Un peritaje concluyó que no se puede determinar si el video de los dólares de Jesica Cirio en un vestidor fue alterado
Un peritaje informático concluyó que no se puede determinar la autenticidad ni el origen de los videos donde se ve a Jesica Cirio en su vestidor, rodeada de fajos de dólares termosellados, como consecuencia de que faltan los “metadatos”, la información que almacena, por ejemplo, la fecha de creación del archivo.
“Como ya fue mencionado, al no contar con la estructura original del sistema de archivos donde fueron generados y habitaron los videos de interés no es posible llevar a cabo un análisis integral que permita validar la actual triada de metadatos”, expresa el peritaje, al cual accedió LA NACION.
El informe fue realizado por la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP), que es el organismo pericial del Ministerio Público Fiscal.
El trabajo concluyó que los siete videos perdieron sus metadatos de origen, por lo que no es posible verificar si fueron alterados.
Los defensores de los acusados intentan usar el resultado del peritaje para debilitar la prueba, con el argumento de que fueron modificados. Pero los expertos concluyeron que la información disponible no puede determinar que hayan sido manipulados.
Los especialistas señalan que la pérdida de metadatos por WhatsApp o Telegram es rutinaria y no implica adulteración del contenido audiovisual en sí.
El peritaje informático se realizó sobre estos elementos sumados a la causa que investiga el presunto lavado de activos y el enriquecimiento ilícito de Martín Insaurralde.
El estudio concluyó que las imágenes no tienen esa información interna propia del soporte digital.
El trabajo oficial concluyó que no es posible establecer la autenticidad, el origen ni la integridad de los siete videos almacenados en el pendrive analizado.
El dispositivo peritado -una memoria USB- fue sometido a “adquisición forense”, extracción de datos, junto con una tarjeta micro SD marca Kingston.
Los siete archivos, numerados de forma secuencial y con duraciones de entre 11 segundos y poco más de un minuto, registran imágenes de un vestidor: placares con ropa, cajones, un llavero sostenido por una mano y fajos de billetes dentro de un cajón, debajo de prendas íntimas.
Al analizar los archivos con la herramienta Exiftool, los peritos constataron que las marcas temporales internas de captura —las que registra la cámara al momento de filmar— se encuentran en cero.
Según el informe, eso indica que los videos ya no conservan los metadatos de origen y que fueron sometidos a un “proceso de intermediación tecnológica previo”.
Esto puede ser tanto una edición o transcodificación como, simplemente, el envío del archivo a través de aplicaciones de mensajería como WhatsApp, Telegram o Signal, que habitualmente borran ese tipo de información. Es decir, la ausencia de metadatos no equivale, por sí sola, a manipulación.
Las fechas de creación y de acceso que figuran en el pendrive (24 de junio de 2026) corresponden al momento del copiado de los archivos al dispositivo, no a la filmación. La fecha de modificación (24 de abril de 2023) coincide entre los videos 1 a 4 y entre los videos 5 a 7.
Para el informe, esa coincidencia “indicaría” una de dos cosas: una modificación manual de metadatos con herramientas específicas, o bien una transferencia y copiado en bloque de todos los archivos en un mismo momento. Por eso concluye que esa fecha “sí pudo haber sido modificada” antes del análisis pericial, aunque sin poder afirmar que efectivamente lo haya sido.
Los peritos señalan que los videos llegaron sin ningún documento que consignara su código hash previo a la extracción, es decir, sin la huella digital que se calcula en origen para garantizar que un archivo no fue alterado después.
Sin ese resguardo y sin el sistema de archivos original donde los videos fueron generados, el informe afirma que no es posible garantizar la integridad ni la trazabilidad del material desde su origen, ni determinar su autenticidad, su contexto, el método por el que se obtuvo o quién los generó.
A eso se suma una divergencia en la cadena de custodia: el elemento identificado como “efecto 51” figuraba descripto como un pendrive, pero en el interior del sobre lo que se encontró fue una tarjeta micro SD. Para los peritos, esa diferencia afecta la autenticidad y la trazabilidad de los elementos aportados.
La identificación de las personas que aparecen en los videos fue derivada al Laboratorio de Multimedia Forense de la propia DATIP, que deberá expedirse en un estudio separado.
El informe lleva la firma de los ingenieros de la DATIP a cargo de los laboratorios técnicos, junto con los peritos de parte de las defensas de Martín Insaurralde y de Sofía Clérici, que participaron del procedimiento.
La relevancia del resultado alimenta la estrategia de las defensas, que podrán apoyarse en la imposibilidad de verificar el origen y la integridad del material para cuestionarlo y tratar de quitarlo de la causa.
Pero el peritaje no desmiente los videos ni prueba que hayan sido adulterados, lo que apoya la acusación fiscal.
© Copyright 2026 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Dirección Nacional del Derecho de Autor DNDA - EXPEDIENTE DNDA (renovación) RL-2023-95334553-APN-DNDA#MJ.Queda prohibida la reproducción total o parcial del presente diario.