La desafiante arenga de la titular del FMI a los argentinos: “¿Están listos?”
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, pronunció un fuerte mensaje dirigido a los argentinos durante la conferencia de prensa de hoy. Su intervención centró la atención en el temor que persiste en la sociedad a causa de las experiencias económicas del pasado. En ese marco, la funcionaria reconoció que, aunque la economía argentina muestra señales de mejora, el miedo a la incertidumbre sigue presente y constituye un desafío central para el país. “Lo que está en las mentes de las personas son experiencias del pasado. Y entonces, si bien la economía se está desempeñando mucho mejor, ese temor de la incertidumbre… de lo que puede pasar con la incertidumbre, está allí, ese temor está allí”, declaró.
Georgieva planteó que la única manera efectiva de enfrentar ese escepticismo colectivo es reconocerlo y dar pasos concretos hacia un modelo de desarrollo diferente. “¿Y cómo uno aborda esto? La única forma de hacerlo es reconocer a la sociedad, reconocerle que uno puede pasar la página, dar vuelta a la página”, afirmó, en un llamado a la acción para que el país avance hacia una fase de crecimiento “fiscalmente responsable y dirigido por el sector privado”.
En su exposición, la titular del FMI resaltó tres pilares fundamentales para transformar una nación que atraviesa dificultades económicas en un país próspero. “Hablemos de Finlandia o de Suecia o de Corea del Sur. De pobre llega a ser rico. ¿Y cómo se hace esto? Bueno, hay tres cosas: infraestructura, educación y el imperio de la ley”, sostuvo, aludiendo a ejemplos internacionales de superación.
Georgieva hizo énfasis en la importancia de sostener la legalidad y la transparencia institucional. “Y no hablamos mucho de esto, pero también mantener el imperio de la ley, respetarlo, abordar las deficiencias que han estado, que han existido, y luchar y luchar contra la corrupción. Esa es la forma de subsanar o de curar ese miedo que viene del pasado”, subrayó, ubicando la batalla contra la corrupción como un factor clave para generar confianza.
Durante el encuentro, la directora del FMI propuso una suerte de arenga a los presentes. “Así que, bueno, ¿están listos? Los argentinos de la sala, ¿están listos? Porque no va a ser, no voy a ser yo, van a ser ustedes, ¿no?”, desafió, haciendo hincapié en el rol protagónico de la sociedad argentina en el proceso de cambio. En ese sentido, preguntó de manera directa: “¿Pueden ser perseverantes para hacerlo? Sin duda, sin duda. ¿Pueden ser perseverantes? Los argentinos, el pueblo argentino, ¿puede ser perseverante para transformar el país?”
La funcionaria internacional remarcó que la responsabilidad recae en los propios ciudadanos y no en actores externos. “Ustedes, ustedes, ustedes como argentinos, porque yo no soy argentina. Yo creo que hay una gran promesa para Argentina”, expresó, reforzando la idea de una oportunidad latente si la sociedad logra superar el escepticismo y comprometerse con reformas consistentes.
En el tramo final de su intervención, Georgieva admitió que el escepticismo no necesariamente debe verse como algo negativo. “El escepticismo no es malo tampoco, ¿no es cierto? Bueno, estamos listos. Terminamos. Muchas gracias. Gracias”, concluyó. Con este cierre, la máxima autoridad del FMI dejó abierta la posibilidad de que la transformación depende de la voluntad colectiva y la perseverancia de los argentinos, sin prometer soluciones mágicas ni resultados inmediatos.
A lo largo de su exposición, la funcionaria internacional evitó ofrecer fórmulas fáciles y subrayó la importancia de la constancia para encarar el futuro. “No hay magia, ¿no? Uno puede ir a cualquier lado del mundo, ¿no es cierto? Donde haya un desempeño, un subdesempeño económico y el país era pobre”, explicó, insistiendo en la necesidad de disciplina fiscal, inversión en infraestructura y fortalecimiento del Estado de derecho.
El discurso de Georgieva se centró en la superación de la incertidumbre a través de la acción concreta y el respeto a las instituciones. Para ella, el camino hacia la prosperidad requiere reconocer los errores del pasado, fortalecer la confianza interna y apostar por un desarrollo sostenido que involucre a todos los sectores de la sociedad.