 (izquierda) a 10 (derecha), la sociedad argentina se ubica en un promedio de 5,3. “Los ningunistas lo hacen en 5,1. Esta posición aparece como un “no lugar” desde el cual tomar distancia de etiquetas y divisiones que generan cada vez menos identificación”, refuerza el informe.

El Gobierno sigue mostrando un descenso en las encuestas. El último sondeo de la universidad de San Andrés marca que la insatisfacción general alcanza al 69% de los encuestados. La aprobación de Milei es del 35% y la desaprobación del 61%. No recupera nada. Se estanca. Lo que muestra la encuesta es un escenario de paridad entre el peronismo (26%) y los libertarios (24%). Así se explica el impulso reunionista de ambos sectores esta semana.

El dato que surge de ese sondeo es un elevado nivel de indecisos (20%) y de quienes no quieren revelar su preferencia (5%). En ese escenario, el peronismo conserva la fidelidad del 69% del voto a Massa en 2023, mientras que LLA retiene el 61% de su voto en primera vuelta. Milei se queda con su núcleo duro, incluso reducido. La Libertad Avanza retiene solo el 38% de los votantes de Bullrich 2023, que podrían formar parte de los nuevos ningunistas. Esos a quienes los dos polos todavía no les hablan.

Milei, Lula y la nueva Guerra Fría