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clarin.com · hace 21 horas · Clarin.com - Home

“Discursos de odio”: Milei adopta un slogan progre

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Lo hacen todos los gobiernos del mundo, y lo hace también Javier Milei: cuando la economía no tiene buenas noticias para dar, proliferan las batallas culturales, los chivos expiatorios y la elección de blancos para que la gente pueda descargar su frustración y, por qué no, sus prejuicios.

El primero de los objetivos que eligió el Gobierno fueron -cuando no- los extranjeros. Como para que no hubiera duda sobre sus intenciones, Milei y sus funcionarios activaron su operativo durante el Mundial de Fútbol, el momento en el que las pasiones nacionalistas olvidadas o escondidas renacen con libertad y permiso plenos.

Proyectos de ley para arancelar la universidad y la atención en hospitales, declaraciones xenófobas de funcionarios o de tuiteros oficialistas e incluso una incomprensible pelea del Presidente con Lula Da Silva formaron parte de esa escalada que buscó convertir en problema a las personas que deciden construir sus vidas en la Argentina.

La inmigración nunca fue un problema en un país que desde sus orígenes estuvo abierto a la llegada de extranjeros. No fue un problema económico y tampoco se convirtió en un problema social, a pesar de que es cierto que cíclicamente renacen en la Argentina los discursos anti extranjeros que también se pueden escuchar en otros países del mundo. La desconfianza hacia lo distinto es una característica persistente y difícil de eliminar en muchísimas sociedades.

Esta vez, incluso, el Gobierno no tuvo empacho en usar uno de los caballitos de batalla de los discursos de los intelectuales y dirigentes políticos del progresismo: la crítica a los discursos de odio.

Igual que Cristina Kirchner en sus cadenas nacionales, Milei apeló a esa difusa categoría de los “discursos de odio”, esta vez para usarla en un Decreto de Necesidad y Urgencia que modificó la legislación migratoria para permitirle al Estado argentino expulsar extranjeros o impedirles la entrada al país. Merced a este nuevo Decreto, el Gobierno podrá castigar a los extranjeros que enuncien “discursos de odio” hacia la Argentina o hacia un argentino por su condición de argentino.

Fuera de algunos acalorados que se manifestaron durante el Mundial en las redes sociales -la combinación de fútbol, nacionalismo y redes termina entrelazando esos tres entusiasmos de manera explosiva- y de un puñado de famosos globales, ¿quién profirió discursos de odio hacia la Argentina que merezcan prevenciones legislativas como las que ordena el DNU? Además: ¿qué es específicamente un discurso de odio?

Con una historia invariablemente alejada de los tópicos del nacionalismo clásico, es difícil de encontrar en Milei una motivación para firmar un DNU como ese, que cualquier liberal consideraría como inaceptable y enemiga de las sociedades abiertas.

Sí es posible contemplar esa medida como parte de la campaña política para la reelección, que el Gobierno decidió anticipar varios meses. En esa misma iniciativa se puede mencionar la desangelada Cadena Nacional que el Presidente organizó para presentar la reforma del Banco Central. Durante toda la tarde, desde la Casa Rosada advirtieron que el discurso sería muy duro con la oposición. Fue otra cosa.

Ignacio Miri

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