Cartas de lectores: Asignación de recursos, Cristina y la ONU, leer la Constitución
Cuando en un país se plantea la gestión de los recursos que produce, excluyendo los servicios esenciales, se suele soslayar, por conveniencia o convicción, el fondo de la discusión: a quién asignarlos. O bien: a) al sector público, consuetudinariamente ineficiente y muchas veces corrupto; o b) al sector privado, más eficiente, por su necesidad de serlo so pena de su irremediable pérdida. Así de simple es el fondo de lo no dicho, y todas sus consecuencias “se darán por añadidura”.
La decisión de la expresidente Cristina Kirchner de recurrir a la ONU para revertir su condena, con asistencia de abogados de Lula, no puede prosperar. La justicia argentina es soberana y de última instancia. Sostener lo contrario alegando que la reforma constitucional de 1994 incorpora instancias judiciales superiores de tratados internacionales no es viable. La ley que convocó a la Convención Reformadora dispuso que no era soberana y solo podía tratar lo que la ley había incluido, sancionando de nulidad absoluta todo lo que la excediera. Especialmente prohibía modificar todo el Capítulo 1 de la Constitución, que contiene las cláusulas pétreas de nuestra organización republicana. Por ello, los tratados que se incorporaron sólo son válidos en tanto no los violenten. Y así fue entendido por la Corte Suprema en el caso Fontevecchia. Por ello, las decisiones finales de nuestra justicia no pueden ser enervadas por instancias internacionales, sean fallos de la Corte Interamericana o de un organismo de las NU. Es probable que todo esto lo conozca y solo busque lavar su imagen apelando a fantasías y slogans, o aun instalar la duda sobre si puede ser candidata.
Hubiera sido útil que el gobierno le hiciera leer la Constitución al ministro Santilli antes de nombrarlo jefe de Gabinete. Se hubiera evitado el papelón de pedirle la renuncia a la vicepresidenta de la Nación, una autoridad votada por la gente y que solo puede ser removida mediante juicio político.
Esta es una carta para Messi. El fin de semana, antes de la gran final con España, fui a ver la última película de Christopher Nolan, La Odisea. Homero cuenta la historia de un hombre que regresa después de una guerra. Todos hablan de sus victorias, pero él sabe que el verdadero combate ocurrió durante el camino. Eso me hizo pensar en vos. Muchos dirán que una final se gana o se pierde. Que un campeón levanta una copa, el otro vuelve con un segundo puesto que nadie recuerda y las manos vacías. Yo no lo creo. En mi adolescencia, hace muchos años, escuché por primera vez la canción Vencedores vencidos, escrita por el Indio Solari. Siempre me pareció una contradicción hermosa. Con el tiempo entendí que no lo era. Hay personas que pueden ser vencidas en un escenario y, sin embargo, seguir siendo vencedoras en la vida. Vos conocés mejor que nadie esa diferencia. Te vi perder finales que parecían injustas. Te vi llorar. Te vi dudar. Incluso te escuché decir que la Selección ya no era para vos. Y también te vi volver.
Ahí empezó tu verdadera grandeza. Porque cualquiera puede sonreír cuando gana. Lo extraordinario es encontrar fuerzas para regresar cuando el mundo cree que ya no vale la pena. Fuiste vencido alguna vez en un campo de juego, pero jamás dejaste de ser vencedor en aquello que realmente importa: la humildad, el esfuerzo silencioso, la perseverancia, el respeto por tus compañeros y la decisión de seguir creyendo cuando tantos habían dejado de hacerlo. Por eso pienso que te parecés un poco a Odiseo. No porque ambos hayan ganado todas sus batallas, sino porque ninguno dejó que una derrota definiera el final de su historia. Gracias por enseñarnos que las grandes conquistas empiezan mucho antes del último silbato.
Mario Firmenich acaba de publicar un libro, que se titula Orígenes. Las raíces de nuestra militancia. Él no fue un militante, fue un terrorista y un asesino. Organizador y máximo responsable de la organización terrorista montoneros, que dejó un tendal de más de 1100 muertos en Argentina. Creó un infierno en nuestro país y ahora es asesor de Daniel Ortega, el dictador nicaragüense. El único libro que debería publicar Firmenich, tendría que titularse “Pido perdón: me arrogué el derecho de matar al prójimo”. Todo otro título solo servirá para tratar de explicar lo inexplicable.
Para hacer la Verificación Técnica Vehicular (VTV) en la provincia de Buenos Aires se ha implementado un sistema de pago digital único, eliminando toda modalidad de pago presencial. De este modo se obliga a incluir en los formularios de gestión de turnos todos los datos de las tarjetas de débito o de crédito, cuando los bancos recomiendan nunca dar esta información para evitar fraudes, estafas, clonación de tarjetas, compras no deseadas, etc. ¿No sería mejor permitir imprimir una boleta o con el número de dominio del vehículo hacer el pago en cualquier sistema de pago extrabancario, para evitar los riesgos de la modalidad impuesta?
“Las reelecciones indefinidas no. Un período y otro, pero no continuados”- Marcel Cadoppi
"Si el pueblo elige, por qué deberia ser limitada la reelección, si depués de todo es revalidar la gestión"- Vicente Manyaterra
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