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lanacion.com.ar · hace 7 horas

Arvejas y lentejas: los superalimentos que viven un particular momento y qué dicen dos conocidos expertos

LA NACION

Los cultivos de arveja y lenteja se consolidan como una alternativa para mejorar la rentabilidad y la sustentabilidad de los sistemas agrícolas, según destacaron especialistas durante el Congreso Aapresid que se realiza esta semana en Rosario.

En un panel dedicado a las legumbres de invierno, los expertos Gabriel Prieto y Adrián Poletti analizaron el potencial agronómico y comercial de estas especies, que permiten diversificar las rotaciones, mejorar el manejo de malezas, aportar nitrógeno al suelo y reducir riesgos productivos. Además, señalaron que el escenario internacional comienza a abrir nuevas oportunidades para expandir su producción y participación en los mercados.

Prieto explicó que uno de los ejes centrales estuvo puesto en la sanidad de los cultivos, por la elevada presión de enfermedades registrada durante la campaña, favorecida por las condiciones ambientales. En ese sentido, sostuvo que apuntan básicamente a “aquellos aspectos que hacen al éxito del cultivo, tanto productivo como económico”.

El especialista señaló que, incluso en lotes implantados con semillas tratadas, se observaron síntomas de enfermedades desde estadios muy tempranos, una situación poco frecuente para la región. Por ello, remarcó la importancia de realizar un seguimiento permanente de los lotes para lograr intervenciones oportunas y eficientes.

“El monitoreo debía ser permanente y continuo porque, si bien se podía actuar con éxito en todos los estadios, se tornaba antieconómico si no se ingresaba en forma oportuna”, afirmó y destacó que la correcta planificación permitió optimizar los recursos destinados al manejo sanitario.

Más allá de los aspectos sanitarios, Prieto mencionó el creciente protagonismo que adquirieron las legumbres de invierno como herramienta de diversificación frente a los tradicionales esquemas de trigo/soja. Según explicó, estos cultivos aportaron múltiples beneficios al sistema productivo, tanto desde el punto de vista agronómico como económico.

Gabriel Prieto y Adrián Poletti durante la presentación en el Congreso de Aapresid

Las arvejas y las lentejas, dijo, contribuyeron a mejorar el manejo de malezas y favorecieron la fijación biológica de nitrógeno, reduciendo la extracción del nutriente desde el suelo. “Las legumbres permitieron una menor extracción del nitrógeno nativo del suelo por esa fijación”, destacó.

El ciclo más corto y el menor consumo de agua respecto de otros cultivos de invierno, añadió, favorecieron el desempeño de los maíces de segunda, que en el sur santafesino alcanzaron rendimientos de entre 8000 y 10.000 kilos por hectárea, aportando mayor estabilidad y mejores márgenes al sistema agrícola.

No obstante, el profesional advirtió que las enfermedades vasculares continuaron siendo el principal desafío para la producción, especialmente aquellas provocadas por Fusarium, para las cuales aún no existen herramientas de control químico o genético plenamente efectivas.

El especialista sostuvo que existe un amplio margen para incrementar la superficie destinada a legumbres sin desplazar al trigo dentro de los planteos agrícolas. “Esta posibilidad de dejar pasar cuatro a seis años era perfectamente viable; se podía armar una rotación con un 30% de trigo y un 15% de legumbres sin competir por suelo”, resumió.

Por otra parte, el consultor Adrián Poletti, complementó el enfoque agronómico con un análisis del escenario comercial y financiero de las legumbres. Repasó la situación de los principales países productores y consumidores, y explicó cómo las condiciones climáticas internacionales comenzaron a modificar el equilibrio entre oferta y demanda, generando oportunidades para la producción argentina.

El especialista señaló que distintos eventos climáticos afectaron a importantes regiones productoras del hemisferio norte. Mencionó las altas temperaturas registradas en Rusia y Estados Unidos, aunque puso el foco en la India, uno de los mayores consumidores mundiales de legumbres, donde las previsiones de un Monzón por debajo de los valores normales encendieron señales de alerta para la próxima campaña.

El consultor Adrián Poletti

“Esa temporada de Monzón o de lluvias monsónicas estaba pronosticada que iba a ser menor a lo normal. Por lo tanto, las reservas de agua para la próxima campaña y la subsecuente producción de garbanzo se estimaba que iban a disminuir”, explicó Poletti. Según indicó, ese escenario llevó al gobierno indio a anticipar la apertura de su mercado mediante la reducción de los impuestos a la importación, con el objetivo de contener la inflación de los alimentos y asegurar el abastecimiento interno.

El consultor analizó el comportamiento de las variables climáticas a mediano plazo y advirtió que la continuidad del fenómeno El Niño podría generar nuevas complicaciones para la agricultura mundial hacia 2027.

“Eso sí podía empezar a generar problemas de no acumulación de agua en zonas productivas, golpes de calor y temperaturas extremas”, sostuvo, aunque aclaró que para la campaña en curso el principal desafío en la Argentina seguía siendo el manejo de los excesos hídricos, una condición poco favorable para las legumbres de invierno.

Poletti evaluó las posibilidades de incorporar nuevas especies al esquema productivo argentino, como el gandul (Pigeon Pea), habas o garbanzos del tipo desi. Sin embargo, señaló que se trata de mercados donde otros países, especialmente Australia, cuentan con una posición consolidada, lo que obliga a pensar estrategias diferenciadas para competir.

En el caso del gandul, propuso tomar como referencia la experiencia desarrollada en Brasil, donde este cultivo está logrando integrarse con los sistemas ganaderos. “Si hubiera una integración con la cadena forrajera podría ser una alternativa”, afirmó, al explicar que este modelo permitiría cosechar el grano cuando existiera demanda internacional o destinar el cultivo como recurso forrajero si las condiciones comerciales no resultaran favorables.

La arveja se consolida como uno de los cultivos de invierno

Poletti sostuvo que la Argentina debería concentrar sus esfuerzos en fortalecer aquellos cultivos donde ya posee experiencia productiva y capacidad de crecimiento. “Deberíamos concentrarnos en poder mejorar la oferta de lentejas, donde ya tenemos expertise, tenemos áreas y tenemos necesidad de incorporar ese cultivo, que es un cultivo de alto valor”, expresó.

Consideró que consolidar la producción de lentejas permitiría ampliar la participación del país en los mercados internacionales sin generar desequilibrios por sobreoferta, al tiempo que fortalecería la diversificación de los sistemas agrícolas y abriría nuevas oportunidades comerciales para los productores argentinos.

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