El petróleo se convirtió en un “arma” de presión geopolítica: cómo impacta en la Argentina
El precio del petróleo este año dejó de responder únicamente a la oferta y la demanda. Tras el estallido del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, que llevó la cotización del Brent a un pico de US$120 en marzo y encendió las alarmas por el fantasma de una recesión global, la dinámica de los precios viró hacia una sutil herramienta de presión económica. Entre el cierre del estrecho de Ormuz, las negociaciones y los ataques, la Argentina se convirtió en uno de los beneficiados en un mundo convulsionado, dado que mejora los valores de exportación (si bien también implicaría un alza en los surtidores, hoy contenida por el buffer aplicado por YPF).
Actualmente, el precio del barril de Brent cotiza a US$87,06, lejos de los máximos que llegaron a alcanzarse en marzo pasado. Sin embargo, el crudo se movió en los últimos meses (salvo excepciones) entre un piso de US$70 y un techo de US$90 (versus los US$90 y los US$120 que se manejaban a comienzos de este año), un rango que, para los analistas, se convirtió en un “equilibrio cinético”.
“Después de que se llegó al memorándum que firman los países, el petróleo bajó rápidamente y volvimos a niveles de comienzos de la guerra. Ahí arrancó este nuevo rango, que va de los US$70 a los US$90, e Irán abre o cierra el estrecho de Ormuz en función del precio objetivo que quiere conseguir. Por el otro lado, Trump pasa de tener un discurso superagresivo por la noche a decir por la mañana que se sentará en la mesa de negociación. En estas idas y vueltas, el interés está en mantener el precio del petróleo en cierto rango", dijo Nicolás Max, CIO de Criteria.
De hecho, esta semana —con el Brent cerca de los US$90— Trump ordenó detener los bombardeos con Irán para negociar un nuevo acuerdo de paz. “Tengo mucha paciencia. Veremos qué pasa. Creo que hay buenas probabilidades de que algo pueda suceder", afirmó el mandatario.
Para Max, Irán no quiere tener un precio del petróleo más bajo para “incomodar a Trump”. Los precios en los surtidores de Estados Unidos subieron, una noticia que afecta a los consumidores y que cobra especial relevancia en plena carrera electoral en Estados Unidos. Incluso aunque Norteamérica aumentó la producción de petróleo, desde 2020 —todavía con Joe Biden en la Casa Blanca— hasta ahora se utilizó la mitad de la reserva estratégica de petróleo que se creó en la década de los 80.
“Pareciera que, especialmente desde el lado de Irán, la respuesta a los ataques norteamericanos fue menos tradicional desde el punto de vista bélico. Estuvo más orientada a lo económico, en particular a estrangular la oferta de crudo y otros productos derivados del crudo, cuya oferta está muy concentrada tanto en producción y, más que nada, en la logística que hay en esa región. Entonces, generaron un shock económico que es más dañino que lo que relativamente podían generar desde el punto de vista militar. Hoy la volatilidad sigue, pero pareciera que el escenario está más calmado, porque los ataques y las respuestas son más moderados", sumó Nicolás Gadano, economista jefe de Empiria.
El petróleo se convirtió en un “arma” de negociación geopolítica de la que Argentina salió, en parte, beneficiada. Al ser un exportador neto de crudo, una tendencia que cada día crece más, para Gadano es una “buena noticia” que haya un aumento en los precios internacionales. En economía, es lo que se llama una “mejora en los términos de intercambio”, porque al exportar la misma cantidad de bienes se puede importar más.
“Ahora, después viene el tema del mercado local de combustible y cómo lidiar con los incrementos. El Gobierno tuvo una estrategia mixta, una parte la hizo el Estado con los impuestos y otra YPF con el esquema de buffer. Fue una estrategia exitosa para sacarle volatilidad a los precios al público, pero si el conflicto volviera y los precios se van para arriba y se mantienen ahí, el buffer tendría que convertirse en algo que permita que los precios se acomoden para arriba", completó el analista de Empiria.
Para Emilio Botto, jefe de estrategia e inversiones de Mills Capital, la evolución del mercado del petróleo estará condicionada por tres variables: el desarrollo de los acontecimientos geopolíticos, la trayectoria de la economía global y la capacidad de la oferta para adaptarse a posibles cambios en la demanda. “Mientras estos factores continúen en evaluación, es esperable que el crudo mantenga niveles elevados de volatilidad”, agregó.
“Ahora estamos en este equilibrio dinámico, entre los US$70 y los US$90. Por encima de US$90, Trump se sienta a negociar; por debajo, Irán vuelve a cerrar Ormuz. Probablemente dure, por lo menos, hasta las elecciones de Estados Unidos. Pero es importante para la Argentina que en los próximos años el precio del petróleo se mantenga lo más elevado posible, para que nos llegue la mayor cantidad de dólares al país”, cerró Max.
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