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clarin.com · hace 22 horas · Clarin.com - Home

Arde Francia: si querés aire acondicionado, sos de derecha

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La ola de calor que ya dejó casi 6.000 muertos en Francia revitaliza la guerra ideológica sobre el aire acondicionado.

La postura general es que instalar esos aparatos tiene un sinfín de inconvenientes que van del cambio climático a la estética de edificios protegidos a los cuales un par de hileras de cajas cuadradas en las fachadas les queda como patadas en el hígado.

Pero la gente se muere en los hospitales y baja descompuesta de los subtes: apenas 6 de las 16 líneas del famosísimo metro de París tienen aire.

Las redes se inundan de imágenes de gente que deja sartenes un rato al sol y luego fríe huevos, o que busca alivio en las preciosas fuentes parisinas. Las patas en la fuente de la primera gesta peronista en remake glamorosa, 80 años después.

Los edificios de París siguen la lógica de todo el centro-norte de Europa: fueron diseñados para retener el calor ante los crudos inviernos. Pero, ¿qué hacer ante el cambio climático?

El aire enfría el interior pero calienta el exterior y termina empeorando el problema que se combate. Esa es la cuestión en el centro del debate público, que alimenta una grieta política que podría simplificarse así: Si querés aire acondicionado, sos de derecha. Si no, de izquierda.

Los reportes de la corresponsal de Clarín, María Laura Avignolo, son detallados: en los hospitales de París, donde suele haber 7 muertes diarias en promedio, ahora hay 20. Y las funerarias no dan abasto con los servicios.

Dos tercios de las víctimas de la ola de calor son mayores de 75 años. La mayoría de los hospitales franceses no tiene aire acondicionado ni en terapia intensiva. Tampoco las escuelas.

Todo sucede mientras se lanza la campaña a las presidenciales, dentro de 9 meses.

En términos de blanco o negro, defender la ecología a mansalva muestra insensibilidad por las muertes del calor y, por el contrario, militar por el aire acondicionado puede ser pan para hoy y hambre para mañana: empatizar con la gente mientras las altas temperaturas causen estragos, pero luego lucir apáticos ante las consecuencias del cambio climático, como los feroces incendios que vienen azotando a Francia y a España.

La derecha de Marine Le Pen, que lidera la intención de voto, propone un despliegue masivo de aires acondicionados; la izquierda de Mélenchon dice que mejor adaptar los edificios para que sean más frescos y, ante las muertes, los ecologistas salieron a decir que un poco de aire acondicionado tampoco es el fin del mundo.

Sólo uno de cada cuatro hogares en Francia tiene aire, la mitad que en Italia o en España. En la semana más agobiante, los franceses compraron casi 100.000 ventiladores por día.

Las imágenes mostraron a la gente entrando a las tiendas de electrodomésticos apenas abrían y lanzándose sobre climatizadores y ventiladores para asegurarse una caja. Cuando bajaba la disponibilidad, subían los forcejeos y las peleas.

Escenas como de saqueos en el conurbano bonaerense de 2001, pero en las elegantes tiendas parisinas 25 años después.

El 40 por ciento de las exportaciones mundiales de aparatos de refrigeración son chinas, y esas marcas dominan por completo el mercado europeo.

Mientras Estados Unidos presiona para que el comercio de Europa con China baje o, al menos, pare de crecer, los políticos que ven las calles atiborradas de gente exhausta y malhumorada por el calor extremo patean esa discusión para adelante.

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