Una crisis diplomática autoinfligida con Brasil
Las relaciones internacionales de la Argentina en los últimos dos años han sufrido un cambio rotundo. En ese corto periodo se nombraron tres cancilleres. Ninguno de ellos con formación política ni diplomática, más bien económica y empresarial. Existe una desvalorización desde la política oficial hacia los profesionales en la materia.
El desconocimiento de las costumbres y usos internacionales es abrumador. Parece que se ha naturalizado la poca consideración a los diplomáticos. Los países existen en su geografía, su historia, su cultura y educación, cada uno de ellos forja su identidad . El conocimiento de la realidad internacional es complejo y en muchos casos es actuado en claves de política interna. Allí es donde los errores se multiplican o se desconocen por ser ámbitos lejanos de las acciones políticas locales.
El estadio de Pacaembú, en el centro de San Pablo, es un estadio donde se hacen partidos de fútbol y la diplomacia argentina lo confundió como si fuera un acto de barrabravas. Siendo la hinchada o torcedores (en portugués) el Canciller, la Secretaria general de la Presidencia y el cónsul argentino en San Pablo.
Argentina se encuentra en una crisis diplomática con Brasil inédita. Nunca sucedió algo igual. Que el presidente vaya a un a un país vecino, acompañado del Canciller y la Secretaria General de la Presidencia en apoyo al candidato opositor en elecciones nacionales y desde el atril pronuncie un discurso leído en castellano (donde la lengua es el portugués) y se dirija contra el presidente de Brasil con una serie de improperios denostando su persona y representatividad.
¿Es una crisis autoinfligida con efectos bilaterales? ¿Se trataba de una Convención solo partidaria de partidos afines? ¿Es el comienzo de una red regional ? ¿O es, lisa y llanamente, un bochorno? ¿Ignorancia y estupidez?
A ello se suman los agravios a un miembro del Supremo Tribunal Federal que también se encuentra injuriado por no autorizar la visita a Bolsonaro, que está detenido. Como si fuera poco, se acusó a Brasil, México y el partido Demócrata de Estados Unidos de financiar la campaña anti-argentina. ¿Esto no parece demasiado?
Sin pruebas o manejado por algoritmos, algo tan afín a los libertarios y operadores del gobierno. Pareciera que Milei actuó con un discurso para él y sus acompañantes más que para ayudar al candidato Bolsonaro. Todo se puede explicar, menos el descontrol verbal en un discurso escrito .
Producido el estrago diplomático, comienzan los protocolos, llamado a embajadores y muchas especulaciones de diversos tenores. Entre las preocupaciones está si va a tener consecuencias en lo económico.
El canciller argentino expresó que el conflicto era político e ideológico y no diplomático, sin efectos económicos. En lenguaje no diplomático se llama “reculando” ante los efectos no deseados. Que la Argentina no va a romper las relaciones y que espera que el embajador de Brasil regrese a Buenos Aires.
Asimismo el presidente de Brasil declaró que nadie se va a entrometer en las elecciones presidenciales de octubre y que los hechos ocurridos fueron una “payasada”. Los conflictos políticos generan preocupación en los inversores y productores. Atento a ello se actuó del lado argentino para desescalar el conflicto.
Lo que políticamente es difícil de explicar es por qué lo iniciaron y de esta forma, cuál era el mandato o directamente en ningún momento lo pensaron. El Canciller no cumplió su rol de prever las consecuencias y ahora abrió el proceso de control de daños.
También hay inquietud en la economías regionales donde la producción exportable a Brasil es significativa, es el caso de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Río Negro, La Rioja, Buenos Aires, Neuquén, etc. Los gobernadores también están preocupados porque, en su mayoría, muchas producciones que se exportan a Brasil van por vía terrestre.
Los puentes de tránsito se llaman Tancredo Neves y Agustín P. Justo - Getulio Vargas en memoria de quienes crearon las bases de nuestra unidad y fraternidad. El Mercosur tiene una agenda a futuro muy interesante a pesar de quienes tratan de debilitarlo o sustituirlo, y esa agenda requiere de voluntad política y estabilidad diplomática para avanzar en temas como la facilitación del comercio, la infraestructura compartida y la cooperación energética.
En la región falta la convicción tanto a las derechas como a las izquierdas y al centro de que somos partes de un todo, de que nuestras diferencias ideológicas no deberían impedirnos construir proyectos comunes. De que si las ideologías nos dividen, no sirven, porque lo esencial es encontrar puntos de encuentro que beneficien a nuestros pueblos. De que las violencias nos separan y nos empobrecen moral y materialmente.
De que la corrupción mata las oportunidades de desarrollo y erosiona la confianza ciudadana. De que la única forma de salir de la pobreza es la educación, pilar insustituible de cualquier sociedad que aspire a crecer con inclusión. Que el crecimiento y la producción son necesarios para generar empleo y bienestar.
Que a través de la democracia podemos expresar nuestras ideas en libertad, sin temor a la represión ni al autoritarismo. Que la Justicia y la Paz son un bien común que debemos cuidar entre todos, más allá de las coyunturas políticas. Que los aciertos y los errores nos sirvan para cambiar, para aprender y para no repetir los mismos desaciertos que nos han alejado de nuestros vecinos.
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