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infobae.com · hace 4 horas · Juan A. Bracco

La crisis política en Misiones desnudó un mecanismo de coacción a legisladores a través de renuncias firmadas en blanco

Infobae

Para acceder a una banca en la provincia de Misiones, los dirigentes oficialistas debían firmar antes su dimisión sin fecha. La ruptura del caudillo Carlos Rovira con el gobernador Hugo Passalacqua activó la posibilidad de que esas renuncias se efectivicen y llevó a que los legisladores ratifiquen que cumplirán su mandato.

Dos altas fuentes que formaron parte del círculo más cercano a Rovira confirmaron a Infobae esta práctica. Según indicaron, el caudillo exigía a quienes integraban la lista de candidatos a legisladores provinciales la firma de una nota en la que renunciaban a sus bancas. Era un requisito sine qua non. El documento no tenía fecha, eso implicaba que podía hacerse ejecutivo en cualquier momento.

Señalaron, además, que este mecanismo se viene realizando desde hace muchos años. Incluso antes del ascenso de Rovira. Una de ellas mencionó -incluso- que existen actas en blanco firmadas por la dirigencia de segunda y tercera línea.

Esta praxis es un síntoma de los resabios de la sociedad colonial. Recuerda a los contratos que obligaban a firmar a los “mensú”, trabajadores de los yerbatales de principios del siglo pasado. Se trataba, en la práctica, de un documento de vasallaje que los reducía a una esclavitud virtual.

El papel que contenía la dimisión de cada legislador oficialista quedaba en manos de alguien de confianza del hombre fuerte de la política misionera. Esta persona ocupa, hasta hoy, un rol institucional clave en la Legislatura provincial.

La práctica fue siempre un secreto a voces. Pero quedó expuesta producto de la crisis política que partió en dos al FRC y dejó a Rovira y al gobernador Passalacqua en veredas opuestas.

Carlos Rovira - Hugo Passalaqua - Misiones

El velo se rompió por un rumor que cobró fuerza de amenaza. La versión que explotó en la Legislatura misionera hace unas semanas consignaba la existencia de un encuentro donde se mencionó la posibilidad de que esta bomba estalle.

En el cónclave, según el relato, participaron alguien cercano al caudillo y un par de legisladores que dudaban en pasarse o no al lado de Passalacqua. La persona ligada al rovirismo alertó que Rovira, que es diputado provincial y controla la presidencia a través de Sebastián Macías, podría apretar el “botón rojo” y eyectarlos de las bancas.

En Misiones nadie se atreve a reconocer en forma pública la existencia de la reunión. Tampoco los nombres de los protagonistas. Todo se maneja como trascendido. Lo único concreto son sus consecuencias.

El boca en boca de este encuentro disparó el pánico entre la tropa del Gobernador. Entonces decidieron curarse en salud. Un grupo de 14 legisladores, que conformarán un nuevo bloque passalacquista desde mediados de agosto, presentaron una nota a Macías en la que descartaban la renuncia a sus bancas.

El escrito fue interpuesto por el legislador Juan Szychowski con la firma de otros 12 representantes. Allí se manifestó que tenían la intención de cumplir sus mandatos y de no dimitir.

Una de las razones de este movimiento preventivo tiene nombre y apellido: Elsa “Pety” Garayo. Ella era legisladora en 2004 cuando Rovira promediaba su primer mandato.

Garayo era de extracción peronista, pero se había pasado al FRC. La mayoría de la Cámara, que aún respondía a Ramón Puerta, presentó un documento con su supuesta renuncia a la Legislatura. De inmediato fue excluida y reemplazada. Ella recordó que, antes de asumir, había sido obligada a firmar su dimisión. Según se supo después, ese escrito se extravió. Y fue reemplazado con uno falso.

12 años más tarde, la Justicia confirmó que la rúbrica que figuraba al pie del papel era falsificada. Garayo había sido despojada de su banca de forma ilegítima. El Estado misionero debió indemnizarla. Pero el daño estaba hecho.

Agosto será un mes movido en la política local. Fuentes cercanas a Passalacqua adelantaron a este medio que el mandatario formalizará el quiebre con su ex socio político a mitad de mes. El Gobernador ya no habla de crisis interna. Define la situación como una “ruptura”.

La Legislatura volverá a la actividad el 13 de agosto. La expectativa está puesta en saber cuál será la actitud de Rovira ante el nuevo escenario. Antes del receso, era amo y señor de un bloque de 21 representantes. Con ese número tenía mayoría absoluta. Ahora quedará rodeado por 4 o 5 legisladores leales. El resto habrá saltado al bote de Passalacqua.

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