En una provincia ya hay más guanacos que ovejas: en una década se duplicó su población y enciende las alarmas del sector ovino
La población de guanacos se duplicó en la última década en Santa Cruz, alcanzado los 2 millones de ejemplares y superando el stock ovino provincial, lo cual disparó las alarmas del sector productivo, que hace años que denuncia una sobrepoblación de la especie nativa, con la que compite directamente por las escasas pasturas naturales.
Según un estudio publicado por el Consejo Agrario Provincial (CAP) y WCS Argentina en el marco de la 138° edición de la Exposición Rural de Palermo, en 2023 se contabilizaron un total estimado de 2 millones de guanacos durante la estación fría (abril-septiembre) y de 1,8 millones en la cálida (octubre-marzo), sobre un territorio de 200.280 kilómetros cuadrados, equivalente a un 82% de la superficie provincial.
En comparación con los datos de 2013, cuando había alrededor de un millón de ejemplares, se registró una duplicación de la población.
Pero lo más preocupante no es la cantidad de guanacos en sí, sino su tasa de reproducción. Según el estudio, se estima una tasa de crecimiento neto anual de casi el 9%, por encima de los valores que se registraban 10 años atrás (7,5%).
Teniendo en cuenta esto, tanto previsiones oficiales como privadas sostienen que, en la actualidad, habría entre 2,5 y 2,6 millones de animales en la provincia, a razón de un crecimiento anual de entre 180.000 y 250.000 ejemplares. De esta manera, la cantidad de guanacos supera a las 2,055 millones de ovejas en producción en Santa Cruz.
En diálogo con Clarín Rural, la directora provincial de Áreas Protegidas a cargo de Fauna, Marisol Espino, remarcó la necesidad de que no siga creciendo la población de guanacos en el territorio santacruceño.
“Sabemos que en este momento no sería sustentable tener más de la población que tenemos en la actualidad y lo que más nos importa acerca de este número es la tasa de crecimiento anual, que es el 8,7%. Esto genera un desbalance: seguir permitiendo que crezca esta tasa, la población de guanacos nos podría llevar a un colapso de los pastizales y de la producción primaria y no queremos llegar a eso”, sostuvo Espino.
Las razones que llevaron a esta explosión demográfica del guanaco son varias, pero la principal radica en el cambio climático: los inviernos menos severos, que funcionaban como los grandes reguladores de la población de esta especie nativa, hicieron que se produzcan menos muertes naturales. La mayor disponibilidad de agua para los animales en los campos de producción ovina, también ayudaron. En menor medida, los depredadores naturales del guanaco, como los pumas, muchas veces optan por presas más fáciles (como las ovejas).
Esta situación obligó a las autoridades provinciales a cambiar el foco para la elaboración de un plan de manejo para el guanaco, basado en evidencia científica, remarcaron. “La diferencia con los planes anteriores es que en este se busca la preservación del pastizal: más que cualquier otra cosa, se busca preservar el alimento de la herbivoría, el alimento primario. Cambia completamente el enfoque esto y hace que nosotros, al centrarnos en la protección del alimento primario, hablemos de manejo de herbivoría tanto nativa como introducida”, dijo Espino.
Una de las estrategias que se están adoptando es la utilización de la carne del guanaco para su comercialización y consumo. El año pasado se sustrajeron 10.000 animales para faena y en lo que va de este ya se alcanzó ese número, pero el problema reside en que, para mantener la población actual de la especie, se requiere el sacrificio de 250.000 cabezas al año. Además, el consumo de lo faenado en Santa Cruz está circunscripto a la provincia, ya que todavía no tiene tránsito federal, cuestión que está en pleno trámite.
“Hay distintas maneras de llegar a una regulación de la población: si lo quieres dejar a la manera natural, sería que se nos mueran de hambre y que nuestros pastizales se degraden, lo cual no es de interés del gobierno. Lo que queremos lograr es poder aprovechar la especie y hacerlo de una manera sustentable sabiendo que nuestros ecosistemas, nuestros ganaderos y las producciones provinciales van a seguir existiendo una vez que esto se desarrolle. Entonces, hay muchas oportunidades de desarrollo del mercado de guanaco y, sin embargo, le falta mucho tiempo para poder lograr compensar las pérdidas que causan al sector ganadero”, dijo Espino.
Y agregó: “lo que nosotros queremos lograr es frenar el impacto que esto está teniendo en el sector agro y, al mismo tiempo, producir una fuente de ingresos a través del aprovechamiento de un recurso natural renovable como lo es el guanaco. La verdad es que en este año que lleva este nuevo plan, porque empezamos en el 2025, hemos logrado pues hacer 10 veces más que lo que habían logrado los planes anteriores y seguimos creciendo y hemos generado trabajo y bastante impacto positivo a nivel económico y cultural. Queremos, a través de este número, poder potenciar y llamar a mercados internacionales o implementación de nuevas tecnologías”.
Desde el sector productivo, que hace años viene denunciando una “crecimiento exponencial” en la población de guanacos, y las consecuencias negativas que este proceso estaba teniendo para el sector, entienden que tiene que haber una “coexistencia” con la especie nativa, pero asegurando que los niveles de población de esta especie están “haciendo inviable” la actividad ganadera en algunas partes de la provincia.
En este sentido, el presidente de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS), Enrique Jamieson, sostuvo que productores agropecuarios “tenemos la obligación de coexistir con este animal autóctono, pero ha crecido exponencialmente. Esto nos lleva a que hay zonas que es tanta la cantidad que hace prácticamente inviable la producción ovina y algunos sistemas”.
Según Jamieson, la mayoría de los establecimientos productivos han perdido en promedio un 40% del forraje y “en un desierto frío, ventoso, es lo que más cuesta tener. Por eso, una competencia de otro herbívoro es complicada para producir: te quita estado, terminación, capacidad de ovulación, calostro. Un montón de cosas que perjudican altamente la producción. Coexistir sí, pero nosotros creemos que ya es un animal autóctono que se ha transformado en una plaga”.
Si bien Jamieson ve con buenos ojos la comercialización de la carne de guanaco, entiende que tiene sus limitaciones: por un lado, la capacidad y disponibilidad de los frigoríficos para la faena y, por otro, la imposibilidad para vender la carne fuera de la provincia. Además, considera que los números de extracción de guanacos para esto es insuficiente para controlar la población.
Es por eso que el presidente de FIAS considera que podría haber otras soluciones para controlar la población de guanacos: “siempre, en todas estas cosas hay dos extremos, y yo creo que lo que hay que hacer es ir por la avenida del centro: ni por un extremo, que puede ser una posición muy radicalizada de los productores de que hay que eliminar a los guanacos, u otra que pueda ser no hagamos nada y que se complica aún más. Dentro de eso, una de las propuestas que estamos planteando es generar zonas de exclusión donde todavía se está produciendo ovino para hacer un mayor control”.
En esta línea, explicó: “a mi criterio habría que generar zonas de exclusión en 3, 4 0 5 departamentos de los 8 que tiene. Será el 50% donde dicen, bueno señores, acá hay una obligación de producir y mejorar las condiciones de producción”.
Por último, Jamieson dejó en claro que el productor no obtiene rentabilidad de la faena de guanacos: “van a mi campo, me sacan 500 o 1.000 guanacos. Yo no estoy facturando los guanacos, estoy aliviando, sacándole carga al campo. Entonces, no es una unidad de negocio”.
Stuart “Chacho” Blake es biólogo y especialista en la materia, consultado tanto por las entidades productivas como por el Gobierno de Santa Cruz. Desde hace años viene denunciando el crecimiento exponencial de la población de guanacos y las políticas llevadas a cabo para su control. De hecho, considera que la posición del Conicet Centro Nacional Patagónico (Cenpat) es equivocada al respecto y cita un artículo de esta institución de 2024 en la cual se refuta que haya un “crecimiento exponencial y descontrolado” de la población de la especie nativa y que la degradación ambiental responde más a “un siglo de sobrepastoreo ovino” que a la actividad del camélido.
Para Blake, la estrategia oficial adoptada para el control de la población no alcanza. “Lo que me preocupa a mí es lo que va a pasar después. El guanaco se va a morir, pero solamente cuando se haya comido la última hebra de pasto”, sostuvo.
“Si hay 2 millones ahora, y sacamos 10.000, sacamos solo el 0,5%. Sacar 0,5% en una especie que está creciendo al 9% no hace mella. Para que haya 0 crecimiento, con inviernos leves, hay que sacar 180.000. Y la razón por la que estoy haciendo tanto ruido es que yo creo que el problema se nos ha ido de las manos”.
Blake entiende que “si seguimos como hasta ahora, si se duplicó en 10 años, entonces se va a duplicar en otros 10 años”.Según sus cálculos, con un crecimiento anual del 9%, en 2033 la población de guanacos alcanzaría las 4 millones de cabezas.
"Son números enormes, sorprendentes y es el resultado de haber mirado hacia otro lado durante décadas. Es algo que excede a la provincia y a la Nación. Hace falta ayuda desde el exterior, porque se nos ha ido de las manos", consideró Blake.
“Algunos productores con mucho capital van a poner alambrados anti guanacos, pero eso lleva mucha plata, porque las distancias son enormes en Santa Cruz”, afirmó y concluyó: “vamos a tener el evento de desertificación más grande afuera del Sahara, creo. No es el guanaco contra el ovino, es el guanaco contra el pasto. Y va a ser un problema internacional causado por la ideología animalista. El chulengo es lindo, ese es el problema principal”.
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín