Cedears en julio: la energía fue la gran ganadora y se desarmó el furor por los chips, con caídas de hasta 30%
Después de un primer semestre dominado por los semiconductores, julio cambió el mapa de ganadores entre los Cedears. La energía y algunas compañías de software encabezaron las subas, mientras los fabricantes de chips, memorias y equipamiento para inteligencia artificial concentraron las pérdidas.
La rotación de julio favoreció a la energía y al software, mientras los semiconductores concentraron las mayores pérdidas entre los Cedears.
Julio fue, en buena medida, el reverso de junio. En este sentido, los Cedears de proveedores de equipamiento para semiconductores y las empresas de memorias, que habían liderado el mercado durante el mes anterior, sufrieron una fuerte toma de ganancias. Al mismo tiempo, los flujos comenzaron a desplazarse hacia compañías de software, energía y otros segmentos que habían quedado rezagados.
Esta corrección no respondió solamente a una toma de ganancias, sino que el mercado comenzó a revisar la velocidad a la que las enormes inversiones vinculadas con la inteligencia artificial podrán transformarse en ingresos, márgenes y flujo de caja. De esta manera, el foco pasó del potencial de la tecnología al costo de financiar centros de datos, capacidad de cómputo, redes eléctricas y nuevas plantas de semiconductores.
Desde Delphos Investment, vincularon este cambio con el aumento de las tasas reales de los bonos del Tesoro estadounidense. Desde la firma explican que la tasa a diez años de los títulos protegidos contra la inflación alcanzó el 2,4%, un nivel que sólo había sido superado en picos transitorios. Para la consultora, el movimiento reflejó principalmente la aceleración de las inversiones de capital concentradas en tecnología y, en segundo término, la expectativa de una política monetaria más restrictiva.
Así, el mismo ciclo de inversión que impulsó al sector comenzó, por lo tanto, a encarecer el capital necesario para sostenerlo. A su vez, aumentaron las primas de riesgo exigidas sobre la deuda de las empresas más vinculadas con la inteligencia artificial, una señal de que algunos planes de expansión ya no pueden financiarse únicamente con los flujos operativos internos.
Sin embargo, el deterioro no se extendió al resto de la economía. Al respecto, desde Delphos explican que los diferenciales de crédito de la mayoría de las compañías permanecieron cerca de mínimos históricos, mientras los márgenes se expandieron en siete de los once sectores. Ddemás, estiman un crecimiento combinado de las ganancias de 37,9%, la mayor tasa desde el tercer trimestre de 2021.
Cohen Aliados Financieros también sostuvo un escenario de aterrizaje suave para Estados Unidos, con una expansión promedio del PBI de 2%, inflación levemente por encima del objetivo y un mercado laboral más moderado, aunque todavía firme. No obstante, advirtieron que la inversión relacionada con centros de datos e inteligencia artificial, que crece 18% interanual y representa cerca del 8% del producto, continúa siendo el principal motor de la actividad.
A ese escenario se sumaron tasas altas por más tiempo y una nueva escalada entre Estados Unidos e Irán. La fragilidad de la tregua mantuvo restringido el tránsito por el estrecho de Ormuz y volvió a llevar al petróleo por encima de los u$s80. Cohen definió esta situación como una “paz armada”, sin una solución duradera y con un piso más elevado para los precios de la energía.
En el mercado local, el contado con liquidación avanzó apenas entre 2% y cerró cerca de $1.560. Por eso, las variaciones de los Cedears en pesos reflejaron principalmente lo ocurrido con los activos subyacentes en Wall Street, sin un efecto cambiario capaz de alterar sustancialmente los resultados.
La fragilidad de la tregua mantuvo restringido el tránsito por Ormuz y sostuvo la presión sobre el precio del petróleo.
La energía fue el sector de mejor desempeño de julio, con un avance promedio de 13,6%. Dentro de esta conyuntura, Petrobras, la petrolera controlada por el Estado brasileño, encabezó las mejoras del grupo, acompañada por las grandes productoras estadounidenses de hidrocarburos.
La fortaleza respondió al repunte del crudo y a la expectativa de que las restricciones en Ormuz demoren la recuperación de la oferta del Golfo Pérsico. Además, la necesidad de recomponer inventarios podría mantener la demanda elevada, por lo que Cohen prevé que el WTI se estabilice alrededor de los u$s85, aunque con episodios recurrentes de volatilidad.
El interés energético, de todas formas, no se limitó al petróleo. En esta línea, IOL Inversiones destacó a Constellation Energy, la mayor operadora de centrales nucleares de Estados Unidos, por su capacidad para proveer electricidad constante a los centros de datos. Sus contratos de largo plazo con grandes tecnológicas ofrecen mayor visibilidad de ingresos en un contexto de creciente demanda energética.
La misma lógica favorece al ETF XLU, que reúne compañías estadounidenses de electricidad, gas y agua. Para IOL, el instrumento permite combinar exposición a la expansión de la infraestructura con el carácter defensivo de las empresas reguladas, una cualidad que ganó valor frente a la inestabilidad del sector tecnológico.
A su vez, por detrás de la energía quedaron consumo, comunicaciones y financieras, todos con rendimientos positivos. En cambio, salud, materiales, tecnología e industriales finalizaron en terreno negativo.
El resultado de tecnología, sin embargo, ocultó dos tendencias opuestas. Mientras el software recuperó parte de las pérdidas acumuladas durante el primer semestre, los semiconductores, las memorias y los fabricantes de equipamiento para centros de datos sufrieron un ajuste mucho más profundo. Esa divergencia fue la principal historia sectorial del mes.
Petrobras encabezó el avance de los Cedears energéticos, favorecida por la recuperación del crudo y las restricciones en Ormuz.
Accenture, la consultora global especializada en transformación digital y servicios tecnológicos, lideró las ganancias con una suba superior al 30%. Su avance formó parte de una recuperación más amplia de compañías de software que habían quedado rezagadas frente al extraordinario rally de los fabricantes de chips.
Microsoft, uno de los mayores grupos tecnológicos del mundo, también se ubicó entre los Cedears de mejor desempeño. Su negocio combina software corporativo, servicios en la nube mediante Azure y herramientas de inteligencia artificial, aunque con una base de ingresos recurrentes y una generación de caja que la diferencia de las empresas más dependientes de futuras inversiones.
IOL destacó que Microsoft cotiza a una relación precio sobre ganancias proyectadas de 20,3 veces, por debajo del promedio de los últimos cinco años. La firma considera que su escala, sus márgenes y su posición en computación en la nube permiten mantener exposición al crecimiento de la inteligencia artificial con un perfil financiero más sólido.
El movimiento también favoreció al QQQ, el fondo que replica a las cien mayores compañías no financieras del Nasdaq. El instrumento conserva una fuerte presencia de líderes tecnológicos, pero diversifica la exposición entre software, semiconductores, comunicaciones y consumo, lo que reduce la dependencia de una sola empresa.
Las petroleras completaron el grupo de ganadores. En su caso, el avance respondió menos a una recuperación técnica que a un cambio concreto en las expectativas sobre la oferta energética mundial.
Microsoft se destacó entre los Cedears tecnológicos por la fortaleza de su negocio de software, nube e inteligencia artificial.
Las mayores bajas estuvieron dominadas por empresas vinculadas con la infraestructura física de la inteligencia artificial. Dentro de esta tendencia, Corning, fabricante de fibra óptica, vidrio especializado y componentes para redes, encabezó las pérdidas del panel. También retrocedieron productores de memorias, diseñadores de chips y fabricantes de maquinaria utilizada en las plantas de semiconductores.
Sandisk, especializada en memorias y almacenamiento digital, fue el caso más representativo. La compañía había acumulado una suba extraordinaria durante el año por la escasez de memorias asociada a la inteligencia artificial, pero la revisión de las expectativas provocó una violenta toma de ganancias desde los máximos de junio.
El ajuste también alcanzó a empresas espaciales, desarrolladores de computación cuántica y otros activos temáticos de elevada volatilidad. Como una parte importante de sus beneficios se espera a largo plazo, el aumento de las tasas reales redujo con mayor intensidad el valor presente de esos negocios.
En este sentido, Tesla, fabricante de vehículos eléctricos, baterías y soluciones de almacenamiento energético, completó el grupo de mayores bajas. A la rotación general se sumaron dudas propias sobre el aumento del gasto de capital y los plazos necesarios para transformar proyectos como Robotaxi, Cybercab y Optimus en fuentes sostenidas de ingresos.
Aunque el sector de materiales también terminó julio en terreno negativo, IOL mantuvo una mirada constructiva sobre el cobre por su papel en la electrificación, las redes y los centros de datos. En Argentina, COPX ofrece exposición a compañías mineras del sector, aunque no replica directamente el precio del metal y, por lo tanto, incorpora riesgos operativos adicionales.
Los Cedears de semiconductores encabezaron las bajas de julio tras la fuerte toma de ganancias en el sector.
Julio mostró que el liderazgo puede cambiar con rapidez incluso cuando los principales índices permanecen relativamente estables. El dinero salió de los semiconductores y se dirigió hacia el software, la energía y otros sectores con balances más previsibles o valuaciones menos exigentes.
Delphos consideró que este proceso puede continuar mientras la corrección de los chips no se vuelva desordenada. Sin embargo, también advirtió que los cambios son tan bruscos que apartarse demasiado de los índices implica un riesgo considerable. Perseguir las subas por temor a quedar afuera puede llevar a ingresar cuando buena parte del movimiento ya ocurrió.
En ese contexto, la diversificación volvió a ganar relevancia. IOL señaló que el EEM permite combinar exposición a tecnología asiática, finanzas, consumo y energía en mercados emergentes, mientras IEUR ofrece acceso a empresas europeas beneficiadas por el aumento del gasto en infraestructura y defensa. Aun así, la firma redujo parcialmente su posición en Europa después del buen desempeño reciente.
De cara a agosto, la atención continuará puesta en la capacidad de las grandes tecnológicas para justificar sus inversiones, la evolución de las tasas reales y el conflicto en Medio Oriente. También será necesario seguir las expectativas de inflación, que podrían repuntar ante el encarecimiento de la energía y el aumento de las barreras al comercio.
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