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ambito.com · hace 2 horas

Lilia Lemoine y Victoria Villarruel se cruzaron por los sueldos del Congreso: ¿cómo se calculan y quién tiene razón?

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La pelea, que incluyó el insulto "cerebro de microbio", revivió el debate por los ingresos de los legisladores nacionales. La diputada arremetió contra la vicepresidenta y destacó que Martín Menem "mantuvo la austeridad" en el cuerpo que preside. Las realidades en una y otra Cámara son muy distintas y, en el caso del Senado, exceden a su presidenta.

La diputada y la presidenta del Senado discutieron en Twitter. 

La pelea Lilia Lemoine - Victoria Villarruel volvió a poner sobre la mesa el debate por las dietas de los legisladores nacionales. La diputada tuiteó que la vicepresidenta "decidió aumentar el sueldo de los senadores para quedar bien con la alta política". En cambio, destacó que Martín Menem "mantuvo la austeridad" en el cuerpo que preside. Las realidades en una y otra Cámara son muy distintas y, en el caso del Senado, exceden a la compañera de fórmula de Javier Milei.

Con la llegada de La Libertad Avanza a la Casa Rosada se generó un descalabro en torno a las dietas que cobran los diputados y senadores. Los slogans “no hay plata” y que “el ajuste lo pague la política”, que Javier Milei repitió a lo largo de su campaña a presidente, echaron por tierra una tradición que regía en el Congreso desde el año 2011. Esto fue en 2024, luego del ruido que generó la primera paritaria que se cerró en el Congreso desde que Milei arribaba a la Casa Rosada.

Según el aviso publicado este lunes en el Boletín Oficial, las audiencias se realizarán los días miércoles 12 y jueves 13 de agosto.

Pero lo cierto es que desde el año 2011, cuando las autoridades de aquel entonces, Amado Boudou y Julián Domíguez firmaron una resolución conjunta, cada vez que había paritarias legislativas, estas alcanzaban a las dietas. La explicación es fácil: la resolución buscaba que las jerarquías se vean reflejadas en los ingresos de los trabajadores del Congreso.

Así las cosas, con la resolución del 2011, se estableció que las dietas de los miembros de ambas cámaras se ubicarían un 20% por encima que “la remuneración que percibe un Director del Congreso de la Nación, con sus respectivos ítems salariales de antigüedad (10 años), título universitario, función por cargo y permanencia”.

Esta regla se aplicó cada vez que hubo paritarias en el Congreso. Salvo excepciones. Por caso, durante la pandemia. A modo de “gesto”, los legisladores fueron “desenganchándose” de las actualizaciones que les correspondía. Cada vez que se decidía un "desenganche" este se oficializaba vía resolución. De lo contrario, la paritaria aplicaba para diputados y senadores también.

Vale aclarar que no está escrito en ningún lado (reglamento de las Cámaras o Constitución Nacional) cómo debe calcularse la dieta de los legisladores nacionales. A lo largo de la historia, este cálculo se fue definiendo vía resoluciones, ya sea firmadas por las autoridades de la Cámara o bien, por los cuerpos.

El ruido que generó el incremento de las dietas llevó a que el Presidente interfiera en el funcionamiento de otro poder, el legislativo. Menem y Villarruel acataron la orden de dar marcha atrás con ese incremento para el caso de los senadores y, resolución conjunta mediante, la concretaron. La vice lo hizo a regañadientes. Su argumento fue que ella no era senadora –a diferencia de Martín Menem, que sí es diputado. Y que, por tanto, no podía “meterle la mano en los bolsillos a los senadores”. Vale aclarar que el ingreso de los vicepresidentes (y sus actualizaciones) emanan del Poder Ejecutivo.

Con el tema de las dietas se produjo uno de los primeros cortocircuitos públicos entre la fórmula presidencial.

Tiempo después, los senadores tomaron cartas en el asunto. Para no quedar a merced de los caprichos del libertario, optaron por votar su propia resolución en el recinto y dejar en claro el cálculo para el ajuste de sus dietas. Para empezar, volvieron a atarlas a las paritarias legislativas.

Las remuneraciones de los trabajadores del Congreso se define multiplicando la cantidad de módulos establecidos para cada categoría por el valor de la unidad de módulo. Así lo indica la Ley 24.600, en sus artículos 18 y 24. En otras palabras, en las paritarias, lo que se negocia es el monto de esos módulos.

La resolución que votaron los senadores establece que las dietas equivalen a 2500 módulos. Además, el texto indica que los senadores cuentan con 1000 módulos por gastos de representación, más un adicional de 500 módulos por desarraigo.

Con esa votación en el recinto, Villarruel se desentendió del asunto: fue el cuerpo del Senado el que definió el cálculo de sus ingresos (y, de yapa, se sumó una dieta número 13, a modo de “aguinaldo”). Al no ser senadora, la vice no se vio beneficiada por la resolución que adoptaron los miembros de la Cámara alta, ni por el "SAC".

Tras la votación de la resolución, Villarruel se pronunció en Twitter.

Al día de hoy, esa resolución sigue vigente. Lo que hacen los senadores de La Libertad Avanza y sus aliados es que cada vez que hay paritarias en el Congreso, donan el excedente. Aunque no se difunde ningún registro que permita conocer al detalle cuánto y a dónde se destinan esos fondos.

Los miembros de la Cámara baja jamás se pusieron de acuerdo como en el Senado para votar una resolución. Por eso, sus ingresos dependen de las resoluciones que firme Martín Menem, quien cuenta con facultades para hacerlo por su rol de presidente de la Cámara.

El asunto es que Lemoine indica en su tuit que “Victoria Villarruel decidió aumentar el sueldo de los senadores para quedar bien con la alta política”. Lo cual es incorrecto. Villarruel no es senadora, por tanto, no votó la resolución que hoy rige en el Senado. De allí que la vice la tildó de "cerebro de microbio".

Y a esto hay que agregarle que, como vicepresidenta, ella está obligada a cumplir una resolución del cuerpo hasta tanto el cuerpo no tome una decisión en contrario. Por último, una resolución del cuerpo no puede ser invalidada por una resolución de Presidencia.

En cambio, Lemoine le podría sugerir a sus pares del Senado que impulsen una nueva resolución que "desenganche" las dietas, en ligar de pedírselo a Villarruel. Con los aliados, el oficialismo tendría los votos más que suficiente para avanzar. La duda es si los senadores quieren avanzar.

Mientras el Senado está de vacaciones, Bullrich define el calendario de agosto.

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