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infobae.com · hace 5 horas

Qué son los “bancos de queso” y por qué el calor extremo pone en jaque un negocio de millones de dólares

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En la región de Emilia-Romaña, al norte de Italia, funcionan desde hace más de un siglo entidades financieras poco convencionales conocidas como “bancos de queso”. Se trata de almacenes climatizados donde se guardan cientos de miles de ruedas de Parmigiano Reggiano, el queso italiano por excelencia, que además de un producto gastronómico funciona como garantía para créditos agrícolas. Ese sistema, que sostiene buena parte de la economía láctea de la zona, empezó a mostrar fisuras por el impacto del calor extremo registrado en los últimos veranos.

El banco Credito Emiliano, más conocido como Credem, acepta desde 1953 piezas de Parmigiano Reggiano sin madurar o recién elaboradas como colateral de sus préstamos. A través de su filial Magazzini Generali delle Tagliate, la entidad custodia y hace madurar el queso en instalaciones ubicadas en las provincias de Reggio Emilia y Módena. Actualmente resguarda más de medio millón de ruedas, con un valor que supera los 300 millones de euros.

El sistema de garantías depende de una condición central: mantener las ruedas de queso a una temperatura estable durante todo el proceso de curado, que puede extenderse hasta tres años. Esa tarea, que hasta hace poco resultaba previsible, se está volviendo más costosa a medida que se repiten los veranos con temperaturas extremas en el norte de Italia.

Según indicó Euronews, el consumo diario de energía en las cámaras de almacenamiento aumentó alrededor de un 30% durante el pico de calor registrado este año. Ese incremento obligó a los bancos que administran estos depósitos a renovar los sistemas de refrigeración y las calderas, reforzar el aislamiento térmico de los edificios y ampliar la generación de energía renovable para sostener el funcionamiento de las instalaciones. El verano de 2026 se perfila, además, como uno de los más cálidos desde que existen registros en Italia, lo que anticipa que la presión sobre los costos energéticos podría repetirse e incluso profundizarse en los próximos años.

El mantenimiento de los bancos de queso aumenta cada año por el incremento de los costos energéticos. (Reuters)

Como las piezas permanecen almacenadas durante períodos de hasta 36 meses antes de poder venderse, cada temporada de calor extremo eleva los gastos operativos mucho antes de que el producto genere ingresos, lo que introduce un factor de incertidumbre adicional en un negocio que históricamente se caracterizó por su estabilidad.

La cadena de tensión que termina afectando a los bancos de queso comienza en un punto anterior: el establo. Cuando las temperaturas superan los 40 grados, las vacas reducen su actividad y disminuyen la ingesta de alimento, lo que se traduce en una caída de hasta el 10% en la producción de leche.

La normativa que regula la elaboración de queso establece que sólo puede producirse en cinco provincias italianas y con vacas alimentadas exclusivamente con hierba y heno cultivados en esa misma zona. Esa restricción implica que cualquier temporada de sequía repercuta de manera directa tanto en el forraje disponible como en la salud del ganado, sin margen para compensar con insumos externos.

Los números en juego no son menores. Italia produjo 4,19 millones de ruedas de Parmigiano Reggiano en 2025, un volumen que representó una facturación al consumidor cercana a los 4.000 millones de euros, de acuerdo con datos del Consorcio del Parmigiano Reggiano.

Los especialistas en economía coinciden en que los efectos del calor extremo sobre este tipo de cadenas productivas no se perciben de inmediato, sino que aparecen de forma indirecta y con el paso de los meses. En otras palabras, el calor registrado en los primeros eslabones de una cadena productiva termina generando impactos cuantificables en la valoración de las empresas ubicadas más adelante en esa misma cadena. Ese patrón se vuelve visible cuando una ola de calor en un tambo se transforma, meses más tarde, en un problema de costos para una entidad financiera.

Cunado hay olas de calor, la producción de leche se reduce hasta un 10 por ciento. (AP)

Un documento de trabajo del Banco Central Europeo, publicado en marzo de este año, concluyó que el impacto de los episodios de calor extremo sobre el crecimiento económico resulta menor en Italia y en España que en Alemania, debido a que las economías del sur de Europa se encuentran mejor adaptadas a las altas temperaturas. Sin embargo, el mismo informe advirtió que una cifra agregada moderada puede esconder pérdidas mucho más pronunciadas cuando se analiza cada eslabón de la cadena productiva por separado, como ocurre en el caso del sistema de garantías que sostiene al Parmigiano Reggiano.

El mecanismo funciona de la siguiente manera: los productores lecheros reciben entre el 60% y el 80% del valor de mercado de cada pieza por adelantado, ya que el Parmigiano Reggiano debe curarse durante un mínimo de doce meses y, en muchos casos, hasta veinticuatro o treinta y seis. Ese período inmoviliza recursos que las explotaciones lácteas pequeñas y medianas no siempre pueden afrontar, motivo por el cual recurren al crédito con el queso como respaldo. Si el productor no puede devolver el préstamo, el banco tiene la potestad de confiscar y vender las piezas.

En los últimos años, la incorporación de tecnología blockchain permitió otro salto en el sistema: los productores ahora pueden dejar como garantía sus ruedas de queso sin necesidad de trasladarlas al almacén del banco, manteniéndolas en sus propias instalaciones. Esa innovación amplió considerablemente la capacidad de préstamo de las entidades financieras que operan bajo esta modalidad.

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