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clarin.com · hace 23 horas · Clarin.com - Home

Temblores fuertes en los tableros del poder global

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En dos guerras y en dos pulseadas estratégicas se juega gran parte de la lógica del poder mundial: Ucrania y Ormuz constituyen la geografía del espacio militar; la Inteligencia Artificial y el manejo de los flujos, a través de la geografía de los Puertos, son los espacios donde hoy compiten los Estados Unidos y China, protagonistas centrales de la agenda internacional.

En Ucrania el nihilismo destructor ruso pareciera haber encontrado sus límites. El bombardeo sistemático, financiado por un “keynesianismo militar”, ya no habilita las altas tasas de crecimiento basadas en las inversiones estatales masivas en el complejo militar-industrial ruso.

Si bien es cierto que la Guerra de Ormuz y la suba de los precios del petróleo prolongaron el optimismo en el Kremlin, la resistencia ucraniana mutó y convirtió a Ucrania en una verdadera potencia militar, capaz modificar la geografía de la guerra y el ranking militar en Europa. Una nueva estructura de poder nació en Ucrania.

Los sectores vinculados a la producción de los sistemas militares, que castigan exitosamente a las tropas rusas, y encarnados en el joven ministro de Defensa que goza de un gran apoyo en la sociedad, acaban de desplazar a la Jefatura de la Comandancia Militar obligando al presidente Zelensky a reemplazar a la cúpula militar.

Grandes movilizaciones intervinieron en esta pulseada, “la calle” advirtió dónde radicaba la posibilidad de vencer militarmente a Moscú y de esa forma nació una guerra “Ucrania fase II”. En un principio se apostó a los drones para modificar la paridad militar en el campo de batalla, luego nuevos sistemas misilísticos le permitieron a Ucrania castigar en profundidad el territorio ruso.

Un blanco estratégico fueron las refinerías petroleras y el símbolo de la nueva realidad de la guerra en Moscú fueron las dificultades en el abastecimiento de combustible al parque de transporte ruso.

Ese fue, tal vez, el “momento fracaso” más notable desde la invasión rusa lanzada en febrero del 2022. Esta mueva realidad se proyecta y le permite a Europa, destratada por Washington, recuperar cierto optimismo que hace viable la idea un rearme europeo más allá de la Alianza OTAN. La posibilidad que Ucrania se escape del campo de atracción geopolítico ruso ahora es real.

En la guerra de Ormuz Irán no cedió. Algunos observadores advierten con una posible repetición del “escenario afghano”: en su primera presidencia del 2020, Trump negoció con los Talibanes hasta que finalmente abandonó ese país y dejó Kabul en sus manos.

La estructura militar iraní, ahora fortalecida, seguramente reflexionó sobre ese precedente. Washington no parece contar con una alternativa para la Guardia Revolucionaria y día a día ellos se convencen que en no mucho tiempo Trump buscará salir de la trampa de una guerra que el mismo construyó. Es la “soledad” que atormenta a las Petro-Monarquías del Golfo, hoy víctimas de una alianza firmada en la guerra fría por los EE.UU y Arabia Saudita.

El destino final del enfrentamiento en torno al Estrecho de Ormuz habilita una reflexión geopolítica: el poder no es sólo territorios con recursos, sino también implica organizar, proteger o interrumpir flujos de datos y de bienes. Por esa razón Trump busca convertirse en guardián y hacerse de un peaje.

El poder siempre requiere influir en los sistemas de intercambio. Un dato no menor: China posee 9 de los 20 puertos mas importantes del mundo, posee participaciones en más mas de 100 y es uno de los principales productores de grúas portuarias.

En el 2020, el presidente Xi advirtió que las potencias económicas también deben ser potencias marítimas. Según Xavier Carpentier-Tanguy “el poder se ejerce controlando los flujos y ya no los territorios”. Las vulnerabilidades existen, la clave consiste en identificarlas.

Finalmente, en este nuevo contexto de rivalidad EE.UU/China hay que mencionar la creciente competencia entre los modelos de Inteligencia Artificial. China ha optado por “código abierto”, de libre acceso, para personas y empresas, que ahora superarían a los americanos.

Estas agendas de flujos están en el cetro de la nueva geopolítica global. En los EE.UU el dilema existe en torno al desafío que plantea la IA de código abierto, que podría suponer riesgos si actores malintencionados llegaran a tomar el control. La idea de una “bipolaridad en el mundo de la IA” también provoca rechazos y precauciones. Se trata de un instrumento de poder. Para los europeos una IA abierta, permite crear una tercera vía que impida la dependencia, o el vasallaje, en palabras del presidente Macron. En esa misma línea, se anotó el Primer Ministro de la India, N. Modi.

Esta pulseada estratégica global, convulsiona al Silicon Valley. EL lanzamiento en China de nuevo sistemas de inteligencia artificial abiertos, constituye un desafío para el modelo económico de los gigantes americanos, basado en el acceso restringido y pago. En julio pasado el lanzamiento del último modelo de IA Kimi puso en evidencia el avance chino.

En la apertura de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial, celebrada en Shangai , quedó en claro el avance y las ambiciones chinas. En el discurso de inauguración el presidente Xi afirmó: “En China solemos decir que una sola cuerda no basta para hacer música y que un solo árbol no hace un bosque. El desarrollo de la IA no debe ser una actuación solista de un solo país, sino una sinfonía de cooperación internacional”.w

Carlos Pérez Llana

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