El embajador regresará al país: Brasil comienza a desescalar el conflicto por los agravios de Milei contra Lula da Silva
Con las heridas aún sin cicatrizar, y aunque aún reinan los reproches y la desconfianza mutua, el deshielo diplomático entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva da por estas horas sus primeros pasos.
Mientras el canciller Pablo Quirno descartó esta mañana un rompimiento de relaciones diplomáticas con el principal socio comercial de la Argentina y evitó nuevos ataques frontales, desde Itamaraty dejaron trascender a este diario que Julio Bitelli, embajador en Buenos Aires y llamado a consultas por el gobierno de Lula da Silva por las declaraciones de Milei del sábado, “volverá” al país, aunque no haya por el momento plazos concretos para ese regreso.
El sábado, Milei encendió la mecha en San Pablo, al calificar sin nombrarlo a Lula da Silva de “ladrón” y “presidiario” en medio de la convención del Partido Liberal que erigió a Flávio Bolsonaro como candidato presidencial para las elecciones del 4 de octubre.
Enojado, el canciller Mauro Vieira habló de una “provocación sin precedentes”, llamó a consultas a Bitelli y el domingo por la noche le entregó una carta de queja al embajador argentino Daniel Raimondi. Mientras, otros altos funcionarios elevaron la tensión: el ministro de Hacienda brasileño, Dario Durigan, calificó a Milei de “payaso” y el vicepresidente Gerardo Alckmin afirmó que sus dichos fueron “lamentables” y que esa “grosera actitud” es perjudicial para la Argentina.
El propio Lula da Silva prefirió la ironía cuando lo consultaron por los dichos de Milei. “¿Quién es ese tipo?”, bromeó, ante la requisitoria de la prensa en las puertas de Itamaraty.
En tanto, el partido oficialista PT presentó una demanda judicial para averiguar el financiamiento del viaje de Milei, aunque desde la Casa Rosada contestaron que se trató de un viaje “oficial”, por la visita de la delegación nacional al gobernador del Estado de San Pablo, Tarcisio Freitas.
“Va a volver, el asunto es cuando”, contestaron desde Brasilia a LA NACION, sin dar plazos ni fechas para el retorno del diplomático, pero con la intención de bajar el tono del conflicto. Conflicto que el Presidente volvió a atizar el domingo, al afirmar −sin mencionar fuentes− en un diálogo con Radio Mitre que el gobierno de Brasil era responsable “del 25 por ciento de la campaña antiargentina” desatada en las redes sociales en coincidencia con la actuación del seleccionado argentino en la Copa Mundial de los Estados Unidos.
Fuera de micrófono, altos funcionarios argentinos hablaban de una intención del oficialismo brasileño en “buscar un adversario para hacer ruido”, y reclamaban por “las veces que Lula y otros funcionarios insultaron al Presidente y no dijimos nada”.
Hoy por la mañana, el discurso de Quirno tuvo un tono diferente. “No hay ninguna chance de que de nuestro nuestro lado las relaciones se rompan”, dijo en la misma radio el canciller, quien anoche regresó junto al Presidente de Perú, donde asistieron a la jura de Keiko Fujimori como nueva presidenta de ese país. En esa entrevista, el jefe de la diplomacia nacional (que estuvo junto al Presidente y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en la convención de San Pablo) planteó además que, a pesar de que Brasil llamó a consultas a su embajador, Argentina no hará lo mismo con el suyo (Daniel Raimondi). “No llevamos esto al plano institucional”, evaluó, pese a que Milei apuntó en San Pablo contra la cabeza del Poder Ejecutivo y el Poder Judicial de Brasil.
Quirno se mantuvo en línea con el Presidente, al afirmar que existen “diferencias ideológicas y políticas” entre ambos gobiernos, pero destacó que “ellos toman sus decisiones, nosotros tomamos nuestras decisiones”. Lejos de las acusaciones directas lanzadas por el Presidente contra Lula el sábado y domingo pasado.
“Tenemos la más alta estima por el embajador Bitelli, y de alguna manera esperamos que luego de estas consultas retorne al país lo antes posible para seguir desarrollando la extensa agenda bilateral que tenemos”, avanzó el canciller, tendiendo un puente con el representante diplomático de Brasil. “Positivo”, calificaron desde Brasilia las declaraciones del canciller argentino, en otro signo de distensión.
En Lima, Milei y Quirno estuvieron durante largo rato a metros del canciller de Brasil Mauro Vieira, quien llegó al Congreso del Perú en representación de Lula de Silva para la jura de Fujimori. Si bien saludó en la previa a algunos representantes argentinos, como el secretario general del gobierno porteño, Fulvio Pompeo, y el vicepresidente de la CAF, Cristian Asinelli, no hubo contacto público captado por las cámaras oficiales con Milei y su comitiva.
Ayer, cuando LA NACION lo consultó sobre eventuales contactos para aplacar los ánimos, el portavoz Adrián Ravier prefirió no contestar. “Una cosa es lo que Lula y Milei piensan sobre el otro, no hay afecto entre ellos, pero la agenda comercial se mantiene”, expresaron desde Balcarce 50, con el Presidente y su canciller dando sus primeros pasos en la capital peruana.
Relativizaron, además, el llamado a Raimondi y dijeron que se trató de una “carta de reclamo”, formal y usual en estos casos, a la espera de más gestos de distensión. Desde ambos bunkeres reconocen que, con Lula da Silva en campaña y Milei, cualquier chispazo puede volver a encender la hoguera.
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