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infobae.com · hace 9 horas

La decisión de Caputo de no emitir bonos en los mercados internacionales es riesgosa y genera dudas, según Bloomberg

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En su primera etapa como alto funcionario de finanzas de la Argentina hace una década, Luis Caputo recurrió repetidamente a los mercados de bonos internacionales, vendiendo más de USD 40.000 millones en total y ganándose el apodo de “endeudador serial” por parte de sus críticos. Casi tres años después de iniciar su segunda gestión, Caputo, ahora principal asesor económico del presidente Javier Milei, no ha vendido un solo bono en el extranjero.

Parte de esto obedece simplemente a los profundos recortes presupuestarios que Caputo ha ayudado a implementar junto a Milei, como subraya rápidamente su equipo en el Ministerio de Economía. Al haber dejado atrás los déficits crónicos, las necesidades de financiamiento de Argentina son menores.

Sin embargo, si el ciclo de endeudamiento de hace una década fue considerado imprudente y dejó al país al borde de su tercer default del siglo, la abstinencia actual también implica riesgos. El mercado global de bonos, según estiman analistas, estaría dispuesto a ofrecer a la Argentina al menos USD 5.000 millones, dinero que el país necesita con urgencia para recomponer las reservas en moneda dura y asegurar importaciones clave ante una próxima crisis.

El punto de conflicto es la tasa de interés. Caputo sostiene que el gobierno de Milei ha concretado reformas de gran alcance —liberando una economía sobrecargada de burocracia y controlando una inflación de tres dígitos— por lo que la Argentina merece pagar mucho menos que el 9% que exige actualmente el mercado de bonos. Por ahora, prefiere reunir financiamiento de inversores locales y buscar apoyo de organismos multilaterales.

Luis Toto Caputo Javier Milei

Esta estrategia, para sorpresa de muchos analistas en Buenos Aires y Wall Street, ha funcionado hasta ahora, permitiendo al gobierno cumplir con los pagos de bonos extranjeros sin drenar dólares del país ni provocar una caída del peso. Pero advierten que se trata de un juego peligroso que podría fallar si un revés económico interno o una ola de ventas global de bonos deja a la Argentina sin acceso al mercado y desencadena una crisis de liquidez justo cuando Milei se prepara para una reelección polémica el año próximo.

“La preocupación es la combinación de riesgo político y falta de liquidez para cumplir con todos los pagos de deuda”, dijo Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citigroup. “Dicho esto, han demostrado que el programa de estabilización avanza bien pese a las críticas que ha recibido en el camino, incluidas las nuestras, las de analistas de Wall Street”.

Desde la oficina de Caputo aseguran que las comparaciones entre sus decisiones de hoy y las de entonces omiten un punto clave: bajo Milei, él supervisa toda la política económica, mientras que con el entonces presidente Mauricio Macri solo se encargaba de gestionar el financiamiento del gobierno. Siempre creyó en la austeridad fiscal como solución a los problemas económicos argentinos, pero solo ahora, como ministro de Economía de Milei, puede aplicar esa visión, según su entorno.

“La situación actual es muy diferente a su experiencia anterior”, indicó el ministerio en una declaración a Bloomberg News: “Ahora está a cargo del diseño de la política económica y cuenta con el presidente como principal aliado para ejecutar el programa”.

Durante la gestión de Macri, la Argentina acumulaba déficits superiores al 6% del PBI año tras año, lo que obligó a Caputo a recurrir reiteradamente a Wall Street. En una operación de varias emisiones a principios de 2016, consiguió USD 17.000 millones en un solo día, un récord para un país en desarrollo en ese momento.

La oficina de Caputo afirma que “advirtió en numerosas ocasiones a las autoridades que, para países como Argentina, el financiamiento es limitado, y que no sería posible seguir financiando ese déficit”.

El apodo de “endeudador serial” reflejaba la indignación que generaron en el país las políticas fallidas de Macri. Incluso Milei criticó a Caputo en esa época, señalándolo en un video viral por su intento fallido de sostener el peso durante su breve paso por el Banco Central. “Caputo se fumó 15.000 millones de reservas de forma irresponsable e ineficiente”, lanzó Milei.

Aunque ahora cuenta con cuentas fiscales más sólidas, Caputo dispone de menos dólares: unos USD 10.000 millones en reservas netas tras meses de compras casi diarias del Banco Central, según estimaciones privadas. Recomponer estas reservas se ha convertido en una de las principales exigencias del Fondo Monetario Internacional, que respalda a la Argentina con un programa de 20.000 millones de dólares. Con un colchón de dólares más reducido, Caputo también ha avanzado con cautela en la eliminación de los controles cambiarios que desalientan la inversión necesaria para impulsar el crecimiento económico.

“Con Macri hubo gradualismo fiscal y apertura inmediata de la cuenta de capital”, señala Revilla. “Ahora hay terapia de shock en lo fiscal y gradualismo en la cuenta de capital. Los resultados indican que este programa, hasta el momento, ha sido mucho más exitoso”.

Luis Caputo tuvo a su cargo el programa financiero en la primera etapa del gobierno de Mauricio Macri

Decidido a evitar las tasas exigidas por Wall Street, Caputo recurrió a los ahorros en dólares que los argentinos, temerosos de la inflación y las sucesivas devaluaciones, han acumulado durante años. Lo hizo emitiendo bonos en dólares en el mercado local, y también consiguió préstamos bancarios por USD 3.200 millones garantizados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Ambas opciones resultaron más baratas que una colocación tradicional en Wall Street.

Una cosecha récord y el auge de la producción en Vaca Muerta también están generando un flujo constante de dólares de exportación que ha respaldado la estrategia de refinanciación de Caputo.

La gran incógnita ahora es si la espera dará frutos —permitiendo a Caputo acceder finalmente a los mercados globales a una tasa que considere aceptable— o si la Argentina perderá su oportunidad y comenzará a quedarse sin efectivo.

El tiempo puede no jugar a favor de Caputo. Milei pronto iniciará su campaña de reelección para 2027, año en el que la Argentina enfrenta más de USD 25.000 millones en pagos de deuda en moneda extranjera. Las elecciones suelen inquietar a los inversores en el país. El año pasado, Caputo debió asegurar una línea de 20.000 millones de dólares del Tesoro de Estados Unidos para frenar una corrida contra el peso antes de las elecciones de medio término, que muchos temían que ponga en riesgo la capacidad de Milei para aplicar reformas de libre mercado.

Las dudas sobre si las reformas sobrevivirán a las elecciones, o incluso si Washington volvería a rescatar a Argentina, empiezan a nublar el panorama del año próximo, sumando presión para asegurar la mayor cantidad de financiamiento posible.

“Quizá dentro de cinco años veamos hacia atrás y digamos que fue una jugada muy inteligente no tomar lo que pudo haber sido un camino fácil” accediendo ahora al mercado, dijo Andrew Stanners, director senior de inversiones en deuda de mercados emergentes en Pictet Asset Management. Pero, añadió, “la razón por la que los jugadores internacionales de bonos insisten tanto es porque ven este momento como probablemente la mejor ventana, y es solo otra fuente de liquidez que podrían necesitar”.

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