Lorenzetti dijo que la inhabilitación de Cristina nunca fue cuestionada ante la Corte y evitó opinar sobre el reclamo ante la ONU
En medio de la estrategia de Cristina Kirchner de recurrir a organismos internacionales tras la confirmación de su condena en la causa Vialidad, el juez de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti evitó pronunciarse sobre la posibilidad de que una presentación ante Naciones Unidas pueda modificar la sentencia, aunque aprovechó para hacer una aclaración sobre el alcance del fallo del máximo tribunal.
Durante un almuerzo organizado por el Rotary Club en el Hotel Libertador de la Ciudad de Buenos Aires, Lorenzetti sostuvo que "cada uno tiene el derecho de decir lo que quiera y de impulsar las acciones que desee", aunque aclaró que el máximo tribunal ya se expresó sobre la condena de la ex presidenta y que no podía opinar sobre un caso concreto.
De todos modos, señaló que hubo "algunas discusiones" sobre la decisión de la Corte y explicó que el máximo tribunal confirmó la pena de prisión, pero que "no hubo ningún planteo referido a la inconstitucionalidad de la inhabilitación".
En ese sentido, remarcó que esa cuestión "no llegó a la Corte" porque tampoco había sido planteada previamente ante la Cámara Federal de Casación Penal.
"Cada uno busca los argumentos que considera pertinentes y está en su derecho de hacerlo, pero no puedo opinar ni adelantar ningún criterio sobre ese tema", concluyó.
La Corte falló en junio del año pasado sobre la causa Vialidad, confirmando la condena de seis años a Cristina Kirchner, que se encuentra detenida en su domicilio desde ese momento y pretende, ahora y ante el Comité de la ONU, no solo su liberación, sino también que se la habilite a competir electoralmente.
El magistrado aprovechó su exposición para ir bastante más allá de la coyuntura judicial argentina. Durante su presentación trazó un diagnóstico crítico sobre el funcionamiento de las democracias occidentales y advirtió sobre un creciente alejamiento de las sociedades respecto de las instituciones.
"Lo que vemos hoy es casi una fuga respecto de los Estados de derecho en gran parte de Occidente", sostuvo Lorenzetti.
Según planteó, no sólo está en discusión la vigencia del Estado de derecho sino también la propia democracia, en un contexto en el que una parte creciente de las sociedades privilegia los resultados por encima de los mecanismos institucionales utilizados para conseguirlos.
Lorenzetti habló de una "indiferencia o desazón respecto de la democracia" y alertó sobre la reaparición de discursos que reivindican soluciones autoritarias que hasta hace algunos años parecían superadas.
Para explicar esa crisis, sostuvo que existe una creciente desconexión entre las instituciones y las sociedades a las que deberían representar. "Estamos viendo un divorcio, una gran desconexión de las instituciones respecto de la sociedad", afirmó.
En ese punto, el juez hizo una de las definiciones políticas más fuertes de su intervención. Cuestionó la lógica mediante la cual los gobiernos buscan avanzar sobre diferentes ámbitos del Estado y de la sociedad una vez que llegan al poder.
"Cada gobierno que llega gana el Ejecutivo, después quiere dominar el Congreso, después quiere dominar el Poder Judicial, después quiere dominar las asociaciones, quiere ocupar espacios", describió. Y remató: "La política ya no es una transformación, es ocupación de espacios".
Lorenzetti vinculó ese fenómeno con la designación de funcionarios, dirigentes y personas de confianza en diferentes estructuras estatales y sostuvo que esa dinámica termina perjudicando la capacidad de gestión.
"Este primer problema es que la instauración de gente de confianza, de amigos, no es buena, porque finalmente no da resultados", afirmó. Frente a ese escenario, reclamó "despolitizar la gestión" y avanzar hacia administraciones públicas más profesionales.
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