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infobae.com · hace 17 horas

El Gobierno sostuvo que no responderán a “una diferencia política” y lamentó que Brasil retire a su embajador

Infobae

La República Federativa del Brasil comunicó este martes su decisión de reducir el nivel de la representación diplomática bilateral con la República Argentina al rango de Encargados de Negocios y solicitó el regreso del embajador argentino a Buenos Aires. La medida fue transmitida por el ministro de Relaciones Exteriores brasileño al embajador argentino en Brasilia durante la tarde.

Por medio de un comunicado de la Cancillería Argentina, se informó que el Gobierno argentino decidió tomar nota de la decisión adoptada unilateralmente por el Ejecutivo brasileño, lamentando que Brasil opte por “continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas”, según el comunicado oficial.

En el comunicado se remarcó que, en los últimos años, se registraron numerosos episodios de “expresiones y respaldos políticos cruzados entre dirigentes de ambos países”. Según el texto, en todas esas ocasiones, la Argentina decidió no transformar estos desacuerdos políticos en incidentes diplomáticos y optó por no responder con medidas institucionales.

La Cancillería subrayó que este mismo criterio es el que sostiene actualmente, reiterando que nunca respondió a una diferencia política con acciones de carácter institucional.

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El Gobierno argentino reafirmó que las relaciones bilaterales deben estar guiadas por los intereses permanentes de sus respectivos pueblos y no por las necesidades políticas o personales de los gobernantes del momento.

“La política exterior argentina continuará guiándose exclusivamente por la defensa del interés nacional, la soberanía y el mandato conferido por el pueblo argentino”, concluyó el comunicado publicado en las redes sociales.

Tras la decisión tomada por el presidente Lula da Silva, se informó que por ahora, el embajador Julio Bitelli no volverá a la Argentina mientras persista la actual situación. Sin embargo, fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño sostuvo que, desde ahora, no habrá un diplomático de carrera al frente de la representación en Buenos Aires.

La medida fue acompañada por la citación del embajador argentino Daniel Raimondi a la cancillería brasileña. En paralelo, Brasil resolvió que el vínculo formal con la Argentina quede limitado a un encargado de negocios, una degradación inédita en más de dos siglos de relaciones entre ambos países

El presidente Javier Milei habla en la Convención del Partido Liberal (PL) ante la mirada atenta de Flávio Bolsonaro. REUTERS/Jean Carniel

El conflicto se abrió después del viaje de Milei a Brasil para respaldar a Flavio Bolsonaro en la carrera presidencial. Allí calificó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva como “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, y también insultó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien llamó “basura calva”.

En el gobierno brasileño interpretaron esas declaraciones como una injerencia en asuntos internos. La reacción se endureció porque los agravios ocurrieron en territorio brasileño y alcanzaron tanto al jefe de Estado como a un magistrado del máximo tribunal.

La tensión creció además por la defensa pública que Milei hizo de Jair Bolsonaro. El mandatario argentino lo definió como un “amigo injustamente encarcelado”, aunque el ex presidente de Brasil cumple prisión domiciliaria y fue condenado a más de 27 años de cárcel por liderar un intento de golpe de Estado en enero de 2023 contra Lula.

Cuatro días después, Lula se refirió por primera vez de manera directa al episodio. Durante un acto en Brasilia para oficializar su candidatura presidencial por el Partido de los Trabajadores, dijo: “Ustedes vieron la payasada que vino a hacer aquí el presidente de Argentina. Yo no dije nada, porque mi relación es una relación de jefe de Estado a Estado, y me gusta el pueblo argentino, así que no voy a estar intercambiando cosas con esa cosa”.

En ese mismo discurso añadió: “Quiero decirles que, mientras yo sea presidente, mientras yo esté vivo, nadie de afuera va a meterse en las elecciones brasileñas”. Antes, ante periodistas, había reaccionado con ironía: “¿Quién es ese tipo?”.

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