Reservas e investment grade: esta vez puede ser diferente
Al 28 de julio el Banco Central acumuló compras netas de divisas durante 135 ruedas seguidas por US$ 13.128 millones, sólo superada por los ciclos de febrero-noviembre de 2004 (184 ruedas) y septiembre de 2006-mayo de 2007 (161 ruedas). El promedio diario de compras durante julio fue el mayor del año superando a abril y mayo, los más altos históricamente. ¿Está Argentina ante un cambio estructural sustentable?
Entre 2003-2010 fue más fácil acumular dólares. Los precios de commodities alcanzaron máximos históricos y las importaciones estaban deprimidas. No hubo pago a la deuda pública hasta el canje de 2005 con una quita del 43%, cupones bajos y períodos de gracia. El 24% de holdouts no cobró hasta los canjes del 2010 y 2016. La deuda externa bruta total (pública y privada) era de US$ 121.000 millones a fines de 2005.
Macri liberó el cepo inmediatamente y unificó el mercado de cambios. El riesgo país cayó dramáticamente en semanas y Argentina volvió a los mercados internacionales en meses pese al déficit fiscal y a las reservas escasas. El mercado premió la señal institucional sin los fundamentals. Pero la acumulación de reservas nunca fue sostenida: el BCRA fue mayormente vendedor neto entre 2016 y 2019, salvo en 2017 con acumulación de reservas por el endeudamiento externo del tesoro. Pero en 2018 el BCRA vendió todo lo comprado el año anterior y 2019 terminó con un cepo nuevamente.
Al 31 de marzo de 2026 la deuda externa bruta (pública y privada) era de US$ 321.783 millones. Acumular reservas netas mientras se paga esa magnitud de deuda, con más importaciones, y en un mercado de cambios casi libre, es un logro cualitativamente distinto al de cualquier período anterior.
Ello se debe a un cambio estructural en la matriz exportadora. En 2026, por primera vez en la historia, el segundo semestre proyecta mayor liquidación de divisas comerciales que el primero: US$ 29.793 millones contra US$ 27.375 millones. Las exportaciones netas de energía superarían los US$ 12.000 millones y la minería US$ 9.000 millones.
Esto solo puede mejorar si no se cometen errores evitables. El Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur comenzará a cargar los primeros buques en enero de 2027. A plena capacidad aportaría US$ 14.000 millones adicionales de exportaciones anuales. En paralelo avanzan Argentina LNG y SESA para gas. Las exportaciones del sector podrían superar US$ 25.000 millones en 2027 y US$50.000 para 2031 según el presidente de YPF.
A ello se suma que el ministro Caputo busca alcanzar el grado de inversión para 2031. Brasil lo perdió en 2015 y no lo recuperó. Las agencias calificadoras habrían dicho que es un camino difícil pero posible. Faltan seis escalones para llegar al grado de inversión. La acumulación de reservas ha sido un factor limitante de las mejoras en la calificación.
En paralelo, la Cancillería trabaja activamente en el ingreso a la OCDE lo cual daría la señal de que Argentina adoptó estándares de gobernanza, transparencia y calidad de políticas públicas propios de los países desarrollados. Un complemento institucional perfecto al investment grade. Su logro mostraría a Argentina como un país serio, confiable y predecible por primera vez en muchas décadas.
Quedan asignaturas pendientes que el mercado sigue de cerca como la resolución de los juicios por los cupones atados al PBI. Un paso que las calificadoras considerarían una señal muy positiva y puede llevar a una mejora adicional en la calificación de la deuda. Si no hubieran nuevos sobresaltos para 2028 Argentina podría encontrarse a 3 o 4 escalones del grado de inversión y con la mitad o menos de riesgo país. Esta vez es posible cambiar una trayectoria de décadas de decadencia. Lo importante es que esta vez los políticos no choquen la calesita.
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