Tensiones diplomáticas: qué puede pasar en la industria automotriz si se acentúan los cruces con otros países
Las relaciones diplomáticas del Gobierno argentino con Brasil están pasando un difícil momento a partir de la visita, y las declaraciones, del presidente Javier Milei a Flávio Bolsonaro para apoyar su candidatura a primer mandatario en las próximas elecciones de octubre.
Para el sector industrial argentino es una preocupación porque Brasil es el principal socio comercial tanto en su rol de comprador como de vendedor. Sin embargo, en el caso del rubro automotor, las diferencias ideológicas entre gobernantes con diferentes ideas políticas, que incluso pueden dejar de existir dependiendo del ganador de las elecciones presidenciales de este año, no deberían afectar el funcionamiento del comercio bilateral que se rige por el Acuerdo de Complementación Económica (ACE14).
“El acuerdo de complementación económica entre Argentina y Brasil es algo que viene desde 1990 y no es una política de un gobierno sino de dos Estados. En el caso de la industria automotriz, el actual acuerdo tiene vigencia hasta junio de 2029”, señalaron desde una automotriz argentina ante la consulta de Infobae.
En cambio, el acuerdo que había entre Argentina y México (ACE 55) no está en esa misma situación, ya que venció el 18 de marzo pasado y no se pudo renovar por falta de entendimiento entre los dos gobiernos. La Argentina quiere incorporar más posiciones arancelarias al tratado de libre comercio, que van más allá del sector automotor y tienen más relación con el agro, y México no lo acepta.
De hecho, esa fue la diferencia que el año pasado impidió que se pudiera renovar como había ocurrido anteriormente por un plazo más largo y fue únicamente por un año, y por el mismo motivo al vencer ese plazo el acuerdo se cayó. Actualmente, las automotrices argentinas que importan vehículos desde México, o las que exportan vehículos nacionales a ese país, deben hacerlo con un esquema similar al de cualquier país de extrazona sin acuerdo, es decir pagando el 35 por ciento.
En ese marco, las relaciones diplomáticas entre ambos países podrían tener mucha mayor incidencia en el avance o retroceso de las negociaciones.
A comienzos de mes, durante un evento en Mendoza, el presidente de Volkswagen Argentina, Marcellus Puig, aseguró que fuentes del Gobierno argentino le habían confirmado que las negociaciones se habían vuelto a retomar inmediatamente. El comentario surgió apenas 24 horas después que Donald Trump hiciera pública su postura de no renovar el T-MEC (tratado económico entre México, Estados Unidos y Canadá) más allá de 2036, fecha en la que vence el convenio vigente.
“Había una revisión del T-MEC en 2026. Y en esa revisión fue que Estados Unidos manifestó su decisión de no renovar el acuerdo cuando llegue la fecha de finalización de 2036. Esa decisión activó un protocolo de revisiones anuales para los próximos diez años. Si en alguna de esas revisiones se logra acuerdo entre los tres gobiernos, el acuerdo se extiende por 16 años a partir de esa fecha. Si no hay acuerdo en cada revisión, el 1 de julio de 2036 el T-MEC terminará”, explicaron a Infobae desde una automotriz local con intereses en el comercio con México.
Pero como la administración Trump concluye en 2029 y el de Claudia Sheinbaum se extiende hasta 2030, existe una ventana adicional de oportunidad para el caso que Estados Unidos se mantenga en la misma postura hasta la finalización del mandato actual. Si el nuevo mandatario estadounidense no comparte la visión de Trump, se podría acordar una renovación en el último año de gobierno de la actual presidenta de México.
Según pudo saber este medio, la última propuesta que elevó Argentina a México habría estado mucho más alineada con las pretensiones el gobierno de Sheinbaum, y aún así todavía no hubo respuesta.
“No sabemos si es porque la prioridad sigue siendo la de resolver la situación del tratado con Estados Unidos, o si obedece a una decisión de no avanzar con Argentina”, confesaron desde una automotriz nacional ante la consulta de Infobae.
Las automotrices más interesadas en la renovación son Volkswagen, que importa desde México los modelos Taos, Tiguan y Vento; Nissan, que trae los autos de pasajeros Versa y Sentra y debía empezar a importar las pickup Frontier en esta época del año; Ford, que trae Bronco Sport y Maverick; KIA y sus modelos K3 y K4, Honda y su ZR-V; General Motors con la pickup Silverado; y Stellantis con RAM 1500.
En el camino contrario, el de exportar, el único fabricante argentino que tiene comercio con México es Renault, que exporta el Kangoo producido en Santa Isabel, y tiene programado hacer lo propio con la futura pickup Niágara que se comenzará a comercializar localmente en el último trimestre de este año.