Tras tocar un máximo en la era Milei, las reservas del BCRA perforaron los USD 49.000 millones por un pago al FMI
Por un pago al Fondo Monetario Internacional (FMI), las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) registraron una caída diaria de más de USD 1.200 millones y perforaron los 49.000 millones de dólares.
Según confirmaron fuentes del BCRA a Infobae, este jueves se oficializó el pago de unos USD 840 millones al FMI, lo que explicó la mayor parte de la baja de las tenencias brutas de la autoridad monetaria. Estas cerraron la jornada en USD 48.835, tras experimentar un retroceso de USD 1.224 millones respecto al miércoles.
Ayer, el stock había tocado los USD 50.059 millones, el nivel más alto desde el inicio de la gestión de Javier Milei y el mayor desde mediados de septiembre de 2019, cuando marcaron USD 50.085 millones bajo la presidencia de Mauricio Macri.
No obstante, el pago del compromiso con el organismo multilateral, junto con una caída de las cotizaciones de los activos que integran las reservas del Central, impulsaron el retroceso.
En paralelo, el organismo conducido por Santiago Bausili compró USD 41 millones, el monto más elevado en lo que va de agosto. De esta manera, el BCRA adquirió USD 13.442 millones en lo que va del año. No obstante, se redujo el ritmo comprador en los primeros días del mes y acumula 95 millones de dólares.
El máximo alcanzado el miércoles se explicó, en gran parte, por una fuerte suba en la cotización del oro, uno de los activos que forma parte de las tenencias del Central. Ese día, el stock había avanzado USD 417 millones respecto de la rueda anterior, antes de que el pago al FMI revirtiera la tendencia.
El martes 28 de julio, el Banco Central terminó una racha de 135 ruedas consecutivas de compras de divisas, una de las secuencias más extensas de las últimas dos décadas. Ese ciclo se sostuvo gracias al ingreso de dólares proveniente de los sectores agropecuario, energético y minero, además de colocaciones de deuda de empresas y provincias en los mercados internacionales.
De esta manera, entre enero y julio el flujo de divisas se vio impulsado por la liquidación de exportaciones de esos sectores, lo que permitió al Banco Central absorber una porción significativa de los dólares disponibles en el mercado cambiario.
En julio, las compras oficiales sumaron USD 2.162 millones, por encima de los USD 1.418 millones adquiridos en junio y por debajo de los USD 2.596 millones de mayo, el mejor registro del año. De esta manera, julio se ubicó como el tercer mejor mes en materia de acumulación de reservas en lo que va de 2026.
Para este año, el equipo económico había fijado una meta de acumulación de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, objetivo que el Banco Central ya había cumplido antes de agosto. En el primer trimestre, el principal desafío había sido atender las necesidades de financiamiento del Ministerio de Economía, lo que limitó el ritmo comprador en esos meses.
Para sostener el ritmo de intervenciones sin resignar el objetivo de estabilidad cambiaria, la entidad amplió la emisión de pesos sin recurrir a mecanismos de esterilización. En paralelo, el Tesoro absorbió parte del excedente de liquidez mediante la colocación de deuda en moneda local, en un esquema orientado a preservar la estabilidad cambiaria y contener la inflación.
En el último Informe de Política Monetaria (IPOM), la autoridad monetaria anticipó que de cara al futuro, “continuará fortaleciendo su margen de acción de política para morigerar el impacto de eventuales períodos de tensión”.
“Durante los primeros siete meses de este año, al aumento de reservas líquidas y la disminución de activos irrealizables de su balance (LI) se sumó la recuperación de otras herramientas de política (futuros y swaps). En conjunto, hasta el cierre de esta edición del IPOM, estas herramientas suponen una mejora en las condiciones de liquidez en moneda extranjera por encima de USD 20.000 millones en lo que va del año”.
En tal sentido, desde la entidad estimaron que la acumulación de reservas ”continuará alineándose al ritmo de compras de dólares que lleva adelante el BCRA, favorecida por la estrategia financiera del Tesoro de atender sus obligaciones en moneda extranjera con nuevo financiamiento en la misma moneda, moderando así la demanda de dólares al BCRA con pesos provenientes del superávit fiscal".