Kicillof acusó a Milei de usar “la extorsión como política de Estado” para buscar su reelección
El gobernador bonaerense Axel Kicillof acusó al Presidente Javier Milei de implementar “la extorsión como política de Estado” con el fin de asegurar el terreno para una eventual reelección presidencial en 2027.
Kicillof tituló la columna con una analogía de una frase que acuñó Milei varias veces: “La moral como política de Estado”.
La columna fue publicada en el diario cordobés La Voz del Interior. Allí, denunció un plan deliberado de “asfixia financiera” a las provincias y reclamó por un “federalismo profundamente nacional”.
El núcleo del argumento del gobernador radica en el uso discrecional de los fondos públicos como “herramienta de disciplinamiento político”.
“Hoy todos sus esfuerzos están puestos en conseguir los votos necesarios en el Congreso para suspender las PASO, una nueva maniobra con la que busca mejorar sus posibilidades electorales. No se trata de una reforma pensada para ahorrar recursos, fortalecer la democracia o mejorar la calidad del sistema electoral. Se trata, simplemente, de modificar las reglas de juego en función de su propia conveniencia política”, sostuvo Kicillof.
Y añadió: “El método se parece al de quien primero asfixia a un paciente y luego administra el oxígeno en dosis mínimas para decidir cuánto tiempo más este puede resistir”.
Según Kicillof, el oficialismo desfinancia deliberadamente a las provincias mediante el recorte de transferencias no automáticas y la parálisis de la obra pública. Una vez generado el vacío financiero, el alivio parcial se transforma en una “moneda de cambio” para asegurar votos en el Congreso, donde el Gobierno busca actualmente los votos necesarios para avanzar con reformas clave, entre ellas, la suspensión de las elecciones PASO.
“Convierte al alivio parcial de esa asfixia en una moneda de cambio: un giro de fondos, una autorización, una transferencia o una obra, siempre a cambio de respaldo político”, aseveró el gobernador bonaerense.
Ese mecanismo de “extorsión”, según Kicillof, sustituye el federalismo por una lógica de “Sálvese quien pueda” en la que rigen “relaciones de dependencia y castigo”.
“Rompe la idea misma de un proyecto nacional compartido, donde el crecimiento de una provincia fortalece al conjunto de la Argentina y donde el crecimiento del país debe ser equilibrado”, apuntó.
En ese sentido, acusó al poder ejecutivo de instaurar un sistema de distribución de “premios y castigos” según su conveniencia política.
“El plan es fundir a las provincias mientras que, además, estas deben hacerse cargo de todo. El ahogo a las provincias tiene dimensiones catastróficas. Desde 2023, la política económica y las decisiones de Milei produjeron una pérdida acumulada para las 24 jurisdicciones (las 23 provincias y Caba) que asciende a más de $ 47 billones a precios constantes, lo que equivale a cuatro puntos del producto interno bruto (PIB) y significa un recorte de 13,4% en términos reales”, ilustró el gobernador.
En esa reducción de fondos, Kicillof denunció que, si bien la provincia de Buenos Aires es atacada por Milei con “especial saña y revanchismo”, el impacto es general porque “el Gobierno está fundiendo a las provincias, a las familias argentinas y a las actividades que desarrollan”.
“Al tiempo que liquida el federalismo, la asfixia económica se convierte en una herramienta de extorsión política, en un mecanismo para conseguir los votos que necesita en el Congreso, tanto para cambiar las reglas electorales como para impulsar otras iniciativas que fortalecen su proyecto electoral y debilitan la calidad de vida de los argentinos”, sintetizó.
Bajo ese argumento, Kicillof reivindicó un “federalismo profundamente nacional” en lugar de un “conjunto de territorios que compiten entre sí por recursos cada vez más escasos”, en referencia a la concepción de Nación que concibe, según él, Milei.
“Por eso la respuesta a este modelo económico tiene que ser la reconstrucción del interés general que vuelva a unir a las provincias alrededor de un proyecto nacional de producción, trabajo y desarrollo”, afirmó.
“Hay que sumar fuerzas, porque el mapa político argentino está hoy más fragmentado que nunca, y justamente por eso necesitamos construir acuerdos mucho más amplios. El primer acuerdo debe fundarse en la convicción de que ninguna provincia puede desarrollarse sola en un país que se desintegra. No existe una salida provincial para una crisis nacional”, sostuvo.
Y concluyó: “Necesitamos volver a creer que la Argentina puede construirse entre todos y para todos. Necesitamos un federalismo profundamente nacional y un proyecto nacional profundamente federal. Sólo así podremos dar vuelta esta historia y recuperar un futuro compartido”.
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