Sigue escalando el conflicto de Medio Oriente
El ofrecimiento de Donald Trump de entregar tecnología nuclear a Arabia Saudita corre el riesgo de transformarse en un paso más de la escalada militar en Medio Oriente.
Al día siguiente de que el presidente estadounidense anunciara el acuerdo, lo puso en crisis al añadir, en forma imprevista, la exigencia de que la venta de reactores nucleares a Riad tendría como condición previa el reconocimiento del Estado de Israel por parte del reino saudita. De tomar este camino, la llevaría a un conflicto con el mundo árabe. La nueva declaración de Trump parece una suerte de respuesta a las acusaciones de disparar una carrera atómica en la región.
Parece claro que el principal actor internacional del mundo árabe no puede aceptar esta condición, por lo menos en el corto plazo. El príncipe heredero saudí aclaró que sólo firmaría el pacto si se da una solución para el Estado palestino. Se trata de una necesidad geopolítica para el mundo árabe.
Que Riad produzca su propio combustible para el ciclo nuclear plantea la posibilidad de transformarse en un proyecto de armas nucleares en el futuro. Líderes israelíes, por su parte, expresaron su preocupación por el acuerdo y ello habría influido en la condición que agregó el presidente estadounidense. Trump tiene una relación con Arabia Saudita previa a su incursión en la política: es socio de la familia real en un importante proyecto inmobiliario sobre la costa del Mar Rojo, justo en la ruta del corredor económico India-Oriente Medio-Europa -conocido por su sigla MEC-, cuyo objetivo es crear una vía de comercio moderno por mar y tierra que compita con la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda. Aviones de combate estadounidenses y saudíes han bombardeado Irán en operaciones combinadas.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, visitó la Casa Blanca en un momento de tensión con Trump. Concretamente, el líder israelí se opone a un acuerdo estadounidense con los países árabes que implique el retiro de las fuerzas militares israelíes de las “zonas de seguridad” en Siria, El Líbano y la Franja de Gaza. Los medios de comunicación israelíes informaron que Netanyahu se opone con todas su fuerzas a esta posibilidad, mientras que Trump necesita una solución rápida al conflicto militar.
La visita del primer ministro israelí es la primera desde el 28 de febrero, cuando se reanudó la ofensiva estadounidense sobre Irán. Al iniciar su viaje, el primer ministro israelí afirmó que “no tiene sentido dialogar con Irán por la vía diplomática o las negociaciones; hay que hacerlo sólo por la vía militar: es un régimen nazi”. El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, llegó a decir en una conferencia sobre seguridad que “Trump es un hombre muy ingenuo en lo que respecta a Irán” y que “incluso Netanyahu comete errores”.
Israel tiene elecciones el 27 de octubre. La campaña endurece la posición del gobierno israelí en el conflicto militar. Paralelamente se incrementan los enfrentamientos en Cisjordania entre los colonos israelíes y la población palestina, y ya han sido incendiadas varias mezquitas. Se va conformando un escenario que acentúa la oposición de Netanyahu a los acuerdos que intentaría impulsar Trump en función de llegar a su elección de medio mandato del 3 de noviembre con el conflicto militar de Medio Oriente terminado o por lo menos suspendido. Cabe señalar que entre estas dos elecciones mediarán sólo siete días.
Trump recibió simultáneamente al primer ministro israelí y al presidente ucraniano. La segunda reunión fue importante para Volodimir Zleenski, porque se aseguró el mantenimiento de la ayuda estadounidense, aunque no su aumento. Pero con Netanyahu hubo diferencias. Para él, la reunión fue “excelente”, pero para Trump, en cambio, “productiva”. Es que no se resolvieron las divergencias de fondo. El primer ministro israelí exige continuar e intensificar la campaña militar contra Irán, denominada “Furia Épica”, iniciada el 28 de febrero, que persigue la destrucción del plan nuclear iraní y el derrocamiento del régimen político iraní, dominado hoy por la guardia revolucionaria, más inflexible aún que los ayatolas.
Las elecciones que ambos mandatarios enfrentan dentro de tres meses generan divergencias en la guerra con Irán. Netanyahu necesita que la guerra siga hasta entonces, ya que eso puede ser la clave de su triunfo. A su vez, Trump necesita lo contrario: llegar con la guerra resuelta sin que sea el eje de la campaña. Por eso la divergencia es inmediata. El primer ministro israelí exige que las operaciones militares vayan más allá de Ormuz. A su vez, Trump parece haber reducido sus objetivos a liberar el estrecho y retomar una tregua para una larga negociación, la que intentará presentarla como una victoria. Para eso, necesita un acuerdo con el gobierno de Irán, mientras Netanyahu va en la dirección contraria.
Mientras tanto, se plantea en Estados Unidos un debate sobre un tema militar crítico: las reservas de municiones en el conflicto de Medio Oriente. Tras dos semanas de intensos bombardeos, medios de comunicación estadounidenses informaron el domingo 26 de julio que se estaban agotando las reservas de municiones de las fuerzas de Estados Unidos, concretamente los misiles antiaéreos Patriot, utilizados para derribar drones enemigos. Es algo que los medios de este país habían anticipado un mes y medio atrás, atribuyendo la información a los proveedores de los equipos militares más sofisticados.
Ahora la información provendría de funcionarios que, bajo condición de anonimato, indicaron que los bombardeos sobre el estrecho de Ormuz habían agotado su munición. Fiel a su estilo, Trump rechazó categóricamente esta información. Dijo que en materia de munición tienen ”más que nadie en el mundo”. Respondió también con la difusión de una serie de imágenes en su red social, Truth Social, generadas con inteligencia artificial que mostraban ataques contra infraestructura energética, embarcaciones iraníes y una específica titulada “Ataque a Kharg”, en relación a una instalación petrolera central de Irán.
También difundió imágenes bajo el título “¡Es nuestro petróleo!”, mostrando a Trump con una bandera estadounidense sobre lo que aparentaba ser un buque iraní. Otra serie de ilustraciones mostraban a soldados estadounidenses enfrentados a líderes religiosos iraníes. Completó el mensaje con una publicación titulada “No más motores”, que representaba la explosión de un barco iraní.
El presidente estadounidense descartó cualquier limitación en la capacidad militar de su país y mantuvo un tono desafiante y amenazante hacia Teherán. Por su parte, el mismo 26 de julio, un funcionario israelí expresó que podría haber un gesto de Netanyahu a favor de la posición de Trump. Dijo que su gobierno podría permitir la entrada en Gaza de una fuerza multinacional de estabilización, tal como contempla el plan de Trump. El funcionario añadió que la fuerza incluiría soldados de Marruecos, Uganda y otros países. De esta manera, es improbable que la guerra cese en lo inmediato.
El factor nuclear ha entrado en la discusión en el conflicto militar entre Estados Unidos e Irán, mientras Washington y Tel-Aviv muestran intereses divergentes en el corto plazo, y el horizonte se muestra más cerca de una prolongación del conflicto militar, antes de su suspensión o final.