El Gobierno quiere darle más fortaleza al peso y Caputo frenó con éxito la presión del mercado sobre el dólar
El Gobierno excluyó deliberadamente de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central cualquier mención a cuestiones cambiarias. Los cambios propuestos pasan casi exclusivamente por restringir la capacidad de emisión de pesos para financiar agujeros fiscales y preservar las reservas del BCRA de los manotazos de los políticos. Pero se omitió hablar de alguna regla que, por ejemplo, prohíba o dificulte los cepos cambiarios.
Los cambios que se proponen tanto en la modificación de la Carta Orgánica como en el denominado “grillete fiscal” es lo que efectivamente está haciendo la administración de Javier Milei desde que asumió. Al mantener el superávit de las cuentas públicas en la práctica ya no precisó financiar al Tesoro a través de adelantos transitorios.
Aunque parezca algo sencillo o sin mayor relevancia, se trata de un cambio enorme. Las últimas administraciones kirchneristas habían abusado de la emisión monetaria para financiar al fisco. El resultado fue un aumento progresivo de la inflación por emisión sin respaldo y un desborde del tipo de cambio.
Un cálculo aportado por el economista Fernando Marull permite tener una idea clara del descalabro monetario al que llegó la Argentina: adelantos transitorios, giro de utilidades del Central al Tesoro y uso de reservas con fines políticas (a través de la colocación de Letras Intransferibles al BCRA), suman la increíble cifra de USD 285.000 millones en 22 años.
No sorprende así que el precio del dólar haya pasado en ese período de 3 a 1.500 pesos. En Brasil el tipo de cambio en igual lapso de tiempo pasó de 3 a 5 reales. Y en Perú se mantiene en alrededor de 3,50 soles hace casi 25 años.
El proyecto presentado por cadena nacional busca cerrar todas las puertas que el Estado argentino viene utilizando hace décadas para financiar déficit crecientes. Y va en la dirección correcta.
El problema es que no aborda otro de los dramas que persigue a la economía argentina también hace décadas: los usos y abusos de los gobiernos respecto al acceso de los ahorristas al mercado cambiario. En otras palabras, el cepo cambiario está siempre a tiro de decreto.
En Perú solucionaron este asunto a través de la Constitución. Un artículo consagra el derecho de la gente a ahorrar en moneda extranjera y le impide al Banco Central establecer cualquier traba para poder acceder al mismo.
Tras la cadena nacional, Domingo Cavallo insistió en esa dirección, como viene haciendo hace meses. “La disposición que declare al dólar moneda de curso legal junto a la disposición de que exista libre movimiento de capitales, sin restricciones cambiarias ni presentes ni futuras, haría que la reforma constituya el marco legal para un sistema eficaz de competencia de monedas”, señaló en su blog el exministro de Economía.
La razón por la que Milei decidió no avanzar en esa dirección es sencillamente porque iría en contra de su propio plan de Gobierno. El equipo económico eliminó el cepo para personas físicas en abril de 2025, pero lo mantuvo casi sin modificaciones para las empresas.
La mayor flexibilidad para el segmento corporativo fue la autorización para girar dividendos a casas matrices. En junio la demanda por este concepto llegó a una cifra récord de poco más de USD 1.000 millones.
La consistencia fiscal del Gobierno y la decisión de cortar en seco la emisión monetaria que no estuviera acompañada por una mayor demanda de dinero dieron resultado. La inflación tuvo una fuerte disminución y ahora se acomodó debajo del 2% mensual. Según las primeras estimaciones de julio, como la de CYT Consultores, el índice se habría mantenido en 1,9%, similar al mes anterior.
La estabilidad cambiaria es otro de los emergentes de esta nueva realidad. El tipo de cambio se comportó en los dos años y medio de gobierno de Milei con mucha mayor estabilidad. En lo que va de 2026, por ejemplo, se mantiene prácticamente equilibrado en niveles de $ 1.500 y con pocas oscilaciones.
Sin embargo, Argentina está lejos de parecerse a otros países de la región, donde casi se olvidaron del dólar. A tal punto que el vehículo de ahorro y de casi todas las operaciones (incluyendo las inmobiliarias) es la moneda local.
En julio aumentó significativamente la cobertura del mercado a través de compra de dólar futuro y de bonos ajustados por tipo de cambio oficial. Según estimaciones de PPI, esa cifra subió ya a los USD 11.000 millones. El pico se había producido en las elecciones de medio término, en medio de una fuerte crisis cambiaria, cuando el Gobierno colocó instrumentos por USD 15.000 millones.
La cifra inquieta porque parece prematura la cobertura cuando falta más de un año para las elecciones presidenciales. Otra explicación podría ser que los inversores empiezan a percibir que el tipo de cambio se está atrasando y prefieren cubrirse de cualquier salto que pudiere producirse en los próximos meses.
Es posible que las expresiones del vocero presidencial Adrian Ravier hablando de un tipo de cambio de “$ 1.800 o $ 1.700 en los próximos meses” haya despertado la inquietud en muchos inversores.
Por lo pronto, la estrategia de Luis “Toto” Caputo de ponerle un tope al tipo de cambio a través de la venta de futuros dio resultado y el dólar mayorista quedó debajo de los 1.500 pesos. El mensaje fue claro: al Gobierno no le interesa ni ve con buenos ojos un salto cambiario. Pero, sobre todo, que le sobran instrumentos para evitarlo.
En la licitación del Tesoro de la semana pasada, el bono dual que por primera vez ofreció cobertura cambiaria al 2028 tuvo una gran demanda, de 4,7 billones de pesos. Esto reflejó con nitidez el apetito del sector privado por este tipo de instrumentos.
El balance cambiario a junio pasado reflejó compras del público por USD 2.000 millones. La cifra de los demandantes se mantiene muy pareja en 1,5 millones de personas por mes. Por supuesto todavía está lejísimos de los USD 6.500 millones que se compraron en septiembre de 2025, mes de la victoria del kirchnerismo en la elección de intendentes en la provincia de Buenos Aires.
La demanda de dólares del público se mantiene estable en los últimos meses y está USD 1.000 millones por debajo de lo que se había registrado en junio del año pasado. Tampoco se percibió un salto relevante de la demanda de divisas por el Mundial, con lo cual se rompió un mito respecto al impacto que este tipo de eventos deportivos genera sobre el mercado cambiario.
La visita de Kristalina Georgieva a principios de esta semana se llevó con razón todas las miradas. La número uno del FMI pidió “paciencia”, aludiendo así a la falta de resultados económicos más tangibles para la mayoría de la gente, algo que ella misma reconoció.
Se trata sin dudas del gran desafío que tiene por delante el Gobierno para llegar de la mejor manera posible a las elecciones.
La economía no deja de dar sorpresas, algunas positivas pero otras francamente negativas.
En el segundo trimestre del año el BCRA tuvo compra récord de dólares, se registró un incremento del 25% de las exportaciones y el saldo de la balanza comercial fue de nada menos que USD 8.400 millones.
Pero a pesar que algunos sectores volaron, como el agro o la energía, la actividad económica habría caído en el mismo período un 0,7 por ciento. Y parece difícil que hacia adelante se produzca una reactivación de tal magnitud que revierta el creciente malhumor social.