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lanacion.com.ar · hace 5 horas · Marcelo Silva de Sousa

El partido de Lula pidió que la justicia electoral de Brasil investigue el viaje de Milei a San Pablo

LA NACION

El Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Luiz Inácio Lula da Silva presentó anoche una denuncia ante la fiscalía electoral de Brasil en la que solicita que se investiguen las circunstancias de la visita del presidente argentino Javier Milei a San Pablo, donde el sábado respaldó el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro y lanzó un duro discurso con insultos contra Lula y un juez de la Corte Suprema.

En el escrito, el partido de Lula sostiene que corresponde abrir una investigación en nombre de la soberanía nacional, la igualdad de oportunidades entre los futuros candidatos y la normalidad del proceso electoral. La presencia de Milei en el acto partidario, remarca la denuncia, “no constituyó un episodio aislado ni una participación meramente accesoria”.

Para el PT, el episodio configura “indicios de injerencia externa indebida” en el proceso electoral brasileño, previsto para el 4 de octubre. El escrito apela, además, a un argumento más conceptual: sostiene que la soberanía nacional “se proyecta directamente sobre la autonomía del proceso democrático interno”, garantizando que la formación de la voluntad popular permanezca “libre de influencias institucionales externas”.

Puntualmente, pide que se esclarezca qué naturaleza jurídica tuvo la visita de Milei, así como también quién pagó el traslado internacional, el hospedaje, los traslados internos, la seguridad y la logística.

Además, solicita que se esclarezca si se usaron fondos públicos argentinos para una agenda de contenido partidario en Brasil, si hubo uso de estructura administrativa o patrimonial del Estado de San Pablo para potenciar un acto electoral y si existió coordinación entre funcionarios brasileños, autoridades extranjeras y el PL para organizar la agenda.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y su canciller, Mauro Vieira

La pieza pone especial foco en el rastreo del financiamiento: identificar quién costeó el traslado de Milei -ya sea con fondos propios, del Estado Argentino, del Partido Liberal o de terceros- permitirá, sostienen los firmantes, “verificar la regularidad jurídica del costeo a la luz del ordenamiento electoral brasileño”.

El documento deja planteado un eventual próximo paso: si se detectaran irregularidades en el financiamiento, señalan los abogados que redactaron la denuncia, la Procuraduría General de la República podría recurrir a mecanismos de cooperación jurídica internacional, “observando las normas diplomáticas aplicables y los instrumentos internacionales vigentes”.

Fuentes de la Casa Rosada consultadas por LA NACION informaron que el viaje de Milei a San Pablo fue costeado íntegramente por el gobierno argentino.

“Fue un viaje oficial a San Pablo. El mismo que hizo Lula a la Argentina cuando fue a ver a Cristina”, compararon esas fuentes. La comparación, sin embargo, no es exacta: aquella actividad de Lula en julio de 2025 se dio al margen de una visita a Buenos Aires para participar de una cumbre del Mercosur, y no como el objetivo central del viaje.

El escrito también apunta contra la Orden de Ipiranga -la máxima distinción del gobierno paulista- que el gobernador Tarcísio de Freitas le entregó a Milei horas antes de la convención, y cuestiona si el uso de una ceremonia oficial para potenciar un acto de campaña vulnera los principios de impersonalidad y moralidad administrativa que rigen a la función pública.

El reclamo del PT llega tres días después de que Milei, en un discurso de unos 25 minutos ante los militantes bolsonaristas reunidos en el estadio Pacaembu, llamara “ladrón” y “presidiario” a Lula -sin nombrarlo- y advirtiera sobre el “riesgo Lula” para la economía brasileña.

Para los firmantes, ese pasaje no fue una manifestación política genérica, sino un “discurso de explícito contenido electoral”: al decir que solo Bolsonaro podía “parar a Lula”, Milei habría estado “formulando, en sustancia, un pedido de voto a favor del precandidato” del PL.

El presidente argentino también cargó contra el juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, a quien calificó de “basura calva”: Moraes había sido, días antes, quien le bloqueó a Milei el pedido para visitar a Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por liderar el intento de golpe de Estado que buscó impedir la asunción de Lula en 2023.

Arriba del escenario acompañaron a Milei el canciller argentino, Pablo Quirno, y el cónsul argentino en San Pablo, Luis Kreckler. Quirno, ubicado junto a la hermana del Presidente, Karina Milei, celebró cada arremetida contra los “zurdos” y el “socialismo”, algo que en Brasilia se leyó como un respaldo institucional -y no solo personal- al tono del discurso.

Javier Milei y Flavio Bolsonaro, el sábado pasado, en San Pablo

Lula eligió no responder con el mismo tono. Consultado ayer por periodistas en la sede de Itamaraty sobre las declaraciones de Milei, el mandatario brasileño contestó con otra pregunta, con ironía: “¿Quién es ese tipo?”, dijo, antes de retirarse rápidamente del lugar.

El domingo, el canciller Mauro Vieira convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para transmitirle el “repudio” de su gobierno y exigirle explicaciones por la conducta de Milei en territorio brasileño. Según pudo reconstruir LA NACION, en el encuentro Vieira le hizo saber a Raimondi “el desagrado del gobierno brasileño” con el discurso de San Pablo y le pidió trasladar el reclamo a Buenos Aires. También le planteó un cuestionamiento puntual sobre la presencia de Kreckler en el escenario del acto partidario, ya que su participación fue vista como incompatible con su cargo.

Ese mismo domingo, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli. Bitelli y Vieira se reunieron ayer por la tarde en Itamaraty para una primera evaluación de la relación bilateral, en un encuentro de unos 40 minutos. Volverán a conversar cuando el canciller regrese de Lima, adonde viajó hoy para la asunción presidencial de Keiko Fujimori.

Itamaraty además difundió una nota oficial que calificó la crisis como una situación “sin precedentes”. Por ahora, el gobierno brasileño descarta medidas más duras. En Itamaraty interpretan la actitud de Milei y su entorno como un complemento a la posición de Donald Trump, a quien acusan de una injerencia en el proceso electoral brasileño.

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