Impuesto al deudor: la carga tributaria sobre los créditos puede explicar hasta un tercio del costo que pagan las familias
El mercado crediticio atraviesa una etapa de reacomodamiento, marcada por mayores dificultades de las familias para afrontar el pago de sus deudas y por la necesidad de recuperar el financiamiento como motor de la economía. En este contexto, distintos análisis privados ponen el foco en los factores que encarecen el acceso al crédito y condicionan su expansión, tanto para los hogares como para las empresas. Entre ellos, se destaca la carga impositiva.
Para el Ieral, de la Fundación Mediterránea, el aumento de la morosidad no responde a un exceso de endeudamiento: la Argentina tiene uno de los sistemas financieros más pequeños de la región, con una relación de crédito sobre PBI del 13 por ciento.
El creciente atraso en los pagos de los últimos meses está asociado a factores de carácter transitorio: suba de las tasas de interés en la previa de las elecciones legislativas, un mercado laboral debilitado, la baja de la inflación que desarticuló el tradicional mecanismo de licuación de deudas y un sistema de intermediación financiera y de crédito concentrado en préstamos de corto plazo.
El desafío estructural pasa por ampliar la oferta de financiamiento y reducir su costo, eliminando la distorsión por la cual entre una cuarta parte y un tercio de este corresponde a impuestos.
En julio, el saldo total de préstamos en pesos al sector privado registró un incremento nominal del 1% respecto a junio, hasta alcanzar a $104,1 billones, según First Capital. En términos interanuales, mostró un crecimiento del 31,9%, al compararse con los $78,9 billones registrados al cierre del mismo mes del año anterior. No obstante, se observó una caída mensual real del 1% y una disminución anual del 1,3 por ciento.
La consultora Econométrica sostuvo que los impuestos, principalmente el IVA e Ingresos Brutos, elevan en más de 43 puntos porcentuales el costo financiero efectivo anual, que pasa de un 79% a 122,7%. “Bajarlos, o mejor aún, eliminarlos con bajo impacto fiscal, permitiría catalizar la mejora en la mora de las familias, potenciando una nueva expansión del crédito y del consumo interno”, consideró el informe.
El Ieral remarcó en ese sentido: “Una parte sustancial del monto de los intereses no responde al costo de fondeo, ni al riesgo financiero, ni a los gastos de la intermediación, sino a la incidencia de los tributos”.
A nivel nacional, aunque la mayor parte de la recaudación se redistribuye a las provincias a través del régimen de coparticipación federal, opera el IVA (21%). A ello se suma la aplicación del Impuesto sobre Ingresos Brutos y del impuesto de Sellos. Además, la mayoría de los municipios incorporan, con diferentes denominaciones y modalidades de instrumentación, tasas locales.
El centro de estudios simuló un escenario hipotético basado en un costo del crédito, sin impuestos, del 10%, porcentaje necesario para cubrir el fondeo, las previsiones por incumplimiento y los demás gastos operativos. Al añadir el IVA y los tributos provinciales, la tasa que debe asumir quien solicita el préstamo se incrementa entre 2,9 y 3,5 puntos porcentuales.
Las mayores incidencias se observan en Córdoba Capital y La Matanza, donde la carga impositiva representa aproximadamente un tercio del costo financiero total.
Desde los bancos precisaron: “Mientras que Ingresos Brutos, Sellos y las tasas municipales tienen impacto directo en todas las líneas, el Impuesto al Cheque afecta particularmente el financiamiento de las empresas y el IVA encarece el crédito para consumo y para las personas físicas”.
Tras 19 subas mensuales consecutivas, la mora del crédito al sector privado se frenó en junio. Puntualmente, el nivel de impago de las familias pasó de 12,8% a 12,7%. Esto se debió “tanto a una desaceleración en el ritmo de crecimiento del saldo de financiaciones irregulares como a un aumento en términos reales del total de financiaciones”, apuntó la consultora 1816.
El informe sostuvo que es difícil descartar que la morosidad vuelva a repuntar en algún momento del tercer trimestre, por tres motivos:
“Podría argumentarse que, con una morosidad tan elevada, dudas razonables acerca de lo que harán las tasas durante 2027 y bonos soberanos duales líquidos ofreciendo retornos de hasta Tamar (tasa de interés mayorista) más 9,2% anual (lo que implica asegurar un spread bancario altísimo por 2, 3 o 4 años), las entidades no tienen demasiado incentivo a volver a impulsar con fuerza el crédito”, planteó 1816.
El titular del BCRA, Santiago Bausili, en línea con la postura del presidente Javier Milei, aseguró que siguen viendo a la mora como “una cuestión entre privados” y que cuando el Estado se mete en el medio “es torpe y acarrea consecuencias no deseadas”.
“Lo que nosotros escuchamos del sector privado es que prefieren que no nos metamos. No es que tenemos una serie de pedidos de solución y no los estamos atendiendo. Por ahora nos parece que esta es la mejor alternativa. Ojalá los números de junio vayan confirmando esta reversión en la tendencia”, agregó Bausilli en conferencia de prensa.
Una encuesta de la consultora Aresco arrojó que el 59% de los hogares tomó deuda en los últimos meses para gastos corrientes y que un 15% tiene demoras importantes para afrontar sus obligaciones.
Por su parte, Management & Fit señaló que el 37,2% de los argentinos se endeudó con tarjeta de crédito y que el 33,4% afirmó haberla utilizado para comprar alimentos y cubrir los gastos del mes.