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ambito.com · hace 7 horas

Cuáles fueron las otras grandes reformas que tuvo el BCRA

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El proyecto de LLA ya ingresó en Diputados y se prepara para ser debatido por los legisladores. Sin embargo, los cambios en profundidad no son una novedad: de aprobarse la de Milei, sería la 7ma reforma en menos de 100 años.

Archivo. De lograrse, la de Milei será la 7ma reforma en profundidad en menos de 100 años.

Archivo. De lograrse, la de Milei será la 7ma reforma en profundidad en menos de 100 años.

El presidente Javier Milei presentó, el jueves por la noche, un proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) con el objetivo de reforzar su independencia y avanzar en cambios profundos en la Economía argentina. Entre otras cosas, la iniciativa propone restablecer el mandato exclusivo de preservar el valor de la moneda, impedir el financiamiento del Tesoro y eliminar las Letras Intransferibles.

El proyecto entró en la Cámara de Diputados este viernes por la mañana y se trata de la primera modificación impulsada sobre la norma en casi 15 años. A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los países, donde las leyes que regulan a los bancos centrales suelen mantenerse estables, en la Argentina la Carta Orgánica tuvo diversas modificaciones que surgieron al ritmo de los cambios en la política económica y terminó reflejando las distintas orientaciones ideológicas de cada etapa.

El tipo de cambio volvió a retroceder en la última jornada de julio.

Las principales figuras del Gobierno participaron del anuncio de la reforma del BCRA.

El Banco Central nació durante la década de 1930 bajo un esquema mixto, con participación del Estado y de la banca privada nacional y extranjera en la conducción de la entidad, en una estructura fuertemente influenciada por las ideas de Raúl Prebisch tras la Gran Depresión.

Once años después de su creación, el BCRA tuvo su primera transformación de fondo, en 1946. En ese entonces, el Estado nacionalizó completamente el organismo y redefinió su misión para orientarla al desarrollo económico.

Tan solo tres años más tarde, en 1949, una nueva reforma dispuso que el Banco Central pasara a depender del Ministerio de Finanzas con el objetivo de coordinar su funcionamiento con los planes del Gobierno.

El tercer cambio ocurrió en 1956, luego de la llamada Revolución Libertadora que derrocó al por entonces presidente elegido democráticamente, Juan Domingo Perón. Allí, se introdujeron nuevos cambios de carácter transitorio y, en 1957, una reforma integral del sistema bancario devolvió a la entidad un mayor grado de autonomía.

En 1973, la Ley 20.539 volvió a modificar la Carta Orgánica y otorgó al Banco Central un perfil con mayor intervención estatal y dependencia del Ministerio de Economía. Si bien durante la última dictadura se avanzó en una fuerte liberalización financiera y comercial, la Carta Orgánica no sufrió modificaciones.

Tras años de convulsión y cambios, la siguiente modificación llegaría recién casi dos décadas después, en 1992. En el marco del régimen de convertibilidad, impulsada por el entonces presidente, Carlos Saúl Menem, la reforma adecuó el funcionamiento del Banco Central a la política económica de paridad entre el peso y el dólar.

Otra vez, debieron pasar dos décadas para llegar a la última gran modificación de fondo, sancionada en 2012, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y bajo la conducción de Mercedes Marcó del Pont al frente del BCRA. La reforma eliminó el objetivo exclusivo de preservar el valor de la moneda y estableció una serie de finalidades múltiples, entre ellas el empleo, el desarrollo económico y la equidad social. Además, flexibilizó las restricciones para que el Banco Central pudiera financiar al Tesoro.

La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central integra los compromisos asumidos por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque en la Casa Rosada sostienen que responde, sobre todo, a uno de los ejes del programa económico de Javier Milei: poner límites permanentes a la emisión monetaria y evitar que el organismo vuelva a financiar el déficit fiscal.

Uno de los cambios más relevantes apunta a redefinir el mandato del Banco Central. La Carta Orgánica vigente, modificada en 2012 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, establece que la entidad debe promover la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.

Para el oficialismo, esa ampliación otorgó demasiada discrecionalidad a la autoridad monetaria. Por eso, el proyecto buscará volver a un esquema más acotado, con foco en preservar el valor de la moneda y garantizar la estabilidad de precios.

Otro de los pilares de la iniciativa será impedir que el Banco Central financie al Tesoro, tanto de forma directa como indirecta. La intención del Gobierno es eliminar o reducir al mínimo las herramientas que permiten asistir al Estado mediante emisión monetaria.

El proyecto que ingresó en Diputados pretende que la prohibición quede establecida por ley para evitar que futuras administraciones recurran nuevamente al BCRA como fuente de financiamiento cuando enfrenten desequilibrios fiscales.

La iniciativa también contempla modificaciones en el tratamiento de las utilidades del Banco Central y en las letras intransferibles, títulos entregados por el Tesoro a la entidad a cambio de reservas internacionales.

La reforma incorporará sanciones para los funcionarios que incumplan las restricciones fijadas en la nueva Carta Orgánica. Milei adelantó que el financiamiento monetario del déficit podría ser considerado una estafa y una asociación ilícita.

“Van a ir presos el presidente del BCRA, el directorio, el Ejecutivo y diputados y senadores que aprueben presupuestos con déficit fiscal”, advirtió Milei desde Perú.

La propuesta toma como referencia la legislación de Perú, cuyo banco central tiene como misión principal preservar la estabilidad monetaria.

En el oficialismo sostienen que ese esquema institucional permitió al país mantener niveles de inflación por debajo del promedio de América Latina, incluso en contextos de fuerte inestabilidad política. La intención es adaptar parte de ese modelo a la Argentina mediante un marco legal que resulte difícil de modificar con cada cambio de gobierno.

El Ejecutivo considera que esas restricciones contribuirán a consolidar el proceso de desinflación y a otorgar mayor previsibilidad a la economía. Sin embargo, el proyecto deberá avanzar en un Congreso donde La Libertad Avanza no cuenta con mayoría propia.

El BCRA concretó la mayor compra diaria de mayo y quedó a un paso de los u$s10.000 millones acumulados en 2026, mientras las reservas volvieron a subir con fuerza.

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