Villarruel, junto al presidente de la UCR, volvió a la carga
Con el sol santafesino pegando de lleno sobre la pista central y las tribunas repletas de productores, Victoria Villarruel cortó la cinta de la 90ª Expo Venado y, micrófono en mano, disparó dos frases que resonaron mucho más allá del predio ferial: pidió el fin de las retenciones al agro y a la industria, y confesó su angustia por los argentinos que “no pueden llegar a fin de mes”. Otra vez, la vicepresidenta encontró en un escenario productivo la vidriera perfecta para marcarle la cancha al Gobierno del que, al menos en el papel, todavía forma parte.
La vicepresidenta llegó a Venado Tuerto flanqueada por Leonel Chiarella, intendente de la ciudad y flamante presidente nacional de la UCR, por la titular de la Sociedad Rural local, Noelia Castagnani, y por el ministro de Desarrollo Productivo santafesino, Gustavo Puccini. La foto, con el radical como anfitrión y sin caras visibles del oficialismo libertario, ya funcionó como mensaje político por sí solo: en plena reconfiguración de alianzas de cara a las elecciones, Villarruel eligió compañía de otro signo.
Pero fue con los micrófonos abiertos donde Villarruel se despachó. Consultada sobre el futuro de la carga tributaria al comercio exterior, admitió que no conoce ningún proyecto de ley en danza en el Congreso, pero fue tajante: el destino del campo y la industria argentina “debe ser sin retenciones a las exportaciones”. Una definición que, viniendo de la número dos del Gobierno, vuelve a poner presión sobre un Ejecutivo que hasta ahora administró el tema con cuentagotas.
El otro golpe llegó cuando bajó la mirada de lo agropecuario a la calle. “Estoy sumamente preocupada por los argentinos que hoy no tienen trabajo o que no pueden llegar a fin de mes”, lanzó, en una síntesis que muchos leyeron como una crítica velada -otra más- a la gestión económica de Javier Milei, con quien Villarruel viene protagonizando desde hace meses una tensión que ya nadie disimula.
No fue lo único. La vicepresidenta insistió en la necesidad de “ahondar en la unión nacional” por encima de las candidaturas y las internas partidarias, en medio de un año electoral donde ella misma es señalada como una pieza en danza. “El futuro de la República Argentina tiene que ser pensado desde lo agropecuario y lo industrial”, completó, reivindicando además sus raíces familiares santafesinas, en un guiño más al público local que a la interna nacional.
Hubo también espacio para la emoción. Como hija de un veterano de guerra, Villarruel se refirió a la reciente exhibición de la bandera de Malvinas por parte de la Selección en el partido ante Inglaterra, y lo describió como el reconocimiento, después de 40 años, a veteranos que durante mucho tiempo fueron “invisibilizados” y que finalmente vieron plasmada esa memoria en el plano internacional, y encima frente al rival histórico.
El cierre de la jornada tuvo su costado de gentileza institucional: Chiarella le agradeció públicamente por Instagram “acompañarnos en el tradicional corte de cinta”, y Puccini destacó en X que la Expo Venado “es el reflejo de una región que produce, emprende y apuesta al futuro”. Gestos protocolares que, sin embargo, no alcanzaron para tapar el trasfondo real de la escena: una vicepresidenta que eligió diferenciarse.